Everything but temptation

diciembre 5, 2009

Corazón abierto

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He cambiado de estrategia, sólo una noche de sexo a la semana. Rechazo polvos exprés, evito las noches del aquí te pillo, aquí te mato…

Sé que repetiremos, que cuando digo una noche de sexo será toda una noche, hasta que el amanecer nos descubra entre sábanas. Pero hay más, los abrazos. Ésos a los que tan pronto me he acostumbrado. Ésos que nos unen más, que se prolongan durante horas. Ésos que me rasgan el corazón porque sé que no va a funcionar.

Él los buscó desde el primer minuto, porque le arroja pasión a lo más ínfimo, porque necesita del contacto con el otro, porque dormiría atado a mí durante horas. Me llena, me llena de sentimiento, de besos, de pasión. Pero en la medida en que me arrastra con sus brazos, con su cuerpo desnudo, arrastra mi corazoncito que también quiere su parte.

Mi corazón que tan dolorido se ha sentido este año, ése que tengo lleno de heridas aún sin cicatrizar ha latido de nuevo con fuerza con lo más sencillo: un abrazo… mientras mi fría cabeza trata de acallarlo sin éxito. Porque las historias se repetirán, porque desaparecerá de nuestras vidas, porque con esta puta mala suerte que tengo, todas mis historias acaban de la misma manera… Cosas que le pasan a este tonto enamoradizo.

mayo 10, 2009

El cigarro de después

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La película La Linterna Roja contiene una curiosa paradoja, de trama sencilla una joven se convierte en la cuarta esposa de la casa de un señor de la guerra. El señor decide diariamente dónde dormirá cada noche, iniciando así el rito de un masaje en los pies y encender las linternas, y una mayor atención por parte de los criados. Forzadas a competir entre ellas, las concubinas tratarán continuamente de ganarse la atención y el afecto del marido.

El detalle viene en el masaje. Cuando quedan fuera de la elección diaria de su marido, una extraña sensación recorre sus pies. Es el no-masaje que las impulsa a retorcer los pies (y seguro que algo más en el interior), es quedar fuera de ese rito preludio de placer (y poder).

humo

Desde que comparto noches con un fumador me he acostumbrado a ese (para mí) extraño rito del cigarro de después que además suele llevar por costumbre intercambiar algunas palabras… Entre susurros tras la pasión y frenesí me reconoce que alguna vez le han preguntado por el placer que significa ese cigarro de después, su respuesta ‘es un segundo éxtasis…’, tal vez exagerando pero le encuentro sentido.

Lo que desconoce es que mis poros, y mi yo, hemos asimilado ya una cierta dosis de nicotina en mi piel, que cuando lo veo fumar a diario rememoro escenas de placer y que cada uno de sus cigarros me ayuda a evocar lo que sucederá más tarde esa misma noche y otras que le seguirán.

Es ya de noche y la escena se repite, desconoce que cuando termine ese cigarro (que cree el último) querré más, y que a su éxtasis le va a tener que añadir un cuarto (el tercero lo pongo yo) y quién sabe si más porque ese humo me pone a mil y ahora mismo no paro de retorcer mis pies. Lo tengo claro, antes que retorcerme pongo solución al problema, allá voy.

marzo 24, 2009

Relato non-stop: noche y día

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Un acento distinto llenaba el dormitorio en la penumbra que acariciaba mis oídos antes incluso de que sus manos acariciaran mi piel… La vista perdida, quién sabe si por el alcohol o por el calor o por la pasión, o la mezcla de todos en la fiebre del sábado noche. Nos besamos mientras sus manos aprenden a recorrer mi cuerpo, es su mano la que juguetea conmigo…

Y de repente todo cambió. Era de día, la luz se filtraba por toda la casa, ya no había susurros sino gemidos, no hay vista perdida sino ojos bien concentrados en su objetivo, el placer se torna en algo relajado y conocido, se abre a mis pulmones y a mis gemidos, sólo un detalle la mano no ha cambiado de sitio…

amor

Pestañeo y es, de nuevo, de noche. El sabor de sus besos me recuerda a un ron cercano, más de islas afortunadas que de los mares del caribe. Su rostro joven comienza a fijar su deseo en mí, nos descubrimos ya sin ropa y las manos se convierten en garra sobre lo que sienten y sobre lo que ven. Quieren poseer esa carne, arañar si cabe más hondo, en mis más profundos sentidos. Y lo noto, noto el deseo a cada rayón que deja en mi piel, que sólo al principio duele, a cambio agradecido dejo muescas de mis dientes en la suya…

La luz se transforma y me despierta al día, veo mi cuerpo enrojecido pero sin dolor, el placer del deseo dibujado también en su piel, en sus ojos, incluso en su respiración. Son ya cuerpos conocidos bajo ritmos aprendidos, bajo ritmos repetidos…

Vuelve la noche, relajado después del éxtasis, y sin embargo con ganas de repetir. Cierro los ojos pensando en el deseo, en cómo me gustaría despertar mañana, en que ese sabor de ron mezclado con pasión permanezca en mí más de esa noche. Lo tomo por la mano mientras sestea y lo formulo en un susurro, soy yo quien pide un deseo: ‘lo mismo mañana’. Despierto y… la luz se filtraba por toda la casa, ya no había susurros sino gemidos…

marzo 8, 2009

Lo que pasó, pasó

Filed under: sentimientos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:59 pm

 

Es la segunda vez, en poco tiempo, que tengo que utilizar con alguien una expresión que en mi modesta opinión es muy acertada y que para mí resume (y llena) ciertos episodios de mi vida: lo que pasó, pasó (entre tú y yo, continuaba la canción…).

gato

Si acabo con alguien una noche en la cama es ley de vida, pues disfruto con el sexo, de los sabores de otros, de sus sudores y del mío, de la pasión y entrega. Luego no caben arrepentimientos, ni explicaciones, ni meras frases que sólo contienen palabras: que si el alcohol, que si el calor del momento, que si la luna y las estrellas, que si la noche que me confunde… Son palabras vacuas que no aportan nada. La realidad está y estará ahí, escrita indeleble en forma de recuerdo y pasado, para los dos. Quisiéramos, o no, ya no se puede cambiar. Forma parte de nuestras vidas, de las de los dos, para bien, o para mal.

Mirad, puede que (como muchos otros) tenga para con ciertas personas que me atraen comportamientos impulsivos o compulsivos, que ya ni sé. Me tira el morbo, como a otros miles, me ponen (y cómo) los retos y, a veces, hasta me llevo el premio a casa pero no tratemos de tergiversar con palabras (ni engañarnos). Hay ocasiones en que dos cuerpos unidos demuestran por breve espacio de tiempo que el momento merecía la pena. Me quedo con eso, con amar con pasión olvidando por un instante al resto del mundo… Y para el día después sólo me cabe repetir lo mismo: lo que pasó, pasó…

febrero 25, 2009

Léeme al oído

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 1:57 am

 

Siempre he gozado con la palabra escrita. Me da vida. Me inspira e inspira nuevas palabras. Basta ver mi perfil, sólo dos aficiones: relatar, escribir.

La escena como sigue, alguien me descubre su faceta personal más íntima. Escribe textos, asegura que parten de la realidad para pasar a evocar un mundo más personal… Una chispa los despierta: una imagen, música, un vídeo, un viejo recuerdo…

 angel

Se ofrece ante mí a leerme en voz alta y no lo dudo, sí quiero. Esta noche me ofrecen todo eso, una voz modulada proveniente de jóvenes y rosados labios a los que fugazmente escruto con mi mirada. Y es que al principio de su lectura, sigo con mis labios el texto sobre la pantalla pero al momento desvío la mirada, desvío todo mi yo al protagonista único (él) que no es consciente mientras lo observo.

… sus palabras inundan la estancia en un espacio ya intemporal mientras mis ojos se sacian con su físico, con su arte que derrocha emociones, vida. Que descubre una nueva persona ante mí, que me acaricia muy dentro con sus palabras y con su aliento, que despierta a mí ser a alguien que siente y respira pasión y vida, que exuda juventud por cada uno de sus poros…

Poco más que añadir a la escena. Que fui yo el que se quedó sin palabras (raro, muy raro) acariciado por las suyas, acariciado por sus labios… léeme, léeme al oído.

febrero 8, 2009

Compartir cama, la primera vez

Filed under: Relatos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , — mytemptation @ 11:24 pm

En ocasiones comparto sexo en la cama (supongo que como el resto de los mortales) pero desconozco qué es lo que hay más allá de esas horas de pasión y deseo, hablo de la hora de dormir juntos. Cómo se vive ese momento, en esa misma cama entre dos cuerpos juntos y relajados en la que Morfeo nos abraza.

No he compartido nunca mi vida con nadie, y tampoco mi cama. Yo duermo mal, muy mal. Babeo, necesito de tapones para los oídos, doy vueltas, me tapo y destapo sin orden ni concierto, vamos soy una joyita en la cama. Pero me ha venido a la cabeza una fuerte impresión, el recuerdo de una de esas primeras veces.

morfeo

Él me sorprende diciendo que tiene que dormir con los pies fuera, alejado de sábanas y mantas, el resto del cuerpo tapado mientras se compone en esa extraña postura… Me lo aclara de una forma natural pero hay más: frota su pie con el otro, lo necesita para conciliar el sueño. Me dice que desde bebé, siempre se recuerda así, cada noche de su vida… y funciona, a los tres minutos le oigo durmiendo ya lejos de mí mientras a uno le queda el resto de la noche para encontrar esa conexión que le ate con su infancia, con sus años de no estrés y preocupaciones… Al principio la primera noche me molesta, la segunda me gusta, la tercera deseo ese roce que balancea toda la cama, incluida mi alma. No hubo más noches, todo terminó.

Ésta será una noche más, en soledad, sin conexión con la infancia ni los dulces sueños, en la que de la manera más tonta viene a mi mente el sencillo recuerdo del roce lejano de unos pies…

diciembre 14, 2008

Relato: Recuerdos cercanos

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 12:22 am

 

Él padece esa extraña adicción de que sólo se siente vivo cuando fluye por sus venas un potente sentimiento, el que sea, bueno o malo pero que lo experimente, que lo padezca, muy fuerte, muy dentro. Sólo entonces siente latir su corazón, que la vida le domina hasta ahogarle en pasión o lloro.

Pasea jovial en una noche de invierno, suben a la casa, apagan la luz y se recuestan en la estrecha cama, abrazados, unidos. Los besos se suceden tiernos, las caricias apenas rozan la piel pero estremecen muy dentro, comparten te quieros. Todo muy casto, todo perfecto. Porque hay amor, porque fluye, porque lo siente ya en sus venas, porque la vida le llama a cada latido de su corazón. Y es el momento de decirlo, de abrazar la vida: ‘hoy sería la noche perfecta para hacer el amor…’. Las palabras resuenan, las caricias vuelven a hablar, la pasión les espera.

lagrimas

Pero algo falla y a la noche comienza a escarpársele las palabras que contienen esa frase  encerrada entre las cuatro paredes del dormitorio. Ya no será ‘hoy’, ni habrá ‘noche perfecta’, no hay nada que ‘hacer’, se escapa el ‘amor’… Él no lo entiende, lo intenta racionalizar y no lo comprende. Y así sin luz comienza a derramar lágrimas, es la primera vez que llora por sentimientos tan encontrados, los besos continúan mientras la oscuridad tapa la amargura que fluye a los ojos desde su corazón. Y sí, siente la vida, la misma de antes, se nota muy vivo pero no es lo que quería.

No se acuerda muy bien cómo acaba la noche, se recuerda bajando a la calle mientras el duro frío de la noche cubre su cara, construyendo una helada armadura en torno a su pecho. Una vez en el coche pone la música al tope sin arrancar. La noche acaba con su mirada perdida mientras saborea el amargo regusto del semen en su boca.

diciembre 1, 2008

Nuevos besos

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:21 pm

 

Es curioso cómo, a veces, nos sorprenden las personas. El escenario mi cama, el encuentro entre dos. El reto, uno muy sencillo: un beso. Cómo te gusta más, y yo soy el que he de elegir. Me dejo enseñar.

El primero es suave apenas roza mis labios, se detiene en mi lengua sólo un instante, lo intuyo pero su sensación permanece en mi boca. El segundo atropellado, con sorbos de pasión y con bocanadas de deseo el que yo acompañaría de manos, gemidos y algún que otro instrumento que me dejo por el medio.

beso

Y resulta que esa noche me quedo con lo primero con la dulzura del encuentro, con el sabor momentáneo del anhelo. Quiero más y ahora me piden que yo haga el esfuerzo. Abro la boca y comienzo a acariciar sus sentidos, mi lengua tienta sus labios, entra con miedo. Me asusta lo nuevo pero ardo en deseo. Lo impulsivo se torna en voluptuoso, lo ardoroso será hoy algo ciego. Hoy tengo quién me enseñe, quién me descubra algo nuevo. Es un amor de una sola noche y antes de empezar tengo satisfecho mi apetito, estoy lleno de besos esta madrugada… de nuevos besos, de besos nuevos.

octubre 29, 2008

Relato: Poros

 

El perfil apuntaba y mis clicks disparaban… era un sitio más de contactos. No sería la primera vez ni tampoco la última. Estudiante, 21 años, sonreía en la foto mientras el humo de su cigarro dejaba entrever sus ojos claros… El mensaje manido: hola me gustaría conocerte te paso mi messenger@hotmail.com. Ahora esperar, puede que incluso respondiera el mismo día tal como había sucedido en tantas otras ocasiones…

La escena se repitió y nos conectamos, era por la tarde y me encontraba sentado cómodamente sobre mi cama, aunque podía percibir cómo los tres grandes espejos del armario me miraban con un aire sombrío… Y con razón, hacía semanas que no mostraban la pasión y el deseo de dos personas que acaban de conocerse y disfrutan del momento. Gozando de sus cuerpos desnudos, recociéndose en los espejos, fantaseando con lo posible y lo mediato.

Reconozco que en esas ocasiones la temperatura del lugar ascendía, mis poros se abrían y dejaban escapar todas esas hormonas acumuladas a lo largo de semanas de abstinencia. Los espejos eran mi segunda piel y rápidamente advertían la situación. Los tenía enseñados, pues comenzaban a reconocer ese calor del momento y a mostrarse diferentes, sólo entonces era cuando los chorretones de vapor condensado empezaban a correr con fuerza hacia abajo. En ocasiones, el placer era tal que dudaba si perdía, por un instante, la visión o eran ellos los que me ayudaban a dibujar mi reflejo en éxtasis, rodeado de pasiones correspondidas, calores mutuos y sudores intercambiados.

Distraído en mis más íntimos pensamientos daba ya respuesta a mi nueva presa sobre el teclado. Aunque me consideraba del montón ganaba en las distancias cortas…incluso las virtuales. Lanzaba mis anzuelos y si picaban les atrapaba sin dejarlos escapar con dobles sentidos, dando vueltas al mismo tema hasta que lograba lo sexual, el deseo… Y de lo virtual a lo carnal un paso mi número de móvil, un lugar, una hora.

Había que apurar la situación, ya habíamos tratado lo sexual en un par de frasecitas pero era el momento de dejar huella y tomar un tema del que ya no le dejaría escapar. Volví a mirar su foto y lo tuve claro:

‘fumas mucho?…’

Del messenger saltó un ‘sí’ rápido pero la maquinita indicaba que iba a decir algo más, llevó unos instantes y de repente ‘fumas porros?’. Era mi oportunidad, mis dedos sin dudarlo saltaron rápidamente ‘quieres quedar?…’. De nuevo la espera ‘para fumar porros?’, ‘sí, claro…’ para eso, para lo otro y lo de más allá, todo ello se amontonó en mi cabeza…

Esta vez mis poros se adelantaron a su respuesta y dejaron escapar una gotita sobre mi frente, la dejé deslizarse pues en ese instante obtuve lo que buscaba ‘vale, pero con una condición’, sólo acerté a decir ‘dime…’, ‘que te hayas hecho una paja antes’. ‘Hecho…’. Lo di por hecho, todo: la paja, el conocernos, los espejos, mis hormonas liberadas, mi pasión y el sexo…

Chic@s siento dejaros con la boca abierta, como en la foto, pero mañana continuará.

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