Everything but temptation

noviembre 2, 2009

Anhedonia

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Es la incapacidad para experimentar placer, la pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades. Y es que placer continúa siendo esa palabra difícil de describir pero de la que todos tenemos recuerdo por haberla experimentado.

Hay distintos tipos de placer físico: el producido por el gusto (ciertamente se pueden llevar a la boca muchos tipos de cosas); el producido por el tacto (masaje, placer sexual en sus diversas manifestaciones,…); el placer auditivo (¿la música de lady gaga?), el visual (arte,…), el deportivo (y si no díganselo a mi vecino madridista)…

Alguien nos explica en su blog que sufre de un retardo de placer. “Cuando hago algo que me da placer solo soy consciente de esa felicidad después de haber vivido ese momento. Soy retardado de placer en todo. En todo menos en el sexo. Cuando me corro soy plenamente consciente de mi placer. Es el único momento…”.

placer

Nos hemos convertido en una especie que busca el éxtasis exprés. No hemos acabado de disfrutar una cosa y ya estamos buscando la siguiente… Pasa (y mucho) en el mundo de las relaciones. Nos saciamos antes de empezar, y nos lanzamos a buscar más y más sin detenernos a saborear lo que teníamos entre manos… y a la larga sólo queda el vacío, el retardo en el placer, el recuerdo de lo que ya no está ni estará con nosotros.

Nos recuerda wikipedia que los griegos aconsejaban un placer moderado y consideraban un vicio pernicioso cualquier placer inmoderado. Algo tiene que haber para mí, y muchos otros, a medio camino entre el vicio, el morbo y despertar cada noche solo con poco más que un recuerdo entre las manos…

octubre 24, 2009

Regálame una hora

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Esta noche cambian la hora, y disfrutaremos de sesenta minutos extras. Cada año por estas fechas me gusta plantear la misma pregunta: de regalarnos una hora qué haríamos con ella, en qué la emplearíamos, con quién…

Mmmm, la velocidad con la que nos conduce este mundo moderno nos hace perder esos pequeños instantes de placer, de enorme satisfacción que sencillamente se evaporan por las prisas. En muchas ocasiones NO dedicamos unos minutos a lo que de verdad nos haría despertar una sonrisa o una enorme sensación de bienestar…

Este año lo tengo claro lo invertiría en caricias.

tiempo-de-cambio

Sería capaz de llevarlas a cabo durante una hora (y más) sin necesidad de cruzar ninguna palabra. Y es que he descubierto esta última temporadilla que tengo esa carencia ya no sé si afectiva, o de contacto con lo humano. Ains, que la mano de otra persona pase por mi cabeza y se entretenga jugueteando o que se dedique a recorrer la piel por todo mi cuerpo…

Será porque se encuentra entre ese puñado de cosas que cuando surgen sin pedirlo hacen que mágicamente se congele el tiempo. Será porque siempre quieres repetir. Será porque las cosas que no cuestan dinero anhelas que las envuelvan y te las regalen en forma de sesenta minutos (y más). Os invito a probarlo…

mayo 10, 2009

El cigarro de después

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La película La Linterna Roja contiene una curiosa paradoja, de trama sencilla una joven se convierte en la cuarta esposa de la casa de un señor de la guerra. El señor decide diariamente dónde dormirá cada noche, iniciando así el rito de un masaje en los pies y encender las linternas, y una mayor atención por parte de los criados. Forzadas a competir entre ellas, las concubinas tratarán continuamente de ganarse la atención y el afecto del marido.

El detalle viene en el masaje. Cuando quedan fuera de la elección diaria de su marido, una extraña sensación recorre sus pies. Es el no-masaje que las impulsa a retorcer los pies (y seguro que algo más en el interior), es quedar fuera de ese rito preludio de placer (y poder).

humo

Desde que comparto noches con un fumador me he acostumbrado a ese (para mí) extraño rito del cigarro de después que además suele llevar por costumbre intercambiar algunas palabras… Entre susurros tras la pasión y frenesí me reconoce que alguna vez le han preguntado por el placer que significa ese cigarro de después, su respuesta ‘es un segundo éxtasis…’, tal vez exagerando pero le encuentro sentido.

Lo que desconoce es que mis poros, y mi yo, hemos asimilado ya una cierta dosis de nicotina en mi piel, que cuando lo veo fumar a diario rememoro escenas de placer y que cada uno de sus cigarros me ayuda a evocar lo que sucederá más tarde esa misma noche y otras que le seguirán.

Es ya de noche y la escena se repite, desconoce que cuando termine ese cigarro (que cree el último) querré más, y que a su éxtasis le va a tener que añadir un cuarto (el tercero lo pongo yo) y quién sabe si más porque ese humo me pone a mil y ahora mismo no paro de retorcer mis pies. Lo tengo claro, antes que retorcerme pongo solución al problema, allá voy.

marzo 22, 2009

La duda

 

La duda es una película con Meryl Streep, la misma en que se basa la obra de teatro que la temporada pasada encabezaba Pilar Bardem en Madrid. La duda es ese dolor de cabeza que me aporrea al inicio de cada semana y con el que me da por pensar en lo que soy y en lo que hago (y en lo que no). La duda es el tedio en el trabajo, lo repetitivo y la rutina por oposición al deseo de novedades, de giros inesperados, de retruécanos imposibles.

duda

La duda se plantea en mi propia soledad si bien rodeado de gente, a cada paso de una ciudad que no la siento como mía, con cada nueva hoja del calendario, con cada alteración en mis ritmos vitales, en el cambio de estación, en el calor, en cada gota de sudor malgastada con otro.

La duda persiste en mis fines de semanas, en plantearme si es necesario (y útil) conocer el nombre de la otra persona, si es tiempo de cuartos oscuros o perfiles. En si todo es tiempo echado a perder, en lo que no puede ser ni será, en lo que no se puede construir porque no hay cimientos donde apoyarlos, en el placer que no es placer sino engaño.

La duda me cae encima cada lunes en forma de suelo inestable, de argumentos propios que no me llenan, de caminos repetidos que no me llevan a ninguna parte. De mandar (otra vez) todo a la mierda y empezar de nuevo, y van…

enero 14, 2009

Esos pequeños placeres diarios…

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:51 pm

 

Desde que lo descubrí no puedo vivir sin él, es mi pequeño placer diario. Con menos de diez centímetros, alargado y fino, lo puedo disfrutar doblemente cada mañana. Es mi bastoncillo de algodón para los oídos.

Nuestro encuentro fue casual en una tienda de todo a cien, su color rosa tampoco combinaba con nada mío pero acabamos los dos en casa. Fue antes de que descubriera el placer en el cuello, entonces mi verdadero gustirrinín residía un poco más arriba: mis orejas y todo lo que lo contenían… Al principio me encontraba inseguro pero la frecuencia en el uso me otorgó la maña suficiente para que apretando lo justo me lo diera todo, y lo mejor es que al otro lado me esperaba, cada mañana la otra oreja para más de los mismo. Ellas y yo, los tres insaciables.

oido

Como aquella vez en que me dejó mi follamigo sin explicación alguna, en la que me levanté alicaído y mustio tras la noticia y donde por un instante brilló la mejor de las ideas posibles, toquetearme la oreja con el bastoncillo. Sustituir lo mustio por sentirme a gusto.

Fue tal la presión y la intención de mejorar mi estado anímico que el bastoncillo salió pero algodón se quedó dentro. Y así toda la mañana, todo el mediodía y parte de la tarde, cuanto más apretaba más me rehuía el algodón del lío hasta que alarmado acudí al médico. Cómo explicar a mi doctora que el problema no era lo material reflejado en un simple algodón sino algo así como un mal de amores. Bueno no sé si amor, pero sí sexo…

En la consulta, callé por esa vez lo del follamigo, mi recién adquirida soltería y me hice el tonto. La doctora me extirpó el asuntillo mientras me daba cuenta de que esta historia se acababa: sin algodón, sin follamigo, y sin algo de sexo por unas semanas. Supongo que siempre tropezamos varias veces con la misma piedra porque hace poco he recuperado el hábito mañanero de acariciar mis orejas con los bastoncillos…

diciembre 28, 2008

Un año para el recuerdo (IV): Ese gran descubrimiento, el cuello

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:58 pm

 

Siempre había estado ahí, entre una cara bonita y un cuerpo bonito, en medio, ni lo uno ni lo otro, hasta que una noche lo estiré cuando estaba con alguien y allá que se lanzó. Me había advertido previamente que era eso lo que le gustaba morder, ahí. Por probar… y me atrapó.

cuello

Era una sensación tan fuerte que la primera reacción fue repelerlo con mis manos, alejarlo de mí. Y me dominaron las manos y me descubrí en el goce forcejeando. La presión seguía, no había pausa pero me gustaaaaaba y taaaaanto. Y mostraba más de mí, y estiraba el cuello, y yo más cachondo… Aprendí pronto y ya no hacían falta las palabras. Desde entonces mi lengua llega como guiada desde la base del cuello hasta la oreja pero es sólo el inicio, pues luego asoman los dientes, y no puedo parar. Y mis manos siempre alerta para prolongarlo, y me llegan los gemidos de la otra persona al oído y yo sólo quiero más, morder, disfrutar… hasta ese preciso instante en que mi cuello sea el protagonista.

Entonces pierdo la cabeza, no siento el resto del cuerpo y me centro en mi cuello en ofrecerlo, en estirar ese trozo de piel, en que esa sensación de placer no se detenga… ni ahora, ni mañana, ni el año que viene. Repetiré.

 

PD. Mañana, en Un año para el recuerdo: El blog y los blogeros.

diciembre 25, 2008

Un año para el recuerdo (I): Un recuerdo de este año

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , — mytemptation @ 11:43 pm

 

Mi corazón palpitaba desde mucho antes sin poder corresponder cada latido con un acto tan sencillo como era tocarlo, sentir su piel. La tarde se prolonga entre risas y voces amigas y, entre ellas, la de la persona que más deseo. La que impulsa a mi corazón a latir con más fuerza, la que en este instante se sienta a mi lado.

Y a mis manos las tengo que contener, buscan lo que parece natural, sentirse cómodas, deleitarse con el calor de una piel aliada pero lo racional las detiene: no es el momento, ni el lugar, sobra la compañía, no estaría bien, y si mi rechaza, y si me equivoco…

dsci0609

A cada palabra suya, mis manos tiran más hacia lo que quieren también suyo y desgastan las razones que carcomen mi cabeza. Tengo que suspirar muy fuerte, descargar mi tensión, centrar mis sentidos que se pierden pues hasta la vista se me desvanece.

Y de repente surge algo casual, un roce. La complicidad de los nuestros tomando café nos junta en una foto, que no acaba de salir, y tenemos que repetir, y volver a repetir la escena. Nos arrejuntamos, brazo sobre espalda, nuestras yemas tintinean ya sobre la piel ansiada. Y la conciencia se calla, y la razón se ahoga para dejar a los sentimientos hablar. Mi mano a su regreso se oculta bajo la mesa, y ahora sí le aprieta su pantorrilla. Y suspiro de alivio, y suspiro de placer, y aprieto con deseo. Y todo surge de forma natural, a la salida los perdemos o nos dejamos perder. Tiro de él con fuerza, lo arrastro hacia mí porque tengo claro lo que quiero el beso, mi primer beso. Aún lo recuerdo con intensidad hasta le pongo sonido, en el choque de nuestros labios, en el eco de suaves gemidos, en el mucho amor que derrochamos. Gracias, Jaime.

 

PD. El guapetón de la foto, soy yo hace unos días en Canarias tal y como os había prometido. Mañana en un año para el recuerdo: salida del armario en Nochebuena…

diciembre 23, 2008

Relato: El día después del mejor polvo de mi vida

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 11:23 pm

 

Pulsión: energía psíquica profunda que orienta el comportamiento hacia un fin y se descarga al conseguirlo.

 

Despierto acompañado, pero de otra manera. Me acomodo en la almohada. Junto mis labios, y ya en ese momento la boca me sorprende conteniendo aún suaves sabores. Pausadamente los paladeo. También mi aliento se siente de otra manera al que le sigue una larga lista de órganos extrañados: el corazón algo más acelerado, mi piel hipersensibilizada,… Me encuentro raro.

danza

Involuntariamente, me noto rozándome la mano, rebuscando placer. Queriendo extraer algo que ya está muy dentro de mí. Me estremezco pues por un instante doy en pensar que fue real y no sólo un sueño. Flashes de imágenes cruzan mi cabeza, abrazos, caricias pero hay más mucho más en el recuerdo. Y comienzo a oír voces que disparan un suspiro –qué rico–. Entro, de nuevo, en esa frontera entre lo real y lo imaginado. Me veo moviendo el cuello, apartándolo, y ahora ofreciéndolo, –qué rico–. La respiración se entrecorta, cierro los ojos y ahora sí, recuerdo.

Somos dos en la cama, cruzamos monosílabos mientras las manos identifican y marcan lo que ansiamos. Los jadeos nos ayudan a interpretar nuestros deseos, cuanto más fuerte el gemido más presión ofrezco, enseño mis dientes, y muerdo. Bebemos nuestros perfumes, nos llenamos de química hasta que queda sólo piel y ésta ya se muestra desnuda. Desnudos los dos, le deseo como jamás a nadie.

La pulsión sube de ahí abajo, pasa por el corazón hasta elevarse transformada en un sin fin gemidos que ya no cesarán. El juego de besos se multiplica. La pasión se intensifica. Los músculos se tensan. El deseo sexual se dispara quiero el éxtasis compartido. Lo como, lo muerdo, lo beso, lo deseo –qué rico–.

 

Ya sé que es Navidad pero, qué cojones, os deseo a tod@s unos buenos polvos… los mejores. ¡¡¡FELICES FIESTAS!!!

octubre 29, 2008

Relato: Poros

 

El perfil apuntaba y mis clicks disparaban… era un sitio más de contactos. No sería la primera vez ni tampoco la última. Estudiante, 21 años, sonreía en la foto mientras el humo de su cigarro dejaba entrever sus ojos claros… El mensaje manido: hola me gustaría conocerte te paso mi messenger@hotmail.com. Ahora esperar, puede que incluso respondiera el mismo día tal como había sucedido en tantas otras ocasiones…

La escena se repitió y nos conectamos, era por la tarde y me encontraba sentado cómodamente sobre mi cama, aunque podía percibir cómo los tres grandes espejos del armario me miraban con un aire sombrío… Y con razón, hacía semanas que no mostraban la pasión y el deseo de dos personas que acaban de conocerse y disfrutan del momento. Gozando de sus cuerpos desnudos, recociéndose en los espejos, fantaseando con lo posible y lo mediato.

Reconozco que en esas ocasiones la temperatura del lugar ascendía, mis poros se abrían y dejaban escapar todas esas hormonas acumuladas a lo largo de semanas de abstinencia. Los espejos eran mi segunda piel y rápidamente advertían la situación. Los tenía enseñados, pues comenzaban a reconocer ese calor del momento y a mostrarse diferentes, sólo entonces era cuando los chorretones de vapor condensado empezaban a correr con fuerza hacia abajo. En ocasiones, el placer era tal que dudaba si perdía, por un instante, la visión o eran ellos los que me ayudaban a dibujar mi reflejo en éxtasis, rodeado de pasiones correspondidas, calores mutuos y sudores intercambiados.

Distraído en mis más íntimos pensamientos daba ya respuesta a mi nueva presa sobre el teclado. Aunque me consideraba del montón ganaba en las distancias cortas…incluso las virtuales. Lanzaba mis anzuelos y si picaban les atrapaba sin dejarlos escapar con dobles sentidos, dando vueltas al mismo tema hasta que lograba lo sexual, el deseo… Y de lo virtual a lo carnal un paso mi número de móvil, un lugar, una hora.

Había que apurar la situación, ya habíamos tratado lo sexual en un par de frasecitas pero era el momento de dejar huella y tomar un tema del que ya no le dejaría escapar. Volví a mirar su foto y lo tuve claro:

‘fumas mucho?…’

Del messenger saltó un ‘sí’ rápido pero la maquinita indicaba que iba a decir algo más, llevó unos instantes y de repente ‘fumas porros?’. Era mi oportunidad, mis dedos sin dudarlo saltaron rápidamente ‘quieres quedar?…’. De nuevo la espera ‘para fumar porros?’, ‘sí, claro…’ para eso, para lo otro y lo de más allá, todo ello se amontonó en mi cabeza…

Esta vez mis poros se adelantaron a su respuesta y dejaron escapar una gotita sobre mi frente, la dejé deslizarse pues en ese instante obtuve lo que buscaba ‘vale, pero con una condición’, sólo acerté a decir ‘dime…’, ‘que te hayas hecho una paja antes’. ‘Hecho…’. Lo di por hecho, todo: la paja, el conocernos, los espejos, mis hormonas liberadas, mi pasión y el sexo…

Chic@s siento dejaros con la boca abierta, como en la foto, pero mañana continuará.

octubre 4, 2008

Viejos viajes

Filed under: sentimientos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 2:26 pm

El sol engañaba esta mañana y, por un momento, pareció despertar recuerdos del reciente veranito. Parecía que las terrazas fueran a estar esperándome y que bastaba con ponerme unos bermudas para completar la foto, pero fue efímero como lo es el bronceado ya desaparecido en nuestra piel o nuestros amores de verano. Ya sólo nos quedan las fotos y los recuerdos. Si a alguien aún no se ha enterado de que estuve en Florencia y la Toscana por extensión, nunca lo sabrá, es un tema quemado, y ya olvidado incluso por los que estuvimos allí.

O tal vez no, la chispa saltó porque hoy me han devuelto una guía de viaje de la Toscana y a modo de resorte su portada en grandes letras me ha inundado con un torrente de recuerdos. Tal y como sucede en la foto, de una bruma han comenzado a emerger recuerdos y en silencio me he sonreído mientras una sensación de placer ha cosquilleado en mis entrañas.

No me gusta esta vida de rutinas donde muchos de mis placeres se acumulan en viejos álbumes de fotos o más recientemente en forma de tarjeta de memoria de mi cámara digital, y que luego aparcaremos para siempre. Pero, al parecer, hoy he encontrado algo diferente que ha disparado esos recuerdos aunque haya sido por un instante.

Ahora la guía de viajes ya está en el estante junto a otras guías llenas de polvo. Sólo será hasta que alguien me pida que le preste una de ellas. Y en ese momento me acercaré a la estantería, toquetearé los lomos de los libros hasta encontrar el correcto. Y una vez allí disfrutaré de ese instante mágico de recuerdo aunque dure lo mismo que sacudirme la mano por el pantalón para deshacerme del viejo polvo acumulado en los libros. Lo dicho, aún estáis a tiempo para pedirme algún libro.

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