Everything but temptation

julio 20, 2009

Relato: a dos velas

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 6:59 pm

Me fijé en un curioso detalle de su apartamento, ese par de velas situadas sobre un televisor que nunca veía. ¿Un olvido, un detalle decorativo,…? O, tal vez, que inconscientemente un día decidió apartar ciertos objetos que sencillamente no veía su vida. La tele con su mando, y alguna que otra cosilla a la que alcanzaba ya el polvo de lo lejano. Por ejemplo, unas velas con todo lo que hay detrás y pocos veían: una relación de pareja, eso tampoco lo veía.

agua

Recordó que en las pelis, siempre hay esa típica escena romántica a la luz de las velas. Y entre que las horas de sol en verano se prolongan y que la noche las pasaba pensando en lo que no tenía ni podría compartir, pasaban y pasaban así los días del calendario.

Supongo que tenía todos los ingredientes, bastaría con recurrir al frigo, encender el horno, tomar las velas y encender también éstas. Reducir la luz de ambiente, tomar también una mesa y dos sillas para darse finalmente cuenta de que todos y cada uno de los pasos era perfecto, pero que esos ingredientes no servían para llenar ese vacío que tenía dentro. Tan vacío como esos objetos que seguían sin aportar nada a su vida, una tele con su mando y un par de velas hacía largo tiempo… apagadas.

julio 5, 2009

A vueltas con el orgullo

Filed under: sentimientos — Etiquetas: , , , , , , , , — mytemptation @ 10:49 pm

Hay un par de fiestas en el año en las que siempre me planteo algún tipo de propósitos con cierta antelación. Una de ellas es san Valentín pero visto que en los últimos años (digamos quince) no me ha acompañado nada ni nadie, he dejado de desear celebrarla con pareja.

La otra fiesta por excelencia es la de nochevieja, la de paso de un año a otro que siempre me ha apetecido cruzarla con alguien y salpimentarla con un poco de sexo… Como mi suerte (la mala suerte, se entiende) me debe acompañar también para nochevieja yo prometía, y prometía hasta que… hasta que nada y que de vuelta a casa sólo.

gay

A mitad del calendario se me ha cruzado la fiesta del Orgullo aquí en Madrid,  y me recuerda a una mezcla de las dos anteriores. Un anhelo por celebrarla en compañía y unas ganas de pasarlo entre bien y muy bien.

Lo primero que te das cuenta es lo mucho que se enseña (cada vez más) y no sólo esos dioses de gimnasio. Pero como uno se ve más del montón pues baja la vista de las carrozas a tierra para no marearse demasiado. Y una vez en tierra pues se junta todo, me han ofrecido sexo, popper, tríos todo en ello en diversos idiomas… Mi problema: que yo lo prefiero todo un poquito más repartido a lo largo del año, total que nunca llueve a mi gusto… ains.

mayo 12, 2009

¿Cuándo fue la última vez que tuviste sexo?

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:10 pm

 

La pregunta puede parecer obvia pero lo que de verdad aporta información es la respuesta, incluso la no-respuesta: si lo tienes que pensar es que es hace demasiado tiempo…

Algo así me pasa a mí, que lo tuve que pensar y claro pues que hace demasiado. Que quede claro que demasiado tiempo pueden ser un mes para uno o hace unas horas para otro. Ains, lo peor es que también lo han notado en la oficina y el lunes hice currar a los míos de otra manera, y así me lo hicieron saber… al final de la jornada.

calentito

Esto de compartir la intimidad sexual con determinados compañeros en el centro de trabajo arroja igualmente numerosas cuestiones pues si follo yo feliz, y todos los que me rodean, si no pues a joderse todos y a currar como cabrones.

Será verdad que mi humor y todo mi yo cambia pero, a veces, las circunstancias del fin de semana le impiden completarlo a uno como de verdad quisiera, y surgen estos roces. En fin, que lo he comentado con mi pareja y, al menos, en esa parte contribuiré a un mejor ambiente laboral, que sepáis que me voy a esforzar (y mucho)… lo que sea por el bienestar de la empresa.

abril 2, 2009

Libro y beso

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 8:17 am

El día de mi santo existe una extendida tradición de regalar e intercambiarse un libro y una rosa, cita para la que apenas faltan veinte días.

Ayer a media tarde quedé, para llenar la espera antes de juntarnos saqué mi libro y me dediqué a leer unos minutos porque me relaja, porque evade mi mente… El resto de la tarde lo destiné a llenarme de impresiones de la otra persona, y por qué no a llenar el estómago.

kiss3

A la hora del regreso nos detuvo una extraña imagen, había un libro en el suelo, nuevecito del que sobresalía un marcalibros. Al alzar la vista descubrimos al pie una pareja besándose con ternura en la penumbra de la calle. Mientras sus caras se llenaban de sombras el lomo del libro relucía en el suelo.

Mi compañía expresó en voz alta que su primera reacción fue amagar con recoger el libro, yo pensaba para mí en que me hubiera quedado allí retratando con una cámara de fotos ese momento, y quién sabe si incluso queriendo ser el protagonista…

Nuestros pasos ya nos acercaban al final de la noche y mis manos tanteaban el libro que leía, ahora en mi bolsillo. En mi imaginación ya sólo pensaba que la foto era posible: tomar el libro y mostrarlo para a continuación dejarlo caer para que la noche hiciera el resto…

Como sucede en los cuentos la historia no acaba como todos deseáramos. Hubo besos sí, dos pero en las mejillas. Hubo libro, también, entre mis manos y confundido.

octubre 21, 2008

Comemos con los ojos o cuánto vale una foto

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 8:46 pm

Le ha sucedido a una amiga con esto de los chats y ciberparejas, todo iba muy bien hasta que se intercambiaron las fotos. Uno establece lazos aunque sean virtuales, y les transmite emociones y los llena de sentimientos, y por la sencilla razón de unos píxeles puestos de una u otra manera la gente (sobre)reacciona. En este caso, el otro decide cortar drásticamente, por lo sano echando los despojos a la papelera del PC, tal vez desconocedor de eso mismo, que más que palabras entre líneas asomaban sentimientos.

Siempre me he preguntado el porqué rompen las parejas, si compartiendo tanto, por qué llegados a la hora de romper la decisión es sólo de una parte, ¿no es algo que se debiera tomar en común? En el fondo (otros más en la superficie) somos egoístas, buscamos lo inmediato y es que comemos con los ojos, qué ironía ¿verdad?

Creo que es buena la argumentación con la que trato de animar a mi amiga, incluso más viniendo de una persona racional como yo, a más b más c es igual a d. Craso error, porque desde hace un par de días me encuentro bobalicón, ha sido ver la foto de un bloger@ y que me he embobado. Apenas conozco unas pocas anécdotas de su vida y comienzo a sentir atracción. El momentum, que dicen los ingleses, pasará pronto, bajarán mis pulsaciones, bastarán un par de días, o tal vez me engañe… La conclusión es clara, que ando debilillo de alma y de espíritu, cubierto de betadine…

Tal vez sea sólo eso, pero también es cierto que la vida nos enseña que dos personas pueden intimar más en una noche con pocas palabras que en una larga tarde de tertulia… Y la noche, la noche también me confunde… Me confunde lo racional y lo físico, ambos luchan dentro de mí y sólo puede haber un vencedor, ¿cuál será el ganador esta vez???

octubre 8, 2008

Relato: Arrugas y sexo

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:04 pm

 

Ayer soñé…

Allí estaba yo reflejado en el espejo a mis treinta años muy bien llevados. La modestia no era una de mis virtudes, tampoco era un secreto. Pero si hablamos de secretos había algo que ocultar mi prolongada vida, más allá del paso de las estaciones y hojas de calendario, sólo una cosa me devolvía la vida y ésa era el sexo.

Pero volvamos a esa imagen en el espejo, hoy había algo extraño. Una mancha, un no-sé-qué en el entorno de la comisura de los labios, e inmediatamente le puse nombre una arruga!!!

No podía ser, la reacción inmediata fue culpar al espejo, pasé y froté con ese sonido característico donde creí que estaba la sombra, a modo de fase preliminar, la de negar la evidencia. Mas no funcionó, era yo, el yo real que ahora comenzaba a incomodarse con la tozuda realidad esa que para mi problemilla el tiempo no puede sanar.

Pronto comencé a reaccionar, había que negar la evidencia, a mi pareja tras casi tres años que me había dado vida e insuflado savia cada noche desde que nos conociéramos. Y así traté de engañarme en ese mismo instante, acabé la cerveza de un trago.

El baño del pub me sirvió de puerta de entrada a mi nueva realidad, eché una ojeada y elegí a mi presa, y la atrapé entre mis garras hasta que logré lo que buscaba, una noche más de sexo. A la mañana siguiente corrí hasta mi confesionario particular y allí me encontré de nuevo radiante, sin mancha, sin arruga, algo había cambiado, era yo y no sólo mi reflejo.

Me obsesioné quería más de lo mismo pero esa noche no lo logré encontrar, y a esas noches le siguieron otras, abandoné a los míos, perdí también lo que amaba. Cada mañana veía crecer las arrugas, al principio cubrían los labios, pero pronto aparecieron  muchas más. Necesitaba eso, y si no había más remedio pagaría por ello.

Vendí mis pertenencias, di todo lo que era mío, todo lo que tenía a cambio por una noche de sexo. Y ese fue el fin, mi onerosa recuperación tan efímera como lo que tardó en llegar el día siguiente y de ahí degeneré precipitadamente en algo viejo, arrugado, y al final sin tan siquiera dientes. Mi sueño se convirtió en pesadilla…

 

Al fin desperté, de forma instintiva comprobé con mi lengua que aún tenía todos mis dientes. Y sonreí, allí mismo en la cama, junto a quien amaba como había sucedido cada año desde hacía… desde aquella fiesta de cumpleaños en que nos conocimos. Una voz emergió con candor de entre las sábanas ‘Feliz cumpleaños, Toni’, a lo que respondí ‘Feliz aniversario, Ra’.

 

PS. Es que mi cumple es en una semana y estoy un poco obsesionado.

septiembre 26, 2008

Relato: una promesa en Florencia

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 11:29 pm

Dice la tradición que en tu visita a Florencia basta con cerrar el candado sobre el Ponte Vecchio y arrojar la llave al río para que una pareja permanezca unida para siempre.

Un par de meses antes y 2.000 kilómetros alejado aún de Florencia me encontraba solo en mi ciudad. Acababa de reservar el viaje, el primero que haría solo en mi vida y necesitaba, realmente necesitaba, atarme a algo, sentirme movido por una promesa.

Me dirigí a la ferretería y pregunté por un simple candado, el anciano que me atendía respondió que si de combinación o de llave, opté sin dudarlo por el último. Lo tomé en mis manos y pude sentir el frío metal, sería la última vez que fuera así porque de inmediato lo colgué de la cadena de oro que rodeaba mi cuello, llave incluida. Comenzó a templarse y desde entonces formó parte de mí como si fuéramos uno.

Aún tenía semanas para encontrar esa persona especial, o quién sabe los cinco días en Florencia podría fructificar en algo tan bonito como una promesa, un candado y una llave arrojada al río. Y sin embargo no fue así. Con la ayuda de mi agenda busqué, y busqué, y no encontré. En esos dos meses previos no pude evitar tirar con fuerza de mi cadenita cada vez que una cena o unas cervezas en buena compañía quedaban en eso mismo, en tan solo buena compañía. No pudo ser ni el alcohol ayudó, ni la agenda dio más de sí.

Ya en el aeropuerto preparado para iniciar el viaje saqué el candado, lo tomé fuertemente y lo mantuve agarrado todo el vuelo así. Al aterrizar tenía una marca roja sobre mi mano. La misma mano que me ayudó a inmortalizar con la cámara de fotos cada uno de los rincones de esa maravillosa ciudad, crucé el Arno varias veces pero nunca por el Ponte Vecchio. Lo reservaba para el final para que pudiéramos ser dos al atravesarlo.

Hasta que llegó la última noche, era tarde y decidí pasear por la ribera del río para aproximarme, no tenía pérdida bastaba con seguir a los turistas de la noche cruzando el río camino de vuelta a sus hoteles. La música envolvía la calle, algún artista callejero amenizaba el lugar con notas de románticas canciones.

En medio del puente una pareja entre besos se esforzaba por fotografiarse juntos, por señas me ofrecí a ayudar con la foto. Ambos sonrieron y me ofrecieron la cámara de la que también colgaba la funda, me alejé unos pasos y saltó el flash, una y dos veces. No cruzamos palabra alguna, les devolví su cámara y me alejé llorando.

De repente oí unos tacones atropellados. Era ella y mostraba el candado, y su llave, que yo había depositado previamente en la funda de la cámara. En la distancia me encogí de hombros mientras negaba con la cabeza haciendo ver que no era mío. Ella detuvo su paso, miró con extrañeza y terminó por dar la vuelta. No hubo necesidad de dar más explicaciones aunque pude observar cómo una sonrisa de complicidad asomaba al retornar junto a su pareja. Me topé con el músico y deposité unas monedas. La música envolvió de nuevo el Arno, y yo di por cumplida mi promesa.

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