Everything but temptation

octubre 29, 2009

Repetir

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , — mytemptation @ 2:49 pm

Dicen que hay libros que no entenderemos hasta que no peinemos canas. En ocasiones, hay películas que vistas de nuevo mucho tiempo después las sentimos de otra manera, y puede que incluso nos llenen más.

A mí me ha sucedido, que algo muy-muy bueno surgido de eso mismo, repetir, me deja con la boca abierta y casi sin respiración pues necesito de unos minutos para volver a ser yo por todo lo bueno que ha pasado ante mis pupilas, por lo mucho que ha disparado mis sentidos.

feeling

Pienso que tal vez, y de la misma manera hay relaciones que es imposible que (de momento) se puedan llevar a cabo. La falta de experiencia, de cabeza o sencillamente de edad impiden que conectemos con una persona… Es algo que también me está sucediendo esta temporada. Hay gente nueva de las creo que necesitaría una cierta distancia en el tiempo sabedor de que cuando las vuelva a probar me llenarán como el que más. Evidentemente existe el riesgo de que volver a cruzarnos.

De la misma manera, hay viejos conocidos que los miro de otra manera, mis pupilas y mi respiración me delatan. Mis sentidos se disparan…

julio 8, 2009

Cosas del chat

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , — mytemptation @ 10:20 pm

Uno que intenta socializar por distintos ámbitos y medios también se ha puesto a prueba con esto de los chats. Desarrollemos algunos ejemplos reales como la vida misma:

Primero, típica conversación de sólo siete palabras…

– Me llamo Samba.

Momento en que uno piensa si se trata de un nick o de un auténtico nombre, de momento mi cabeza se queda con la cosa de que tiene buen ritmo…

Yo subo la apuesta: ‘Me llamo mytemptation.’ Tiene ese toque picarón y a la vez elegante…

– … y soy de Brasil.

Ya estamos con los topicazos, se creen que por venir del país de los ritmos calientes ya me tienen ganado con cuatro palabritas, pues que sepan que con el último brasileño que estuve la tenía pequeña! Así que contraataco:  ‘pues yo soy de valladolid, EA!’

El EA! con mayúsculas así en tono chulesco, cierro el chat y me pongo a leer un libro.

chat

Segundo, típica conversación en lo que primero que cae es hace cuánto que no follan…

– …pues que nada desde marzo.

A uno al que por distintas circunstancias se le ha realocado la sangre muy abajo a la vez que se le nubla ya el pensamiento, piensa que moja seguro. Aunque en la cabeza surge una cuestión, recordemos ya no tiene ahí la sangre sino más abajo, …tiene que haber un pero!!!

– El caso es que tengo mononucleosis

MonoQUE!!! con mayúsculas, eso suena fatal!!!

– Vamos, lo que se conoce como la enfermedad del beso…

Qué bonito, suena hasta romántico… No me engaño más, cierro el chat y me pongo a leer un libro (y van dos).

Tercero y vamos acabando, a vueltas con lo de los nicks graciososetes. Seguiré insistiendo, Oscar Mayer no es un nick que me atraiga!!!

Me salgo definitivamente del chat (y van…), y me pongo a leer un libro.

abril 30, 2009

Relato: Libros

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , — mytemptation @ 7:31 pm

 

Su pasión eran los libros viejos. Lo podías ver en el paseo marítimo, cada tarde, en su pequeño puesto de madera rodeado de cajas de cartón repletas de libros y más libros, él lo llamaba su casucha. De conversación afable, bastaba con mirarle a los ojos para que su expresividad te embriagara del placer de la palabra, del goce de la cultura envuelto entre las tapas y cubiertas de los libros.

Los niños miraban de reojo al hombre al pasar para luego dirigir su mirada a los libros. Existía un extraño magnetismo para alguno de esos chicos que se quedaban clavados ante grises portadas de aventureros y héroes durante largos minutos sin siquiera pestañear y con la boca bien abierta. El gancho era perfecto pues nuestro librero colocaba en la primera fila del puesto los libros para los más pequeños, ésos que por su estatura apenas alcanzaban a atisbar sobre un mundo que aún no estaba a su medida.

Aquellos valientes que pedían a sus padres un libro y los suyos despreciaban la sugerencia desconocían que tendrían su recompensa. Nunca permitió que el deseo de un pequeño lo alejara de uno de sus libros. Por sorpresa de regreso del paseo en familia, estos valientes descubrían en la lejanía a nuestro librero esperando con el título en la mano. A cambio sólo pedía una sonrisa que muy dentro suyo tornaba en satisfacción absoluta. ‘Son el futuro’, replicaba ante unos padres que ya no podían rehusar el ofrecimiento y demasiado tarde, pues tampoco nuestro librero aceptaría jamás ninguna de sus monedas.

En los ratos de calma lo podíamos oír bisbisear y pasar hoja tras hoja en sus lecturas sentado en un viejo sillón mientras el sonido de las olas del mar, una ligera brisa y el sol ya en poniente completaban la escena.

Con el pasar de los años se popularizó la feria del libro y otros puestos se unieron al suyo durante una semana. Los había modernos y actuales ‘llenos de color y poca letra’ decía con desprecio pero había puestos de libros viejos regentados por almas parejas que hacían de esa semana un absoluto goce. Sus ojos brillaban de otra manera esa semana rebuscando entre viejas ediciones para indefectiblemente acabar la feria con más libros en su puesto de los que había iniciado.

Fue ese mismo año cuando se comenzó a comportar de manera extraña, casi a la par le comenzaron a acompañar unas gruesas arrugas en su cara y unas sempiternas gafas, esta vez más gruesas. Rarezas tales como no querer vender ciertos libros aunque los tuviera expuestos, o cobrar distintos precios según el demandante. Es más, cada vez eran muchos más los libros en las cajas y menos los que tenía a la venta. Cada día eran más las horas que pasaba bisbiseando sobre el viejo sofá, con esas gafas que apenas dejaban entrever unos ojos cada vez más chicos y llorosos.

Al año siguiente, en la feria del día del libro acompañado por su bisbiseo sólo presentaba un título en todo el puesto mientras miles de ellos rebosaban en cajas por doquier. Nadie llegaba a comprender el porqué de esa situación, incluso si alguien se hubiera detenido en el detalle era igualmente extraño ese torrente inusual en sus ojos. Sólo un pequeño valiente se acercó esa tarde con la expresión en la cara por todos conocida. Nuestro viejo librero sin poder alzarse de la silla divisó por largo tiempo algo pequeño al otro lado del puesto e instintivamente otorgó su premio. Al instante, se levantó una agradable brisa.

Lo encontraron inerte en su puesto con los últimos rayos de sol del día, esbozando una sonrisa. Alguien indagó y acabó sabiendo que había perdido casi toda la vista hacía años, que apenas alcanzaba a atisbar ya sombras, que los libros que almacenaba fueron todos aquellos que logró dejar grabados en su memoria. Perdería la vista pero nadie puedo acallar su bisbiseo donde el pasar las hojas de los libros y su tacto fue la única costumbre a la que nuestro viejo librero se prometió jamás renunciar hasta el último de sus días.

abril 23, 2009

Mi dragón (el día de san Jorge)

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 9:59 pm

 

Dice la leyenda que vencí a un dragón y me premiaron con una damisela… Puede que al cabo del tiempo la historia se haya modificado algo, que a quien tenga que vencer sea a ese dragón (llamado tedio o rutina) para ganarme un príncipe del reino de Chueca rodeado de alcohol y copas este mismo finde, para qué esperar… Como buen caballero que se digne, al menos, lo intentaré.

 

tierno

 

Dice la leyenda que herido de muerte el dragón derramó su sangre y entonces brotó de ese lugar un rosal de hermosas flores y hojas… No confío en dejar en nadie ese halo tan mágico pero según el calendario hoy soy un santo, me comportaré como tal y me abstendré de calenturientos pensamientos.

Despreciaré por un día cualquier guiño o lance y hasta trataré de domesticar mi espada siempre dispuesta a ser desenvainada. Hoy como santo sólo puedo elegir entre un libro o una rosa. Creedme me siento afortunado pero, ains, me dejaría regalar lo que sea mientras fuera en forma de susurro al oído…

abril 2, 2009

Libro y beso

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 8:17 am

El día de mi santo existe una extendida tradición de regalar e intercambiarse un libro y una rosa, cita para la que apenas faltan veinte días.

Ayer a media tarde quedé, para llenar la espera antes de juntarnos saqué mi libro y me dediqué a leer unos minutos porque me relaja, porque evade mi mente… El resto de la tarde lo destiné a llenarme de impresiones de la otra persona, y por qué no a llenar el estómago.

kiss3

A la hora del regreso nos detuvo una extraña imagen, había un libro en el suelo, nuevecito del que sobresalía un marcalibros. Al alzar la vista descubrimos al pie una pareja besándose con ternura en la penumbra de la calle. Mientras sus caras se llenaban de sombras el lomo del libro relucía en el suelo.

Mi compañía expresó en voz alta que su primera reacción fue amagar con recoger el libro, yo pensaba para mí en que me hubiera quedado allí retratando con una cámara de fotos ese momento, y quién sabe si incluso queriendo ser el protagonista…

Nuestros pasos ya nos acercaban al final de la noche y mis manos tanteaban el libro que leía, ahora en mi bolsillo. En mi imaginación ya sólo pensaba que la foto era posible: tomar el libro y mostrarlo para a continuación dejarlo caer para que la noche hiciera el resto…

Como sucede en los cuentos la historia no acaba como todos deseáramos. Hubo besos sí, dos pero en las mejillas. Hubo libro, también, entre mis manos y confundido.

octubre 4, 2008

Viejos viajes

Filed under: sentimientos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 2:26 pm

El sol engañaba esta mañana y, por un momento, pareció despertar recuerdos del reciente veranito. Parecía que las terrazas fueran a estar esperándome y que bastaba con ponerme unos bermudas para completar la foto, pero fue efímero como lo es el bronceado ya desaparecido en nuestra piel o nuestros amores de verano. Ya sólo nos quedan las fotos y los recuerdos. Si a alguien aún no se ha enterado de que estuve en Florencia y la Toscana por extensión, nunca lo sabrá, es un tema quemado, y ya olvidado incluso por los que estuvimos allí.

O tal vez no, la chispa saltó porque hoy me han devuelto una guía de viaje de la Toscana y a modo de resorte su portada en grandes letras me ha inundado con un torrente de recuerdos. Tal y como sucede en la foto, de una bruma han comenzado a emerger recuerdos y en silencio me he sonreído mientras una sensación de placer ha cosquilleado en mis entrañas.

No me gusta esta vida de rutinas donde muchos de mis placeres se acumulan en viejos álbumes de fotos o más recientemente en forma de tarjeta de memoria de mi cámara digital, y que luego aparcaremos para siempre. Pero, al parecer, hoy he encontrado algo diferente que ha disparado esos recuerdos aunque haya sido por un instante.

Ahora la guía de viajes ya está en el estante junto a otras guías llenas de polvo. Sólo será hasta que alguien me pida que le preste una de ellas. Y en ese momento me acercaré a la estantería, toquetearé los lomos de los libros hasta encontrar el correcto. Y una vez allí disfrutaré de ese instante mágico de recuerdo aunque dure lo mismo que sacudirme la mano por el pantalón para deshacerme del viejo polvo acumulado en los libros. Lo dicho, aún estáis a tiempo para pedirme algún libro.

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