Everything but temptation

noviembre 15, 2009

Pan, Peter Pan

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , — mytemptation @ 9:02 pm

Creo que muy último paso por la adolescencia consistió en no avergonzarme al desnudarme ante alguien la primera vez. Cierto es que el alcohol (llamémoslo botellón) y la noche han ayudado a mi generación a suavizar el asunto, y que el sigo XXI ha traído consigo más facilidades. Los tiempos cambian, ay, si las webcam hablaran…

Pero en mi caso esa desvergüenza debió de evolucionar hacia los veintitantos pues aún me recuerdo con ciertas reticencias a tirar para abajo del slip… ains.

FrasesySexo

Y es que mi espíritu de Peter Pan se ha negado con fuerza a abandonar dicho remanso de eterna juventud. Ése que no quiere responsabilidades pero sí seguir disfrutando de lo bueno de seguir siendo un poco niño. Sinceramente pienso que lo de ruborizarme fue lo último que me ató a Peter Pan. Peter voló hacia su país y yo me quedé en tierra.

En ocasiones, busco esa inocencia con gente con la que me gustaría compartir algo más. Probar algo de lo que ya la edad o la inexperiencia son excusas. Llevo ya unas noches anhelando compartir mi cama con alguien. Estar abrazados y susurrarnos confidencias. Buscando algo que me dé miedo iniciar. Buscando algo que me ruborice sí, para a renglón seguido abrazarlo fuerte con mis manos… y hacerlo nuestro, suyo y mío.

septiembre 19, 2009

Relato: ¿Cuánto llevamos saliendo?

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Mi respuesta, ‘apenas un día, si nos conocimos ayer, a última hora en la disco…’. La luz del mediodía nos descubría desnudos sobre su cama.

Esbocé una sonrisilla medio tonta mientras observaba cómo se le encrespaba el vello ante mi respuesta al tiempo que un brillo especial se desprendía de sus ojos. Acto seguido extendió sus brazos y me plantó un beso para el recuerdo. Daba esa impresión de conducir a algo duradero en lo que no era otra cosa que el efímero encuentro de una noche, al menos, de momento.

¿Cuánto llevamos saliendo? ‘Un año, dos meses y tres días…’. Se repetiría la misma escena a mi respuesta, emoción y luego ternura, sellada con un beso. Lo que parecía un encuentro carnal, como otros muchos, se había convertido en una relación estable donde, en ocasiones, las palabras sobraban y gestos como el de hacía unos instantes significaban todo (y más) de lo que había entre nosotros.

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Me había acostumbrado a esa pregunta, que me repetía sin motivo alguno. Lo curioso es que yo respondía con frialdad matemática pero con ansias de recibir mi premio. Y es que por mi parte me quedaría toda una vida recogido en sus brazos, atrapado en sus besos.

¿Cuánto llevamos saliendo? ‘Doce años y seis días…’. Su pelo había comenzado a blanquear, sus entradas eran ya prominentes. Hasta asomaba alguna larga arruga en su frente pero el brillo de sus ojos no había cambiado, ni tampoco sus tiernos besos.

¿Cuánto llevamos saliendo? ‘No hables, sabes que el doctor te ha dicho que no debes hacer esfuerzos…’. Devolvió la mirada y no me pude resistir a responder en susurros al oído ‘Cuarenta, hoy hace cuarenta años…’. El momento quedó interrumpido, un zumbido de una de las máquinas del hospital llenó la sala de médicos. Me quedé sin ese último beso. Tuvieron que pasar cuarenta años para descubrirme solo en la vida ya sin su última muestra de cariño.

septiembre 8, 2009

Relato: luna de verano

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 8:00 pm

Allí estaba, recién llegado a la playa desde la gran capital. Al final no pudo ser hacerlo acompañado así que me llené de valor y, por primera vez en mi vida, me dispuse a disfrutar de mis vacaciones en soledad.

Oscurecía en una noche de verano por la que asomaba ya una enorme luna. Lo había escuchado en la radio del coche, la noche sería mágica. Así lo imaginé en mi lugar de acogida, un tranquilo pueblecito en el sur de la península.

Viejas leyendas harían de la playa a medianoche un lugar de reunión. Como todo tenía su precio, cabía la posibilidad de hacer realidad tus sueños por una noche a cambio de una mínima tarifa que el mar se cobraría. Pero ese precio no estaba claro pues dice la leyenda que algunos lo habían pagado con la vida.

besos

Arrastrado por el mito y mi necesidad de ver un mar, del que tanto tiempo había estado alejado, llegué hasta su orilla. Viejos y chavales disfrutaban de la puesta de sol en grupitos de los que me sentí extraño, tanto como la incipiente sensación que me comenzaba a envolver, la maldita soledad.

La noche invitaba a pasear. Yo mismo me vi iniciando un paseo que se convirtió en caminata. Llegado un momento me encontré ya lejos del griterío, solo el mar se interponía entre la luna y mi soledad. El reflejo blanco fundido sobre el agua se tornó en un seductor baile. Algo me arrastraba hacia el agua y me decía que era allí donde debía estar. Me quité la poca ropa que tenía y desnudo me dirigí con los brazos extendidos hacia el mar quien me envolvió con sus olas…

Nadie supo explicar cómo regresé a la orilla. Sólo diré que los paisanos del pueblo rodeaban, cual bicho extraño, mi cuerpo tumbado sobre la playa a la mañana siguiente. Hasta que alguien se atrevió a tantear con su bastón por si aún estuviera vivo. Y sí lo estaba, por lo demás no supe nada de mi ropa ni de los recuerdos de aquella noche, supongo que se los cobró el mar. Eso sí en mi mente quedó grabada una extraña sensación de placer mientras los dulces susurros de otra persona no paraban de repetirme: ‘abrázame, abrázame con más fuerza…’.

agosto 1, 2009

El deseo

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , — mytemptation @ 7:42 pm

Llegó de repente y se quedó ahí clavadito en mi cabeza, el objeto del deseo era… yo. Tenía novio y no supe reaccionar a cómo acabaría algo así. Poco me importó cuando acabamos los dos desnudos sobre una estrecha cama. Besos calientes en un verano caliente.

desire

Se oían las voces de grupitos recogiéndose a casa desde la ventana. Nuestros retorcidos movimientos me permitían ojear, de vez en cuando, hacia el parque. Atisbaba la calle, las voces y las personas pero mi mirada se nublaba con otros éxtasis más cercanos, ahí en la estrecha cama.

Al calor sumamos el rozamiento. En un momento nuestros cuerpos comenzaron a frotarse, nuestros sexos a restregarse. De poco valió, la atención estaba en otro instrumento. Sus manos masajeaban mi espalda, subían a mi cuello y bajaban hasta mis nalgas. Una, dos, tres veces hasta que perdí la cuenta. Ya no importaban nuestros sexos, había algo incluso más poderoso. Importaba el deseo y en ese instante lo comprendí: el objeto del deseo tenía nombre, el objeto del deseo era… yo.

abril 14, 2009

La sauna

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:03 pm

 

Aquellos que me conozcáis sabéis que sólo me relajan dos cosas el gimnasio y… bueno, centrémonos en el gimnasio. Hace dos semanas disfruté de algo que hacía años no disfrutaba, una sauna en condiciones en el gym.

Allí estaba la puerta con un cristal empañado que me miraba desde el otro lado mientras la condensación del lugar perlaba la superficie que se atisbaba. Oí su llamada y me quedé, desnudo a pesar del cartel ‘utilice una toalla’. Al principio estaba sólo luchando contra mí, luego en compañía luchando por mirar los bonitos azulejos blancos y mantener mi hombría a raya al tiempo que sumaba minutos de sudor sin lágrimas.

tiempo

Me cautiva sensación que te envuelve nada más entrar en el recinto, esos gotones que ruedan por la piel y que pronto te empapan. Ver correr mi sudor y acostumbrarse rápidamente a una situación que de primeras rechazas (lo siento pero me recuerda al sexo). Descubrirme desnudo como no lo hago nunca, sin poca cabida para pensar por lo opresivo del ambiente y con nada que hacer salvo esperar pacientemente a la ducha fría y que mi cuerpo haga el resto.

Me recuerdo un sábado a las seis de la mañana intentando regresar con alguien que sólo trata de convencerme en ese momento que lo que hay que hacer es ir una sauna. Tal vez, en ese momento me equivoqué pero sólo lo pude llevar a mi cama, quiero decir a mi casa.

El chorro de agua fría me devuelve a la realidad y me siento flotar, esa sensación de relax es la que buscaba. Tras acicalarme en el vestuario me dirijo a una cita, para variar llega tarde. No me importa pues busco la compañía en unas cañas. La noche me llena y también su compañía en la cama. En ocasiones me recrimina no dedicarle unas palabras en este blog y ahora está presente auque no sé por qué esta noche se ha cruzado en el recuerdo. O tal vez lo sepa, esa noche fue perfecta.

enero 25, 2009

Regla rota, manos rotas

Filed under: sentimientos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 11:34 pm

 

Hay una regla que se ha roto con el año, justamente este finde. Es la que muchos de vosotros conocéis como la regla de los quince días, vamos que tengo sexo cada dos semanas. Con la tontería he conseguido engatusar a más de uno para que mi regla siguiera adelante pero tras muchos meses sencillamente se ha roto…

roto 

Después de hacer añicos la porcelana del chino hace unos días, hoy he debido levantarme con el pie izquierdo o de manos. Ha sido desayunar y me he cargado el azucarero, la noche previa ya había hecho lo mismo con un par de copas a cuenta del sábado noche. Mismamente el móvil recién estrenado de un amigo, fue cogerlo por primera vez, pues oye mis manos prefirieron dejarlo caer al suelo. Y me ha dado por pensar que últimamente cosa que toco cosa que se rompe…

Me han llenado de piropos referidos a mi físico pero no logro recordar ni uno sobre mis manos… En las típicas encuestas, las manos (¿con el culo?) es lo primero que se mira en un hombre pero lo mío creo que es algo más personal. Así, mi memoria se emociona con sólo ver pasar las manos por la piel desnuda de alguien y comprobar lo rápidamente que se acomodan. Mis manos encuentran cosquillas, buscan la pasión y el roce hasta convertirse (piel ajena y manos propias) en un solo, seguir un mismo ritmo, provocar el masaje y la sensualidad…

La repetición de pieles desnudas ha hecho que mis manos aprendan. Ahora son muy listas, rechazan la tecnología (por los móviles) y la tiran con brutalidad al suelo, de la misma manera que lo hacen con el cristal (vasos, azucareros,…). Saben lo que buscan desde hace años y se me hace imposible engañarlas: piel, calor, contacto, deseo…

enero 19, 2009

Mis momentos mágicos tienen nombre

Filed under: sentimientos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 11:01 pm

 

Hay muchos momentos mágicos cuando estás conociendo a alguien sobre todo si se entremezcla algún tipo de sentimiento. Para mí, el más importante, es ese momento en que se cruzan las miradas para que la otra persona pronuncie tu nombre por primera vez…

Yo lo asemejo a un cierto pudor, algo así como estar desnudo, pero donde rápidamente te visten esas sencillas letras que componen tu nombre para mostrarte ante la nueva persona. Personalmente, compartir mi nombre con alguien es decir ya mucho de mí… Cuántas veces nos sucede que surge en una conversación un nombre y rápidamente lo asociamos a un viejo amigo o enemigo, que esa simple palabra nos dice más, mucho más…

 letras

El finde lo hablaba con un conocido que irónicamente desconoce mi nombre. Lo digo en serio, esa primera vez me llamó ‘ojos’ (y desde entonces) pues es lo primero que quedó retratado en su retina. Son mis ojos verdes los que le sirven de recuerdo cada vez que nos comunicamos por el messenger o que mi voz suena por la línea de teléfono. Aún me acuerdo de aquella vez compartiendo cervezas en un bar, querer presentarme a alguien y decir eso mismo, ‘ojos’… Era la primera vez que me nombraba pero en ese primer instante no fui consciente de la situación. Salí al rescate con mi mano seguida de un atisbo de sonrisa para pronunciar yo mismo mi nombre: ‘soy ojos, encantado’…

Habría mucho más que contar, como esa persona que sigue clavadita en mi corazón, con la que hubo amor de verdad hace ya muchos, muchos años. Tal vez magnifique en ella recuerdos, pero si hay una cosa que permanece indeleble fue esa primera vez. Sigo recordando el lugar, lo que vestía, su olor y lo más importante, el momento que lo envolvía todo resumido en cinco letras pues … ésa fue la primera vez que dijo mi nombre, de sus labios salió un: Jorge.

diciembre 23, 2008

Relato: El día después del mejor polvo de mi vida

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Pulsión: energía psíquica profunda que orienta el comportamiento hacia un fin y se descarga al conseguirlo.

 

Despierto acompañado, pero de otra manera. Me acomodo en la almohada. Junto mis labios, y ya en ese momento la boca me sorprende conteniendo aún suaves sabores. Pausadamente los paladeo. También mi aliento se siente de otra manera al que le sigue una larga lista de órganos extrañados: el corazón algo más acelerado, mi piel hipersensibilizada,… Me encuentro raro.

danza

Involuntariamente, me noto rozándome la mano, rebuscando placer. Queriendo extraer algo que ya está muy dentro de mí. Me estremezco pues por un instante doy en pensar que fue real y no sólo un sueño. Flashes de imágenes cruzan mi cabeza, abrazos, caricias pero hay más mucho más en el recuerdo. Y comienzo a oír voces que disparan un suspiro –qué rico–. Entro, de nuevo, en esa frontera entre lo real y lo imaginado. Me veo moviendo el cuello, apartándolo, y ahora ofreciéndolo, –qué rico–. La respiración se entrecorta, cierro los ojos y ahora sí, recuerdo.

Somos dos en la cama, cruzamos monosílabos mientras las manos identifican y marcan lo que ansiamos. Los jadeos nos ayudan a interpretar nuestros deseos, cuanto más fuerte el gemido más presión ofrezco, enseño mis dientes, y muerdo. Bebemos nuestros perfumes, nos llenamos de química hasta que queda sólo piel y ésta ya se muestra desnuda. Desnudos los dos, le deseo como jamás a nadie.

La pulsión sube de ahí abajo, pasa por el corazón hasta elevarse transformada en un sin fin gemidos que ya no cesarán. El juego de besos se multiplica. La pasión se intensifica. Los músculos se tensan. El deseo sexual se dispara quiero el éxtasis compartido. Lo como, lo muerdo, lo beso, lo deseo –qué rico–.

 

Ya sé que es Navidad pero, qué cojones, os deseo a tod@s unos buenos polvos… los mejores. ¡¡¡FELICES FIESTAS!!!

octubre 30, 2008

Relato (continuación): Porros

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 7:51 pm

Aunque ha habido alguien que me ha inspirado (Gracias!), desgraciadamente esta vez no puedo decir basado en hechos reales. Confío que os guste…

Había anochecido, el cambio de hora nos engañaba ya a media tarde. Recién salido de la ducha me dirigí al dormitorio, desnudo me observé, y perfilé una sonrisa. Me gustaba lo que veía, sabía que me quedaba algo por hacer pero me autoconvencí de que no sería necesario… Ni paja, ni ducha fría. Antes de lanzarme a la calle me volví a remirar en el espejo, mi sonrisa se había ensanchado, me atrevería a decir que mis dientes asomaban por detrás expectantes…

Habíamos quedado en un parque pero lo que mi presa desconocía era que estaba casi donde mi cama le esperaba ya. El saludo a la boca de metro fue frío, pero sólo hizo falta un instante para que todo cambiara. Retiró sin yo quererlo una gota de sudor de mi frente y sentí su calor humano. Nuestros ojos se cruzaron al tiempo que restregó sus dedos para deshacerse de mi carga. Y en ese momento mis poros se cerraron, contuvieron su torrente las hormonas y todo ascendió muy rápidamente a mi cabeza.

Recuperé mi raciocinio, lo sensato. Me recordé paseando con mi primera novia, la primera vez que juntamos nuestras manos, con curiosidad pero también con miedo. El temblor inicial para enlazar nuestros deditos, y recuerdo que apreté y apreté que sólo quería recordar ese instante de calor y sentimiento.

Pasé de sentir delirio a algo tan sencillo como el deseo de no apartarnos, de rozarnos toda la noche sin más que juntar nuestras manos. Y creo que mi acompañante también sintió ese calor, primero fue el roce al pasarme el mechero, o tal vez fuera la llama que le siguió. Y en el rincón más oscuro del parque, iluminados por un pequeño porro encendido comenzamos a hablar de la vida, de uno, de otro, de nosotros…. Los porros también ayudaron, nos liberamos, nos liberaron…. A lo más que osé esa noche fue a prolongar el roce de nuestros dedos al pasarnos el porro entre calada y calada, el mismo roce que cuando era crío. Bastó y fue suficiente, a la tarde le siguió la noche y a ésta la madrugada. Y helados de frío decidimos recogernos cada uno siguió su camino.

La despedida de lo más sencilla mi mano tomó la suya, a su apretón le siguió el mío. Por supuesto, los besos llegaron pero mucho más tarde y hubieron de aguardar el tiempo justo hasta que fueron sentidos. Sólo el amor sabe por qué los hizo esperar aún semanas, semanas de sentimiento, de manos, de calor sentido.

Lo más sorprendente, los espejos. Cómo cambiaron de actitud. Antes los miraba y devolvían eso mismo frío, ahora era verlos los dos juntos y devolvían sólo candor, su amor y el mío.

octubre 29, 2008

Relato: Poros

 

El perfil apuntaba y mis clicks disparaban… era un sitio más de contactos. No sería la primera vez ni tampoco la última. Estudiante, 21 años, sonreía en la foto mientras el humo de su cigarro dejaba entrever sus ojos claros… El mensaje manido: hola me gustaría conocerte te paso mi messenger@hotmail.com. Ahora esperar, puede que incluso respondiera el mismo día tal como había sucedido en tantas otras ocasiones…

La escena se repitió y nos conectamos, era por la tarde y me encontraba sentado cómodamente sobre mi cama, aunque podía percibir cómo los tres grandes espejos del armario me miraban con un aire sombrío… Y con razón, hacía semanas que no mostraban la pasión y el deseo de dos personas que acaban de conocerse y disfrutan del momento. Gozando de sus cuerpos desnudos, recociéndose en los espejos, fantaseando con lo posible y lo mediato.

Reconozco que en esas ocasiones la temperatura del lugar ascendía, mis poros se abrían y dejaban escapar todas esas hormonas acumuladas a lo largo de semanas de abstinencia. Los espejos eran mi segunda piel y rápidamente advertían la situación. Los tenía enseñados, pues comenzaban a reconocer ese calor del momento y a mostrarse diferentes, sólo entonces era cuando los chorretones de vapor condensado empezaban a correr con fuerza hacia abajo. En ocasiones, el placer era tal que dudaba si perdía, por un instante, la visión o eran ellos los que me ayudaban a dibujar mi reflejo en éxtasis, rodeado de pasiones correspondidas, calores mutuos y sudores intercambiados.

Distraído en mis más íntimos pensamientos daba ya respuesta a mi nueva presa sobre el teclado. Aunque me consideraba del montón ganaba en las distancias cortas…incluso las virtuales. Lanzaba mis anzuelos y si picaban les atrapaba sin dejarlos escapar con dobles sentidos, dando vueltas al mismo tema hasta que lograba lo sexual, el deseo… Y de lo virtual a lo carnal un paso mi número de móvil, un lugar, una hora.

Había que apurar la situación, ya habíamos tratado lo sexual en un par de frasecitas pero era el momento de dejar huella y tomar un tema del que ya no le dejaría escapar. Volví a mirar su foto y lo tuve claro:

‘fumas mucho?…’

Del messenger saltó un ‘sí’ rápido pero la maquinita indicaba que iba a decir algo más, llevó unos instantes y de repente ‘fumas porros?’. Era mi oportunidad, mis dedos sin dudarlo saltaron rápidamente ‘quieres quedar?…’. De nuevo la espera ‘para fumar porros?’, ‘sí, claro…’ para eso, para lo otro y lo de más allá, todo ello se amontonó en mi cabeza…

Esta vez mis poros se adelantaron a su respuesta y dejaron escapar una gotita sobre mi frente, la dejé deslizarse pues en ese instante obtuve lo que buscaba ‘vale, pero con una condición’, sólo acerté a decir ‘dime…’, ‘que te hayas hecho una paja antes’. ‘Hecho…’. Lo di por hecho, todo: la paja, el conocernos, los espejos, mis hormonas liberadas, mi pasión y el sexo…

Chic@s siento dejaros con la boca abierta, como en la foto, pero mañana continuará.

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