Everything but temptation

junio 2, 2009

Libra ascendiente Aries

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Después de treinta años me picó la curiosidad y hoy mismo decidí descubrir a qué hora había nacido. Así que hice una llamada rápida y contacté con casa. Mi madre no se acordaba bien pero al cabo de unos minutos concretamos. La respuesta, en torno a las cinco de la mañana. A modo de detalle, al parecer salí algo llorón cosa que me debió durar los primeros doce años de mi vida…

mono

Lagrimones aparte, recuerdo que hará unos años me leyeron las cartas por primera y única vez. Salieron cinco personas que rodeaban (y de qué manera) mi vida. Quien me echó las cartas las detalló una a una y acertó de pleno. Reconozco que la experiencia me agradó pero lo tenía casi olvidado.

Hasta ayer que me entró de nuevo ese remusguillo en el estómago de saber cómo me iba a ir el verano, aprovechando que alguien pretendía echarme las cartas y quién sabe si algo más. Como no había tiempo para las dos cosas hubo que elegir. Así que me he quedado con la realidad del presente, renunciando a saber mi futuro.

Aquí estoy de noche, cavilando pues nunca sabré si opte por la decisión correcta…

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abril 30, 2009

Relato: Libros

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , — mytemptation @ 7:31 pm

 

Su pasión eran los libros viejos. Lo podías ver en el paseo marítimo, cada tarde, en su pequeño puesto de madera rodeado de cajas de cartón repletas de libros y más libros, él lo llamaba su casucha. De conversación afable, bastaba con mirarle a los ojos para que su expresividad te embriagara del placer de la palabra, del goce de la cultura envuelto entre las tapas y cubiertas de los libros.

Los niños miraban de reojo al hombre al pasar para luego dirigir su mirada a los libros. Existía un extraño magnetismo para alguno de esos chicos que se quedaban clavados ante grises portadas de aventureros y héroes durante largos minutos sin siquiera pestañear y con la boca bien abierta. El gancho era perfecto pues nuestro librero colocaba en la primera fila del puesto los libros para los más pequeños, ésos que por su estatura apenas alcanzaban a atisbar sobre un mundo que aún no estaba a su medida.

Aquellos valientes que pedían a sus padres un libro y los suyos despreciaban la sugerencia desconocían que tendrían su recompensa. Nunca permitió que el deseo de un pequeño lo alejara de uno de sus libros. Por sorpresa de regreso del paseo en familia, estos valientes descubrían en la lejanía a nuestro librero esperando con el título en la mano. A cambio sólo pedía una sonrisa que muy dentro suyo tornaba en satisfacción absoluta. ‘Son el futuro’, replicaba ante unos padres que ya no podían rehusar el ofrecimiento y demasiado tarde, pues tampoco nuestro librero aceptaría jamás ninguna de sus monedas.

En los ratos de calma lo podíamos oír bisbisear y pasar hoja tras hoja en sus lecturas sentado en un viejo sillón mientras el sonido de las olas del mar, una ligera brisa y el sol ya en poniente completaban la escena.

Con el pasar de los años se popularizó la feria del libro y otros puestos se unieron al suyo durante una semana. Los había modernos y actuales ‘llenos de color y poca letra’ decía con desprecio pero había puestos de libros viejos regentados por almas parejas que hacían de esa semana un absoluto goce. Sus ojos brillaban de otra manera esa semana rebuscando entre viejas ediciones para indefectiblemente acabar la feria con más libros en su puesto de los que había iniciado.

Fue ese mismo año cuando se comenzó a comportar de manera extraña, casi a la par le comenzaron a acompañar unas gruesas arrugas en su cara y unas sempiternas gafas, esta vez más gruesas. Rarezas tales como no querer vender ciertos libros aunque los tuviera expuestos, o cobrar distintos precios según el demandante. Es más, cada vez eran muchos más los libros en las cajas y menos los que tenía a la venta. Cada día eran más las horas que pasaba bisbiseando sobre el viejo sofá, con esas gafas que apenas dejaban entrever unos ojos cada vez más chicos y llorosos.

Al año siguiente, en la feria del día del libro acompañado por su bisbiseo sólo presentaba un título en todo el puesto mientras miles de ellos rebosaban en cajas por doquier. Nadie llegaba a comprender el porqué de esa situación, incluso si alguien se hubiera detenido en el detalle era igualmente extraño ese torrente inusual en sus ojos. Sólo un pequeño valiente se acercó esa tarde con la expresión en la cara por todos conocida. Nuestro viejo librero sin poder alzarse de la silla divisó por largo tiempo algo pequeño al otro lado del puesto e instintivamente otorgó su premio. Al instante, se levantó una agradable brisa.

Lo encontraron inerte en su puesto con los últimos rayos de sol del día, esbozando una sonrisa. Alguien indagó y acabó sabiendo que había perdido casi toda la vista hacía años, que apenas alcanzaba a atisbar ya sombras, que los libros que almacenaba fueron todos aquellos que logró dejar grabados en su memoria. Perdería la vista pero nadie puedo acallar su bisbiseo donde el pasar las hojas de los libros y su tacto fue la única costumbre a la que nuestro viejo librero se prometió jamás renunciar hasta el último de sus días.

marzo 19, 2009

A vueltas con el futuro…

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 8:16 pm

 

Hasta hace poco leía el futuro, es que lo bordaba. Era en compañía de la noche, con la oscuridad. Se me daba mejor en la distancias cortas casi-casi pudiendo tocar tu mano pero indirectamente leyendo tus ojos muuuy dentro, al compás de tus labios… Era una armonía casi perfecta, puede que en una discoteca o entre copas y minis pero las percepciones en una especie de sex(t)o sentido, el futuro se me adelantaba en forma de imagen de nuestros cuerpos juntos, de nuestros labios.

 passion

Y desde hace un tiempo todo cambió. Ha sido con el buen tiempo con la recién llegada luz de primavera que ha cegado mis sentidos. Porque, es cierto, noto muy dentro unas burbujas que me hinchan el pecho y aceleran mi pulso. Sé que son esas que necesito compartir, que seguro que llevan un nombre y una imagen dentro pero de las que no logro vislumbrar ni el menor de los detalles.

¿Y si mi futuro estuviera justo detrás de mi butaca en el cine, o de retorno a casa una tarde, o esperando la última copa aquella noche que me dio por no prolongarla más…?

Miras pero no ves, oyes pero no escuchas… ¿Tan difícil es interpretarlo? Quiero acercar mis sentidos, mis ojos y mis labios a aquel que los pueda leer… 

marzo 12, 2009

Sin palabras

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , — mytemptation @ 7:37 pm

 

Bajo unas luces de neón y música lady gagera lo (re)descubro a mis ojos. Conozco sus facciones, rememoro su sonrisa, reconozco sus manos, su ropa… combina camiseta blanca con vaqueros decolorados, los mismos de otras ocasiones. Jamás hemos cruzado una palabra y sin embargo sé lo que va a pasar. Mi ojos azules, no.

Será que leo el futuro, será que me tira siempre del mismo sitio el presente… Me aproximo, rozo su brazo con el mío, acerco mi mano. Lo agarro y se pone en mis manos. Cruzamos miradas, lo arrastro lejos de su grupo, y el momento surge para los dos… sin palabras.

 corazon

Hoy la prueba es diferente, distintos actores ya de día. Espera en un portal con una encendida sonrisa perdida que desde ese instante quiero para mí . Parece ocioso, la primavera lo muestra con manga corta y deja entrever su origen bajo una piel más que morena. Aminoro mi paso pues mi cabeza me impide prestar atención a más de una cosa a la vez… me veo incapaz de ver el futuro.

Atravieso el portal, no cruzamos nuestras miradas pero siento, a mis ojos, una sonrisa aún más caliente… Actúo de manera impulsiva, saco un papelito, el único que tengo rubricado por un puñado de números que completan mi móvil, y se lo acerco mientras pienso para mí ‘utilízalo con inteligencia’. Esta vez me soy yo quien pongo en sus manos.

Lo toma, y por un momento parece que lo va a doblar pero tras un movimiento brusco lo arruga y lo arroja al suelo… sin palabras.

marzo 1, 2009

Notas sobre la almohada

Filed under: sentimientos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 11:01 pm

 

Ésta ha sido una extraña tarde de poner orden… en mis armarios, en mis papeles y quién sabe si en mi vida, no he parado de dar vueltas pensando en mi futuro más o menos próximo. Dado que no he tenido más respuesta que un fuerte dolor de cabeza, al que no he sabido poner nombre (o resaca o paja mental, que no sabría bien), he decidido recurrir al pasado como fuente de inspiración.

almohadas

Y aquí es donde unas notas, viejas notas del pasado que me han ayudado. Son esos mensajes que a lo largo de muchos años me han ido dejando sobre la almohada. Los conservo, todos, en distintos idiomas, cosa que no puedo decir de mis sms y emails donde destruir ese preciado papelito que contiene un pedazo de mi pasado sería como rasgar un poco mi corazón.

Porque un puñado de gente que pasó por mi vida, amig@s y más que amig@s, en mi ausencia, decidió dejar su voz y su letra para mí sobre una simple almohada. Tal vez, éste sólo sea en un intento vano de que me dediquen más notas pues yo agradecido las conservo (y conservaré) en el recuerdo, las recupero periódicamente en mi memoria, las pongo cara (y también sonrisa), e incluso a veces les dedico una lagrimita por no haber podido dar respuesta a aquellos que no volverán, a aquellos que ya se fueron.

febrero 14, 2009

Francis Bacon

 

El mejor tiempo empleado este año han sido, sin duda, mis dos horas para la exposición de Francis Bacon en El Prado. Sólo se puede resumir en una palabra, GRANDIOSA: en los grandes formatos utilizados por el artista, en sus trípticos famosos, en la cantidad de documentos, explicaciones, fotografías, salas dedicadas a la exhibición (hasta tres), número de obras expuestas, en la  gente que llenábamos a primera hora de una mañana de diario….

Me aíslo del resto de la gente y me sumerjo en un mundo de sombras e ignotas formas, pronto me envuelve una miríada de extrañas sensaciones. Mis sentidos se comienzan a acostumbrar, mi cabeza a racionalizar su mundo tan particular. Empiezo a comprender y relacionar lo que hay detrás de un genio, a cada paso quiero más, y quiero compartirlo con alguien muy especial… En Madrid dejé algo pendiente con una persona y fue esta misma visita justo el día de la inauguración.

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La misma mañana al salir de casa me he sentido extraño, el mismo palestino que cubre mi cuello lo había utilizado durante una semana esta persona. Huele a él, me retrotrae a él, a su recuerdo, a su sonrisa, a su belleza, a sus formas, a eso que compartimos y dejamos abruptamente. Mi subconsciente entiende bien poco y en el metro de camino a la exposición se disparan las evocaciones con cada efluvio aún presente de su colonia, de su recuerdo. Es el instante en que mi cuerpo abre sus sentidos con sólo acariciar el textil sobre mi cuello, ahora es cuando esa pérdida se hace más presente…

¡Malditas sensaciones y recuerdos! cómo pude no haber caído en que es él quien está conmigo, el que al final comparte el arte y el recuerdo. Cierro los ojos, y me embriago de recuerdos y emociones, de un pasado evocado y de lo que no habrá jamás, ni futuro ni presente.

Bacon que moriría precisamente en Madrid en 1992 fue retratado ocho años después en una película ‘El amor es el demonio’ que en estos momentos también retrata mucho de lo que siento… demonios!!!

PD. La obra no es de Bacon precisamente sino de quien me abruma en el recuerdo.

enero 30, 2009

Relato: un regalo

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , — mytemptation @ 8:52 pm

Buscó en la caja de las sorpresas, esa caja de zapatos blanca que guardaba todo lo importante en su vida. Rebuscó entre recuerdos del pasado y anhelos de futuro, y al fin halló. Le regaló la pulsera el día en que se conocieron, sencilla, hecha con un elástico y con unas cuentas de madera de diversos colores: moderna, juvenil… un complemento perfecto a lo que acababa de iniciar entre sus brazos esa misma noche.

pulseras

Me descubrí alargando mi brazo, y me sentí embriagado de gozo y felicidad cuando vestía mi muñeca con la pulsera. Desde esa noche ya no me abandonaría, cuando no estaba él su recuerdo acariciaba mi piel en forma de pulsera. Al traje formal en la oficina le sentó bien el cambio, las reuniones con ejecutivos se notaban distintas al alargar el brazo para saludar, ellos se sorprendían por el pequeño detalle que saltaba con mi apretón de manos yo sonreía calladamente rebosando felicidad.

El tiempo pasó, el primer enganchón fue insignificante apenas un rozón. Más tarde sucedió que hubo que darla un poco de sí, molestaba una de las cuentas. Aún después, hube de holgarla me tiraba de la muñeca. Y así pasó el tiempo, y evolucionó nuestra relación, hubo tiras y aflojas, algún roce de más, alguna marca que dejó huella hasta que la situación se volvió insoportable… Una mañana acabado de levantar la pulsera se deslizó hasta caer al suelo, había modificado tanto su forma natural que se había transformado en algo desconocido y extraño. No esperé, hice una llamada y quedé para ponerlo en claro. Dolió, dejará marca pero los dos nos convencimos de que era el mejor regalo que podíamos darnos.

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