Everything but temptation

septiembre 26, 2008

Relato: una promesa en Florencia

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 11:29 pm

Dice la tradición que en tu visita a Florencia basta con cerrar el candado sobre el Ponte Vecchio y arrojar la llave al río para que una pareja permanezca unida para siempre.

Un par de meses antes y 2.000 kilómetros alejado aún de Florencia me encontraba solo en mi ciudad. Acababa de reservar el viaje, el primero que haría solo en mi vida y necesitaba, realmente necesitaba, atarme a algo, sentirme movido por una promesa.

Me dirigí a la ferretería y pregunté por un simple candado, el anciano que me atendía respondió que si de combinación o de llave, opté sin dudarlo por el último. Lo tomé en mis manos y pude sentir el frío metal, sería la última vez que fuera así porque de inmediato lo colgué de la cadena de oro que rodeaba mi cuello, llave incluida. Comenzó a templarse y desde entonces formó parte de mí como si fuéramos uno.

Aún tenía semanas para encontrar esa persona especial, o quién sabe los cinco días en Florencia podría fructificar en algo tan bonito como una promesa, un candado y una llave arrojada al río. Y sin embargo no fue así. Con la ayuda de mi agenda busqué, y busqué, y no encontré. En esos dos meses previos no pude evitar tirar con fuerza de mi cadenita cada vez que una cena o unas cervezas en buena compañía quedaban en eso mismo, en tan solo buena compañía. No pudo ser ni el alcohol ayudó, ni la agenda dio más de sí.

Ya en el aeropuerto preparado para iniciar el viaje saqué el candado, lo tomé fuertemente y lo mantuve agarrado todo el vuelo así. Al aterrizar tenía una marca roja sobre mi mano. La misma mano que me ayudó a inmortalizar con la cámara de fotos cada uno de los rincones de esa maravillosa ciudad, crucé el Arno varias veces pero nunca por el Ponte Vecchio. Lo reservaba para el final para que pudiéramos ser dos al atravesarlo.

Hasta que llegó la última noche, era tarde y decidí pasear por la ribera del río para aproximarme, no tenía pérdida bastaba con seguir a los turistas de la noche cruzando el río camino de vuelta a sus hoteles. La música envolvía la calle, algún artista callejero amenizaba el lugar con notas de románticas canciones.

En medio del puente una pareja entre besos se esforzaba por fotografiarse juntos, por señas me ofrecí a ayudar con la foto. Ambos sonrieron y me ofrecieron la cámara de la que también colgaba la funda, me alejé unos pasos y saltó el flash, una y dos veces. No cruzamos palabra alguna, les devolví su cámara y me alejé llorando.

De repente oí unos tacones atropellados. Era ella y mostraba el candado, y su llave, que yo había depositado previamente en la funda de la cámara. En la distancia me encogí de hombros mientras negaba con la cabeza haciendo ver que no era mío. Ella detuvo su paso, miró con extrañeza y terminó por dar la vuelta. No hubo necesidad de dar más explicaciones aunque pude observar cómo una sonrisa de complicidad asomaba al retornar junto a su pareja. Me topé con el músico y deposité unas monedas. La música envolvió de nuevo el Arno, y yo di por cumplida mi promesa.

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3 comentarios »

  1. Hermoso. Nunca dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Yo opté por cruzar el Puente Viejo la primera noche cuando viajé a Florencia, le dí así más posibilidades al destino…no funcionó, lo reconozco, pero mis ojos agradecieron cada noche que lo atravesé…

    Comentario por helena — septiembre 27, 2008 @ 1:45 pm

  2. “Hace años intervino la Alcaldía de la ciudad y retiró muchísimos de esos candados porque suponían un deterioro para el Puente.Hoy en día quien trata de atar un candado sobre el Ponte Vecchio, debe pagar una multa muy severa” ¡qué pena ¿no?!

    Comentario por Winnie — septiembre 27, 2008 @ 6:23 pm

  3. La verdadera magia del candado es que une las almas y no los cuerpos, para que compartan todo lo que tienen y para que se completen. Pero no hay que tener prisa, porque las almas son todas muy diferentes y la mayoría incompatibles. Cuando aparece ese alma que nos completa, lo sabemos porque por primera vez parece que la nuestra está completa. Parece que todos los huecos que no pudimos llenar, se rellenan como cuando se moja una magdalena en el café.

    Todos sentimos que nuestra alma está en el mundo, que nos pertenece pero cuesta mucho encontrarla, porque es única. Mientras tanto deja el candado abierto, y algún día ella te encontrará.

    Comentario por skywise — septiembre 28, 2008 @ 11:43 am


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