Everything but temptation

diciembre 13, 2010

julio 20, 2009

Relato: a dos velas

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 6:59 pm

Me fijé en un curioso detalle de su apartamento, ese par de velas situadas sobre un televisor que nunca veía. ¿Un olvido, un detalle decorativo,…? O, tal vez, que inconscientemente un día decidió apartar ciertos objetos que sencillamente no veía su vida. La tele con su mando, y alguna que otra cosilla a la que alcanzaba ya el polvo de lo lejano. Por ejemplo, unas velas con todo lo que hay detrás y pocos veían: una relación de pareja, eso tampoco lo veía.

agua

Recordó que en las pelis, siempre hay esa típica escena romántica a la luz de las velas. Y entre que las horas de sol en verano se prolongan y que la noche las pasaba pensando en lo que no tenía ni podría compartir, pasaban y pasaban así los días del calendario.

Supongo que tenía todos los ingredientes, bastaría con recurrir al frigo, encender el horno, tomar las velas y encender también éstas. Reducir la luz de ambiente, tomar también una mesa y dos sillas para darse finalmente cuenta de que todos y cada uno de los pasos era perfecto, pero que esos ingredientes no servían para llenar ese vacío que tenía dentro. Tan vacío como esos objetos que seguían sin aportar nada a su vida, una tele con su mando y un par de velas hacía largo tiempo… apagadas.

diciembre 11, 2008

Sólo son deseos

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , — mytemptation @ 10:32 pm

 

Me apetece relatar brevemente y hacer un ejercicio de memoria. Hará unos meses estaba en mi cama con alguien, y después de un tremendo calentón mi acompañante me preguntó si podía fumar.

Mi respuesta fue: ‘lo negociaremos’. Como en muchas de mis palabras había una doble intención. La oculta implicaba mi esperanza en repetir. La más obvia la que se deriva en un proceso de negociación, algo así como tú me haces esto y a cambio yo…

cerilla

Él fue la primera persona que fumó en mi casa en más de un año, pero yo esa vez no le pedí nada a cambio, al menos, en voz alta. Algo deseé, una sola palabra pero fue por lo bajines, sólo me recuerdo apagando la cerilla cual vela que contiene tu deseo de cumpleaños.

La escena se repitió días después con los mismos actores y el mismo escenario, vamos, la misma cama, y sí hubo deseo antes, durante y el que más nos interesa ahora, el de después. Fueron solo dos palabras las que cruzaron mi mente en el momento que daba forma a mis labios para soplar la llama.

Que qué deseé la primera vez, un sencillo quédate. Qué añadí la segunda, un para siempre.

Buen finde a tod@s.

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