Everything but temptation

abril 14, 2009

La sauna

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:03 pm

 

Aquellos que me conozcáis sabéis que sólo me relajan dos cosas el gimnasio y… bueno, centrémonos en el gimnasio. Hace dos semanas disfruté de algo que hacía años no disfrutaba, una sauna en condiciones en el gym.

Allí estaba la puerta con un cristal empañado que me miraba desde el otro lado mientras la condensación del lugar perlaba la superficie que se atisbaba. Oí su llamada y me quedé, desnudo a pesar del cartel ‘utilice una toalla’. Al principio estaba sólo luchando contra mí, luego en compañía luchando por mirar los bonitos azulejos blancos y mantener mi hombría a raya al tiempo que sumaba minutos de sudor sin lágrimas.

tiempo

Me cautiva sensación que te envuelve nada más entrar en el recinto, esos gotones que ruedan por la piel y que pronto te empapan. Ver correr mi sudor y acostumbrarse rápidamente a una situación que de primeras rechazas (lo siento pero me recuerda al sexo). Descubrirme desnudo como no lo hago nunca, sin poca cabida para pensar por lo opresivo del ambiente y con nada que hacer salvo esperar pacientemente a la ducha fría y que mi cuerpo haga el resto.

Me recuerdo un sábado a las seis de la mañana intentando regresar con alguien que sólo trata de convencerme en ese momento que lo que hay que hacer es ir una sauna. Tal vez, en ese momento me equivoqué pero sólo lo pude llevar a mi cama, quiero decir a mi casa.

El chorro de agua fría me devuelve a la realidad y me siento flotar, esa sensación de relax es la que buscaba. Tras acicalarme en el vestuario me dirijo a una cita, para variar llega tarde. No me importa pues busco la compañía en unas cañas. La noche me llena y también su compañía en la cama. En ocasiones me recrimina no dedicarle unas palabras en este blog y ahora está presente auque no sé por qué esta noche se ha cruzado en el recuerdo. O tal vez lo sepa, esa noche fue perfecta.

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enero 28, 2009

Cosas que odio del gimnasio: paso a paso

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:56 pm

 

 

         Que el exhibicionista no pare de moverse en bolas por el vestuario. Vale que la tenga grande, o el bíceps, o lo que sea pero recuerdo que aprendí de pequeño que presumir y pavonearse era pecado…

         Que la pijitonta de la cinta de correr seleccione quemar un número justo de calorías, el mismo que disfruta en forma de barrita de chocolate cuando la veo a la salida.

         Que el tío más bueno de todo el gimnasio se ponga a estirar cuando estoy precalentando, es se me sube todo y se me calienta lo que no debe…

vodka

         Que el tío que se pone delante de mi clase de body pump guste de enseñar sus gayumbos a todos los que le acompañamos en el justo momento en que se empieza a sudar… y sigue, y sigue sudando el personaje mientras sufro tirando de pesas y conteniendo las arcadas.

         Que lleve años yendo al gimnasio y que nadie me haya dicho aún: ‘Uhmmmm, ¿tú vas al gimnasio…?’, subrayo el uhmmmm.

         Que la sauna sólo me haya servido para lo que sirven las saunas, no sé si me explico.

         Que me miren el culo cuando tiro para la ducha (pues disimuladamente siempre la dejo caer mi sobre el frente). ¡Que estamos en un gimnasio (¿un sitio decente?), dejemos las miraditas para la discoteca!

         Estar terminando de secarme y que el codo presione el botón temporizado del grifo para que un chorro de agua FRÍA empape mi toalla y hiele todo lo que la contenía (yo mismo y mi mecanismo).

PD. Estoy por darme a la bebida (o a la fotografía)…

enero 21, 2009

Va de pelos: Mi primera depilación

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 11:11 pm

 

Estoy en el gimnasio esta misma tarde y se me cruza por delante el David de Miguel Ángel, creo seriamente que es el único chico en que me he fijado en todo lo que llevamos de año (que veinte días son mucho). De veintimuchos, moreno, fibrado y con un característo pelo tipo-rasta pa’arriba (ver foto). Lo que me pone de él es su pelo.

sergio_alcover

Al tema o mejor dicho a la escena, yo tumbado tirándome el rollo haciendo abdominales y él que se pone a hacer estiramientos… y venga pa’llá que estira la pierna, y venga para el otro lado que estira más músculo y ahora que se pone en cuclillas, así veinte minutos. Mi músculo abdominal no sé pero el del ojo lo he ejercitado más que nunca…

Acabo con lo mío y tiro pa’la ducha, me relajo y es justo al salir que ahí está él con sólo un slip como doblado para adentro que hacía de la prenda medio slip (ya no sé si en una pose cuidadosamente estudiada) y el tipo que se dirige a las duchas. Mira que aún no sé cómo no le he seguido otra vez pa’la ducha para enfriarme un poco… o recalentarme del todo, qué se yo.

En fin, como andaba ya caliente recién llegado a casa no sabía muy bien cómo enfriar lo mío, y he recuperado una compra navideña de bandas depilatorias a la cera fría. He esperado a uno de los días más fríos del invierno para ello, luego he leído en las instrucciones que se referían a otra cosa con lo de cera fría. Tampoco he sabido muy bien cómo hacer eso del contrapelo… Total, que entre tira y tira se me ha recalentado mi poco velludo pecho y como ya venía con los huevos un poco cargados pues que estoy desesperado y creo que sólo cabe una solución a mi problema, sólo en la cama como estoy en esta noche fría de invierno… no doy más pistas. Besos calientes.

diciembre 9, 2008

Juegos de toallas o lo que es la vida misma

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 11:46 pm

 

Me habréis notado algo tenso con la vida, y con lo mío estas últimas entradas. Y para tratar de relajarme pues he recurrido al gimnasio, y creo que ha funcionado. Mi mejor momento es el último de todos, el de la ducha en el que relajo mi mente y siento mi verdadero yo. Últimamente mientras un potente chorro de agua caliente masajea mi espalda retrato a quien querría llevarme a la cama, es una opción otros piensan en fútbol. Pero es que hay más en este teatro que es mi gimnasio, ya en el vestuario he podido observar el juego de toallas que se trae el personal.

toalla

Me explico, yo la llevo pequeña (la toalla) porque tal vez tenga mucho que enseñar o que fuera a rebosar de todos modos…

Bromas aparte, sólo puedo decir que no falla, aquellos ciclados y musculados a la hora de la verdad pues que la tienen pequeña, mucho brazo tipo jamón y poco de lo otro, puro teatro. Los que se nota que van sobrados no tienen problema y andan en bolas durante minutos, los que tapan y tapan ya sabemos. Es un juego fiel reflejo de la vida misma, ocultamos nuestros defectos.

Cuando era pequeño me golpeé con una mesilla de marmol, perdí un diente y lo que lo reemplazó sirvió a muchos de apodo y mofa en clase durante largos años. Trataba de ocultar mi sonrisa y mi(s) dientes. Llegado un momento todo cambió decidí sonreír a un espejo, a mí mismo, y pronto lo trasladé a la calle y a mi entorno.

Cuando salgo de la ducha puede que ande algo morcillón (sólo un poco) pero ése también soy yo, el de justo después de la ducha. Y es lo que hay. Hace ya mucho que aprendí a sonreír a la vida, de frente.

octubre 30, 2008

Relato (continuación): Porros

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 7:51 pm

Aunque ha habido alguien que me ha inspirado (Gracias!), desgraciadamente esta vez no puedo decir basado en hechos reales. Confío que os guste…

Había anochecido, el cambio de hora nos engañaba ya a media tarde. Recién salido de la ducha me dirigí al dormitorio, desnudo me observé, y perfilé una sonrisa. Me gustaba lo que veía, sabía que me quedaba algo por hacer pero me autoconvencí de que no sería necesario… Ni paja, ni ducha fría. Antes de lanzarme a la calle me volví a remirar en el espejo, mi sonrisa se había ensanchado, me atrevería a decir que mis dientes asomaban por detrás expectantes…

Habíamos quedado en un parque pero lo que mi presa desconocía era que estaba casi donde mi cama le esperaba ya. El saludo a la boca de metro fue frío, pero sólo hizo falta un instante para que todo cambiara. Retiró sin yo quererlo una gota de sudor de mi frente y sentí su calor humano. Nuestros ojos se cruzaron al tiempo que restregó sus dedos para deshacerse de mi carga. Y en ese momento mis poros se cerraron, contuvieron su torrente las hormonas y todo ascendió muy rápidamente a mi cabeza.

Recuperé mi raciocinio, lo sensato. Me recordé paseando con mi primera novia, la primera vez que juntamos nuestras manos, con curiosidad pero también con miedo. El temblor inicial para enlazar nuestros deditos, y recuerdo que apreté y apreté que sólo quería recordar ese instante de calor y sentimiento.

Pasé de sentir delirio a algo tan sencillo como el deseo de no apartarnos, de rozarnos toda la noche sin más que juntar nuestras manos. Y creo que mi acompañante también sintió ese calor, primero fue el roce al pasarme el mechero, o tal vez fuera la llama que le siguió. Y en el rincón más oscuro del parque, iluminados por un pequeño porro encendido comenzamos a hablar de la vida, de uno, de otro, de nosotros…. Los porros también ayudaron, nos liberamos, nos liberaron…. A lo más que osé esa noche fue a prolongar el roce de nuestros dedos al pasarnos el porro entre calada y calada, el mismo roce que cuando era crío. Bastó y fue suficiente, a la tarde le siguió la noche y a ésta la madrugada. Y helados de frío decidimos recogernos cada uno siguió su camino.

La despedida de lo más sencilla mi mano tomó la suya, a su apretón le siguió el mío. Por supuesto, los besos llegaron pero mucho más tarde y hubieron de aguardar el tiempo justo hasta que fueron sentidos. Sólo el amor sabe por qué los hizo esperar aún semanas, semanas de sentimiento, de manos, de calor sentido.

Lo más sorprendente, los espejos. Cómo cambiaron de actitud. Antes los miraba y devolvían eso mismo frío, ahora era verlos los dos juntos y devolvían sólo candor, su amor y el mío.

octubre 19, 2008

Relato: hamam

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 4:38 pm

Dice la tradición que los hamam, baños turcos, contaban en plantilla con tellak, los jóvenes masajistas que ayudaban a lavar a sus clientes, y a los que también envolvía una importante carga sexual… Conocemos por textos de autores otomanos quiénes eran, sus tarifas e incluso cuántas veces hacían llegar al orgasmo a sus clientes además del detalle de sus prácticas sexuales. Aún en turco el término hamam oğlanı, chico del baño, es usado como eufemismo para referirse a homosexual.

 (…)Lo primero que nos apuntaron fue hacia los vestuarios, allí cada uno con disimulo se puso el bañador, la mirada fija de cabeza para arriba no siendo que alguien fuera a cuestionar con sus ojos lo que a otros nos habían dado por naturaleza, lo de las odiosas comparaciones y demás…


Las instrucciones claras, primero la sala de agua templada, luego la más caliente, y más tarde la fría-fría, era cuestión de purgar cuerpo y mente antes de proceder al baño turco con su humedad y con sus vapores purificantes. Una vez llegado allí te relajas, tus sentidos flotan envueltos en músicas instrumentales, los chorros de aguas chocan con los distintos baños, y llegado el momento más pronto que tarde llega el relax, los que lo desean encargan un masaje. Te recomiendan que tras él te duches para eliminar el aceite que el cuerpo no ha absorbido… 

Sobre la camilla el especialista te pregunta qué parte deseas que te relajen, uno que es nuevo en esto anuncia con voz temblorosa que la espalda, un clásico, mientras remuerde su conciencia pensando que podía haber sido un poco más osado…

El masaje comienza con una toalla rozando tu cuerpo para secar la piel al tiempo el sentido del tacto se dispara, al igual que tu vello. Disimuladamente sitúa el extremo de la toalla bajo el dobladillo de tu bañador, ahora sí te pesa, ahora sí estás en sus manos, nunca mejor dicho.

Te indica que dejes colgando los brazos mientras te envuelve en aceite, suavemente va magreando tu cuerpo. Al principio sabes dónde se encuentran sus dos manos, pero pasados unos instantes pierdes la cuenta, y comienzas a pensar que son dos, y tres, y cuatro. Para entonces ya has cerrado lo ojos, se han disparado tus sentidos, y sueñas despierto que aquello no acabe, o que acabe de otra manera…

Un susurro te despierta: ‘el masaje ha terminado’, te incorporas como flotando, sonríes bobaliconamente y te diriges al vestuario. Me cambio, y opto por no ducharme conservaré toda la noche el aceite. Pasas por caja ‘son treinta y seis euros’, vuelves a sonreír, la cuchillada apenas duele. Llegado a casa, me envuelvo en mis sábanas y en mi aceite, y sigo soñando…

septiembre 16, 2008

Operación polvorón

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:36 pm

Muchos habréis ya reconocido la dichosa operación, sobre todo aquellos que frecuenten el gimnasio. La operación polvorón es la que comienza con el año tras los excesos de las Navidades, le sigue la operación bikini de cara a enseñar chicha con el buen tiempo, y resta la de vuelta a la rutina tras las vacaciones que no me queda claro su nombre oficial y a la que llamaré vuelta al cole/curso.

En fin, que estamos todo el santo año de operación en operación y el michelín continua en el mismo sitio donde lo dejamos, eso sí, un pelín más horondo, la talla+1 del pantalón que empieza a llamar a nuestras caderas con la nueva temporada, y así un suma y sigue.

La rutina se repite en los gimnasios, están esos nuevos socios fácilmente reconocibles. Generalmente ellas se acompañan de una amiga, empiezan apostando fuerte seis meses de prepago (¡hay que dejarse la piel!), ellos no escatiman en medios y les igualan, modelo Nike integrado y deportivas a juego, se han gastado ya una pasta y no han quemado una caloría de grasa, muy mon@s ellos y ellas. Sólo moda, poco sudor.

El resto en la sala somos los de siempre, los que nos llamamos por nuestros nombres, sabemos dónde fue el/la profe de vacaciones y los que echamos en falta a menganita o fulanito. Comienza la música y el cuerpo a trabajar, todo yo soy un torrente de sudor. Extremidades, pesas y músculos se amotinan para hacerme sufrir. Una hora más tarde llegará la ducha y nos sentiremos reconfortados…. ¿seguro? Estos primeros días no siento las piernas (ni el resto del cuerpo), he identificado el esternocleidosmastoideo por su dolor contínuo, y he adoptado un andar que me obliga a cimbrear las piernas, vamos que voy como con el culo escocido. Por lo demás bien, serán apenas cuatro meses de sudor, hasta que empiece la operación polvorón…

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