Everything but temptation

abril 29, 2010

Me pica, doctor…

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , — mytemptation @ 9:50 pm

En la consulta del médico un amigo mío recibe tres posibles causas para la extraña irritación que sufre en la piel. El doctor tras relatar las dos primeras deja caer que la tercera sería por haber mantenido relaciones sexuales. Mi amigo entre risas dice ‘doctor, podemos descartar la tercera…’. Pasa que mi colega no mojaba en meses así que el no follar le sirvió para dar con un rápido diagnóstico. Quién iba a pensar que algo así fuera bueno para la salud…

Otro amigo no paraba de rascarse y sucedió que la picazón era realmente sarna y se lo había pasado un follamigo. Nada grave, hasta creo que el rascar le daba cierto gustirrinín.

Cuento todo esto porque lo que de verdad a mí me sucede es que ando a dos velas y no paro de rascarme al mismo tiempo. Y ateniéndome a los hechos ya dudo que nadie me haya pasado la sarna. El caso es que ni a mí me da gustirrinín el rasca-rasca ni el sábado, sabadete lo acabo con la famosa rima. Creo que estoy por ir al médico pero ya dudo de que sea una cosa que me puedan recetar. Puta vida, una solución quiero….

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marzo 19, 2010

Las pupas y el médico

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , — mytemptation @ 10:58 pm

Hará unos años el alcalde de mi ciudad natal necesitó en Navidad de varios puntos en la mano tras intentar abrir una lata de almejas. Bueno, eso es lo que trascendió. De ahí a donde hubiera metido la mano va un largo trecho que quedó en el imaginario popular…

En mi caso sucede que desde que ando entre sábanas con un estudiante de medicina los males se me juntan. Necesito de su presencia ante cualquier insignificante escozor. Ains, ayer mismo cocineando me corté ligeramente el dedito, y claro pues llamé de urgencias a su teléfono particular para que viniera sin falta a auscultarme…

Esta misma mañana calenté de más mi taza del desayuno y me he quemado, así que a pasar por consulta: revisión completa!! Y es que no sano, ni salgo de un mal para tener otros tantos amenazando mi salud. Yo le echo la culpa a la primavera que me pone torpe, o tontorrón que ya ni sé.

El proceso de revisión es siempre el mismo. Me sonríe cuando le muestro mi nueva dolencia. Posa sus manos sobre la zona afectada y lo que hace luego me lo voy a saltar pero es todo muy-muy sano. Y aquí ando con ganas de repetir, así que he pensado que me voy a poner, por ejemplo, a limpiar unos mejillones que con un poco de mala suerte… weno ya os contaré cómo acaba la historia 😉

agosto 8, 2009

Relato: el sexo perjudica seriamente a la salud

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , — mytemptation @ 7:02 pm

Llegó el día de la confirmación oficial, la combinación de sexo y tabaco perjudicaba seriamente a la salud. Se decidió informar a los medios y a la ciudadanía un fin de semana para no generar un exceso de alarma. En un mes, los condones llevarían los mismos lemas que las cajetillas de tabaco nos tenían acostumbrados…

El estupor fue general pero siempre existió la sospecha. Los casos se habían multiplicado desde comienzos de siglo y las pruebas ahora resultaban más que evidentes. Se recomendó la sencilla regla de optar por uno o por otro, tabaco o sexo, sexo o tabaco.

malboro

Yo lo tuve claro desde el principio sexo, sexo, sexo. Es más, no llegué a probar el tabaco salvo unos pocos porros en la adolescencia a los que no sube sacar demasiada sustancia… Pero el lunes se presentaba terrible, para entonces sería evidente que la gente habría tomado una decisión. El humo de los cigarros por la calle llevaría a identificar a los valientes que habrían decido seguir adelante con su vicio y renunciar al otro. Las miradas se fijarían en bolsos y bolsillos para comprobar si contenían o no cajetilla. Si el bulto que asomaba era el del vicio, o era otro.

Chequeé en mi memoria, uno a uno, los nombres de mi chorvo-agenda para poder valorar los daños, y pronto me di cuenta de que más del setenta por ciento fumaba. Me dio tal bajón que casi pierdo el sentido. En la agenda había nombres irrenunciables de los que aún no sabía cómo me iba a poder privar. Fue tal el estado de nerviosismo que mi acompañante en la cama me sorprendió al alzar su voz: “Tranquilo, verás como todo se calma. ¿Un cigarrillo…???”.

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