Everything but temptation

mayo 17, 2009

Con la sonrisa a cuestas

Filed under: sentimientos — Etiquetas: , , , , , , , , , — mytemptation @ 7:51 pm

 

Este finde me ha faltado gente con la que compartir una cerveza, me ha faltado revelar alguna confidencia, me ha faltado sentir una mano amiga sobre mi espalda… Es curioso cómo un día puede pasar a ser algo excepcional por el mero hecho de compartir pequeñas cosas como las que comento. Que cuestan tan poco pero que de verdad se aprecian…

Uno con la edad, o con la experiencia, o por las propias cicatrices que deja la vida ha ido aprendiendo. Es por eso que me gusta siempre sonreír a los demás, aunque haya momentos que ni se entienda. Soy de los que escucho más que hablo. Soy de los que comparto más que atesoro…

deseo

Será que hace buen tiempo, que nuestro reloj biológico alarga un poco más las horas en esta primavera de días más largos, será que se ven más cerca las vacaciones… Pero mis ojos no lo ven, o no lo sienten así, se me cruza la mirada, los cables y demás.

Será que, a veces, vivir sólo lleva más de unos pocos pequeños esfuerzos, que se echa de menos a la gente, compartir una pizza sobre el sofá para hablar de temas que aportan tanto a nuestras vidas como eurovisión, qué sé yo…

Estamos a las puertas del lunes pero esto se hace cuesta arriba, y sin embargo sigo con la sonrisa puesta… la costumbre.

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mayo 9, 2009

Relato: no-alcohol-no-sex

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , — mytemptation @ 8:41 am

La liturgia era siempre la misma, mullir mis posaderas contra la cómoda butaca, servir la copita de vino (importante, la botella tenía que quedar medio llena después de llenar la primera copa), poner las manos sobre el teclado del portátil y a partir de ahí esperar a Inspiración, mi musa más rebelde.

Y hoy, un día más, en pleno ferragosto, mojaba mis labios con la primera copita de vino. Lo necesitaba, me auto-convencía cada noche para descorchar una botella más. A diferencia de otras personas yo no necesitaba de la química de farmacia (una de mis reglas vitales) para poner mi cabeza en orden, me bastaba con acercarme al Día y comprar una caja de seis botellas, justo lo que duraba la semana pues el finde la resaca del garrafón de los garitos de Madrid me aguantaba todo el domingo, y eso que me ahorraba.

Me podría describir como un chico normal, con escasos complejos. (uno) Mi pelo en recesión, como la economía. (dos) Mi eterna manía de quitarme padrastros incluso donde no los había. (tres) Mi cintura-barriga-flotador que apuntaba los excesos de cerveza y comida basura, aunque ésta no me preocupaba tanto pues en verano la descubría con orgullo como muestra flotante de un proyecto que contaba ya unos cuantos años.

Por lo demás, estaba bien dotado, una polla enorme, sobre todo, en erección, de eso también me auto-convencía. Tan sólo esa ocasión, la última, me había sentido minusvalorado ante un niñato con el que me acosté. Tal vez, fuera que él era menudo (no llegaba al uno sesenta) y puede que tuviera entre las piernas algo normal pero puesto en perspectiva, pues que destacaba y a mí me impresionó esa primera vez, no su polla sino verme superado.

La semana que le siguió estuve dándo vueltas a la cabeza, a mis tres complejos no podía sumar uno más. No podía ser, me debí de equivocar, el alcohol, el alcohol era la respuesta. Todo ese garrafón que llevaba en sangre debió haberme confundido… Estaba decidido tenía que acostarme con él una segunda vez, y sobrio, sólo por re-comprobar si estaba en lo cierto, incumpliendo otra de mis reglas básicas, no-alcohol-no-sex, vamos no hay mamada sino llevas una buena tajada.

Me costó quedar con él, no debí impresionarle tampoco, con lo que el reto creció. La cosa fue así, llamadita de móvil:
(Regla número uno, pide siempre el móvil a todos y cada uno de tus ligues, con o sin penetración, porque nunca sabes qué se te puede cruzar por la cabeza al día siguiente, en mi caso todo un desafío estaba en juego.)
-Hola Ra, soy M nos conocimos el sábado en el Bola Loca, ¿recuerdas?
(Regla número dos, dado que la promiscuidad es incompatible con la memoria de lombriz de muchos, establece referencias claras para que te identifiquen evitando las alusiones sexuales tipo soy el polvazo del sábado, sabadete.)
-¿M? ¿el Bola Loca? Ehhh… (éstos son los eternos instantes del reconocimiento). Ah, sí, dime, dime cosita…
(Regla número tres, respiración profunda, en este tipo de llamadas siempre hay momentos tensos, alusiones como cosita no necesariamente están referidos a lo sexual.)
-Oye que estaba pensando en ti y en una cervecita.
(Regla número cuatro, no centrar la atención sólo en la persona, tú, tú y sólo tú.)
-Pues… es que estoy liado toda la semana, porque no me llamas la semana que viene, o mejor yo te llamo.
(Regla número cinco, sin respuesta o cita postpuesta traducido quiere decir polvo perdido. Tocaba reconducir el temita.)
-Lo cierto es que mañana iba acercarme al centro, recuerdo que hablaste de aquel garito que pone los tubos a un euro, justo mañana.
(Regla número seis, muestra que te interesó, ¿prestaste atención a sus palabras?¿o sólo te fijaste en su culo? y ofrécele oportunidades únicas… sólo mañana, tubos a un euro!!!)
-Ah, sí el Dallas… Oye, me lo pienso, y esta tarde te escribo un mensaje.
-Mira, Ra, mejor quedamos ya directamente allí, ¿qué te parece a las siete?
-Va, venga (con desgana pero es un SÍ).
-Lo dicho, nos vemos mañana!! Un beso.
-().

Tras siete tubos por barba, no tuvimos muchos problemas un par de horas más tarde para dirigirnos a su cama, quiero decir a su casa. Y cierto, no era una ilusión óptica la tenía más grande. Prometí no verle nunca en la vida, me tocó rechazar sus llamadas durante casi un par de semanas, con lo que pensado fríamente algo debí haberle impresionado, tal vez, mi fina cintura.

Lo primero que hice nada más salir de su casa fue ir a una farmacia 24h y comprar un Espidifen. Las reglas de mi vida habían cambiado, sumé un complejo, a partir de entonces no la tenía grande. Más, el Espidifen, y muchos otros, comenzaron a acompañar a la copita de alcohol, con lo que me inicié a toda pastilla en el diccionario de la química de farmacia. Sólo sobrevivió una regla vital no-alcohol-no-sex. Así es la vida.

octubre 8, 2008

Relato: Arrugas y sexo

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:04 pm

 

Ayer soñé…

Allí estaba yo reflejado en el espejo a mis treinta años muy bien llevados. La modestia no era una de mis virtudes, tampoco era un secreto. Pero si hablamos de secretos había algo que ocultar mi prolongada vida, más allá del paso de las estaciones y hojas de calendario, sólo una cosa me devolvía la vida y ésa era el sexo.

Pero volvamos a esa imagen en el espejo, hoy había algo extraño. Una mancha, un no-sé-qué en el entorno de la comisura de los labios, e inmediatamente le puse nombre una arruga!!!

No podía ser, la reacción inmediata fue culpar al espejo, pasé y froté con ese sonido característico donde creí que estaba la sombra, a modo de fase preliminar, la de negar la evidencia. Mas no funcionó, era yo, el yo real que ahora comenzaba a incomodarse con la tozuda realidad esa que para mi problemilla el tiempo no puede sanar.

Pronto comencé a reaccionar, había que negar la evidencia, a mi pareja tras casi tres años que me había dado vida e insuflado savia cada noche desde que nos conociéramos. Y así traté de engañarme en ese mismo instante, acabé la cerveza de un trago.

El baño del pub me sirvió de puerta de entrada a mi nueva realidad, eché una ojeada y elegí a mi presa, y la atrapé entre mis garras hasta que logré lo que buscaba, una noche más de sexo. A la mañana siguiente corrí hasta mi confesionario particular y allí me encontré de nuevo radiante, sin mancha, sin arruga, algo había cambiado, era yo y no sólo mi reflejo.

Me obsesioné quería más de lo mismo pero esa noche no lo logré encontrar, y a esas noches le siguieron otras, abandoné a los míos, perdí también lo que amaba. Cada mañana veía crecer las arrugas, al principio cubrían los labios, pero pronto aparecieron  muchas más. Necesitaba eso, y si no había más remedio pagaría por ello.

Vendí mis pertenencias, di todo lo que era mío, todo lo que tenía a cambio por una noche de sexo. Y ese fue el fin, mi onerosa recuperación tan efímera como lo que tardó en llegar el día siguiente y de ahí degeneré precipitadamente en algo viejo, arrugado, y al final sin tan siquiera dientes. Mi sueño se convirtió en pesadilla…

 

Al fin desperté, de forma instintiva comprobé con mi lengua que aún tenía todos mis dientes. Y sonreí, allí mismo en la cama, junto a quien amaba como había sucedido cada año desde hacía… desde aquella fiesta de cumpleaños en que nos conocimos. Una voz emergió con candor de entre las sábanas ‘Feliz cumpleaños, Toni’, a lo que respondí ‘Feliz aniversario, Ra’.

 

PS. Es que mi cumple es en una semana y estoy un poco obsesionado.

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