Everything but temptation

abril 22, 2009

Sí, quiero

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:36 pm

Para mí uno de los verbos más difíciles de conjugar es el verbo querer, y qué grande cuando dos personas lo conjugan al tiempo… Lo digo hoy en que mi memoria evoca un confuso recuerdo pues me ha dado por rememorar esa última vez que hice el amor y no sólo sexo.

Lo más seguro es que aquella noche lo físico fuera de lo más normal pero, de alguna manera, comencé a sentir que había algo más que fue creciendo en mí y creo que por inexperiencia descubrí tarde, demasiado tarde. Será por tratarse de una sensación poco familiar que sólo ahora me doy cuenta, tras hilar insignificantes detalles.

mas-amor

Tal vez, sentí amor y no sexo en el mismo instante en que deseé prologar ese momento sin necesidad de palabras y sólo con besos. Tal vez, descubrí amor, o llamémoslo deseo, cuando mientras cosquilleaba su espalda mi mano (y yo mismo) decidimos ir a más, abrazarlo, y juntarme así para sentir su calor, atrapar su pulso y su vida misma. Tal vez, descubrí ese deseo cuando por primera vez me llené de valor para decir lo que de verdad quería (y sentía) ‘quiero que te quedes esta noche porque-porque…’.

Tapó mi boca sin dejarme continuar para responder por primera y última vez ‘sí, quiero…’.

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febrero 25, 2009

Léeme al oído

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 1:57 am

 

Siempre he gozado con la palabra escrita. Me da vida. Me inspira e inspira nuevas palabras. Basta ver mi perfil, sólo dos aficiones: relatar, escribir.

La escena como sigue, alguien me descubre su faceta personal más íntima. Escribe textos, asegura que parten de la realidad para pasar a evocar un mundo más personal… Una chispa los despierta: una imagen, música, un vídeo, un viejo recuerdo…

 angel

Se ofrece ante mí a leerme en voz alta y no lo dudo, sí quiero. Esta noche me ofrecen todo eso, una voz modulada proveniente de jóvenes y rosados labios a los que fugazmente escruto con mi mirada. Y es que al principio de su lectura, sigo con mis labios el texto sobre la pantalla pero al momento desvío la mirada, desvío todo mi yo al protagonista único (él) que no es consciente mientras lo observo.

… sus palabras inundan la estancia en un espacio ya intemporal mientras mis ojos se sacian con su físico, con su arte que derrocha emociones, vida. Que descubre una nueva persona ante mí, que me acaricia muy dentro con sus palabras y con su aliento, que despierta a mí ser a alguien que siente y respira pasión y vida, que exuda juventud por cada uno de sus poros…

Poco más que añadir a la escena. Que fui yo el que se quedó sin palabras (raro, muy raro) acariciado por las suyas, acariciado por sus labios… léeme, léeme al oído.

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