Everything but temptation

febrero 21, 2010

Pon un romántico…

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 9:58 pm

Unos se conforman con poner un consolador en sus vidas, otros necesitamos esas vibraciones en forma de caricias y calor de otra manera. El caso es no estar nunca satisfechos con lo que uno tiene más a mano…

Estoy de vuelta de unos desenfrenados carnavales canarios. La gente ligera de ropa, las ganas de divertirse y el alcohol, todo mezclado en su justa medida lo convierten en un paraíso del vicio. Un vicio sano, en todo caso. Ése que te hace alargar tus dedos más de la cuenta entre el gentío para tocarse y dejarse tocar, que dispara los sentidos (y no sólo los sentidos) que invita a juntarse y a perder la ropa, la poca que queda.

Es una moderna danza tribal a ritmo de sonidos electrónicos donde todos llevamos la máscara de quien no somos. Mientras, multitud de manos que no son las tuyas se van apoderando de tu cuerpo. Prueban a intentar saciar su sed hasta dar con las elegidas que te acercarán aún más al paraíso. La noche se tornará en perversión, y la perversión en sexo, mucho sexo. Al día siguiente más de lo mismo salvo que serán otras manos.

Uno despierta del sueño (y de la resaca) una semana después para darse cuenta de que la vida no es sólo eso, o debería decir sexo. Recién llegado a Madrid, ya de bruces contra la realidad/rutina ansío bajarme una peli romántica, solo por sentir que unas manos rozan mi corazoncito. Sólo por saber que esas mismas manos estarán de nuevo ahí al día siguiente, y al otro, y al otro. Lo dicho el caso es no estar nunca satisfechos con lo que se tiene más a mano…

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noviembre 11, 2009

La lesión y el miembro

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:32 pm

Dicen que es malo vivir solo porque en algún momento necesitarás que alguien te quite la ropa… Porque claro, hay emergencias que necesitan de una mano amiga.

Pensemos, y pongamos por caso: una lesión de un miembro… Podría llevarme a que por la noche no pudiera ponerme el pijamita. ¿Qué hago?¿A quién llamo?¿Dónde está esa mano amiga?…

La cosa se podría poner peor, esa misma lesión en verano. Y dado que los pijamas son para el invierno, me entra el irremediable deseo de pasar un hielo por mi tersa piel.¿Qué hago?¿A quién llamo?¿Dónde está esa mano amiga?…

pizza

Siento descubriros esta cruda realidad pero creo que estáis comenzando a comprender la dura vida de todos los que vivimos solitos. Así, que no seguiré con los ejemplos, para que no sufráis más con esto de las urgencias sin compañía.

Sólo una última cosita, ahora para pediros ayuda. Estoy completando una agenda con números de teléfono y habilidades para este tipo de casos por si podéis contribuir. Lo típico, te da un apretón con lo del miembro y saber dónde tienes que llamar… por lo de la mano amiga, digo.

agosto 1, 2009

El deseo

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , — mytemptation @ 7:42 pm

Llegó de repente y se quedó ahí clavadito en mi cabeza, el objeto del deseo era… yo. Tenía novio y no supe reaccionar a cómo acabaría algo así. Poco me importó cuando acabamos los dos desnudos sobre una estrecha cama. Besos calientes en un verano caliente.

desire

Se oían las voces de grupitos recogiéndose a casa desde la ventana. Nuestros retorcidos movimientos me permitían ojear, de vez en cuando, hacia el parque. Atisbaba la calle, las voces y las personas pero mi mirada se nublaba con otros éxtasis más cercanos, ahí en la estrecha cama.

Al calor sumamos el rozamiento. En un momento nuestros cuerpos comenzaron a frotarse, nuestros sexos a restregarse. De poco valió, la atención estaba en otro instrumento. Sus manos masajeaban mi espalda, subían a mi cuello y bajaban hasta mis nalgas. Una, dos, tres veces hasta que perdí la cuenta. Ya no importaban nuestros sexos, había algo incluso más poderoso. Importaba el deseo y en ese instante lo comprendí: el objeto del deseo tenía nombre, el objeto del deseo era… yo.

enero 25, 2009

Regla rota, manos rotas

Filed under: sentimientos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 11:34 pm

 

Hay una regla que se ha roto con el año, justamente este finde. Es la que muchos de vosotros conocéis como la regla de los quince días, vamos que tengo sexo cada dos semanas. Con la tontería he conseguido engatusar a más de uno para que mi regla siguiera adelante pero tras muchos meses sencillamente se ha roto…

roto 

Después de hacer añicos la porcelana del chino hace unos días, hoy he debido levantarme con el pie izquierdo o de manos. Ha sido desayunar y me he cargado el azucarero, la noche previa ya había hecho lo mismo con un par de copas a cuenta del sábado noche. Mismamente el móvil recién estrenado de un amigo, fue cogerlo por primera vez, pues oye mis manos prefirieron dejarlo caer al suelo. Y me ha dado por pensar que últimamente cosa que toco cosa que se rompe…

Me han llenado de piropos referidos a mi físico pero no logro recordar ni uno sobre mis manos… En las típicas encuestas, las manos (¿con el culo?) es lo primero que se mira en un hombre pero lo mío creo que es algo más personal. Así, mi memoria se emociona con sólo ver pasar las manos por la piel desnuda de alguien y comprobar lo rápidamente que se acomodan. Mis manos encuentran cosquillas, buscan la pasión y el roce hasta convertirse (piel ajena y manos propias) en un solo, seguir un mismo ritmo, provocar el masaje y la sensualidad…

La repetición de pieles desnudas ha hecho que mis manos aprendan. Ahora son muy listas, rechazan la tecnología (por los móviles) y la tiran con brutalidad al suelo, de la misma manera que lo hacen con el cristal (vasos, azucareros,…). Saben lo que buscan desde hace años y se me hace imposible engañarlas: piel, calor, contacto, deseo…

diciembre 28, 2008

Un año para el recuerdo (IV): Ese gran descubrimiento, el cuello

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:58 pm

 

Siempre había estado ahí, entre una cara bonita y un cuerpo bonito, en medio, ni lo uno ni lo otro, hasta que una noche lo estiré cuando estaba con alguien y allá que se lanzó. Me había advertido previamente que era eso lo que le gustaba morder, ahí. Por probar… y me atrapó.

cuello

Era una sensación tan fuerte que la primera reacción fue repelerlo con mis manos, alejarlo de mí. Y me dominaron las manos y me descubrí en el goce forcejeando. La presión seguía, no había pausa pero me gustaaaaaba y taaaaanto. Y mostraba más de mí, y estiraba el cuello, y yo más cachondo… Aprendí pronto y ya no hacían falta las palabras. Desde entonces mi lengua llega como guiada desde la base del cuello hasta la oreja pero es sólo el inicio, pues luego asoman los dientes, y no puedo parar. Y mis manos siempre alerta para prolongarlo, y me llegan los gemidos de la otra persona al oído y yo sólo quiero más, morder, disfrutar… hasta ese preciso instante en que mi cuello sea el protagonista.

Entonces pierdo la cabeza, no siento el resto del cuerpo y me centro en mi cuello en ofrecerlo, en estirar ese trozo de piel, en que esa sensación de placer no se detenga… ni ahora, ni mañana, ni el año que viene. Repetiré.

 

PD. Mañana, en Un año para el recuerdo: El blog y los blogeros.

octubre 22, 2008

Toallas contra un muro

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 9:09 pm

Llevo con un dolor de cabeza todo el día, ahora lo entenderéis, pero lo primero agradecer vuestros comentarios. Vamos a ello, no os ha pasado en alguna ocasión que vais andandito por la calle mirando de medio lado y, tal vez, con algún que otro pájaro en la cabeza, cuando de repente os dais una hostia contra un muro de carga… o debiera decir contra un muro cargado de razones.

Es decir, que llega un momento en que la realidad es tan obvia y lo que te han dicho tan argumentado que te das de bruces contra la realidad. Es más suelen suceder dos cosas, la primera que duele y la segunda que te queda una marca…

Como yo ando un poco liado y con la cabeza también a pájaros pues he decidido tirar por la calle de en medio y esta mañana he cogido un poco de impulso y de frente que he ido, todo el muro para mí. Hala, y que me he restaurau’, y me he desembobado con una cosa que traía entre manos, o entre las piernas… Eso sí  pa’arreglarme he vuelto a ponerme de betadine hasta los huevos, nunca mejor dicho…

Al incorporarme tras el golpe me he notado relajado cuando antes me veía tenso y con los puños cerrados. Es mi problema muchas veces no muestro mis sentimientos, es como cuando estás cambiándote en el vestuario que te echas rápidamente la toalla a tus partes, avergonzado. Pasa por ser un fiel reflejo de la vida misma, ocultamos nuestros defectos, nos ocultamos al resto… unos para protegerse utilizan una simple toalla, otros el puño cerrado. Y sin embargo, en ocasiones, basta con un acto sencillo tomarles de la mano y abrirla para saber lo que hay dentro… o puesto de otro modo, en ocasiones, tras un buen coscorrón contra un muro y algo escarmentados basta con tender nuestra mano y mostrarnos con lo que hay, con las marcas (¿recodais?) de antiguos muros, como en la foto.

octubre 19, 2008

Relato: hamam

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 4:38 pm

Dice la tradición que los hamam, baños turcos, contaban en plantilla con tellak, los jóvenes masajistas que ayudaban a lavar a sus clientes, y a los que también envolvía una importante carga sexual… Conocemos por textos de autores otomanos quiénes eran, sus tarifas e incluso cuántas veces hacían llegar al orgasmo a sus clientes además del detalle de sus prácticas sexuales. Aún en turco el término hamam oğlanı, chico del baño, es usado como eufemismo para referirse a homosexual.

 (…)Lo primero que nos apuntaron fue hacia los vestuarios, allí cada uno con disimulo se puso el bañador, la mirada fija de cabeza para arriba no siendo que alguien fuera a cuestionar con sus ojos lo que a otros nos habían dado por naturaleza, lo de las odiosas comparaciones y demás…


Las instrucciones claras, primero la sala de agua templada, luego la más caliente, y más tarde la fría-fría, era cuestión de purgar cuerpo y mente antes de proceder al baño turco con su humedad y con sus vapores purificantes. Una vez llegado allí te relajas, tus sentidos flotan envueltos en músicas instrumentales, los chorros de aguas chocan con los distintos baños, y llegado el momento más pronto que tarde llega el relax, los que lo desean encargan un masaje. Te recomiendan que tras él te duches para eliminar el aceite que el cuerpo no ha absorbido… 

Sobre la camilla el especialista te pregunta qué parte deseas que te relajen, uno que es nuevo en esto anuncia con voz temblorosa que la espalda, un clásico, mientras remuerde su conciencia pensando que podía haber sido un poco más osado…

El masaje comienza con una toalla rozando tu cuerpo para secar la piel al tiempo el sentido del tacto se dispara, al igual que tu vello. Disimuladamente sitúa el extremo de la toalla bajo el dobladillo de tu bañador, ahora sí te pesa, ahora sí estás en sus manos, nunca mejor dicho.

Te indica que dejes colgando los brazos mientras te envuelve en aceite, suavemente va magreando tu cuerpo. Al principio sabes dónde se encuentran sus dos manos, pero pasados unos instantes pierdes la cuenta, y comienzas a pensar que son dos, y tres, y cuatro. Para entonces ya has cerrado lo ojos, se han disparado tus sentidos, y sueñas despierto que aquello no acabe, o que acabe de otra manera…

Un susurro te despierta: ‘el masaje ha terminado’, te incorporas como flotando, sonríes bobaliconamente y te diriges al vestuario. Me cambio, y opto por no ducharme conservaré toda la noche el aceite. Pasas por caja ‘son treinta y seis euros’, vuelves a sonreír, la cuchillada apenas duele. Llegado a casa, me envuelvo en mis sábanas y en mi aceite, y sigo soñando…

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