Everything but temptation

septiembre 8, 2010

Las cicatrices del verano

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , — mytemptation @ 8:18 pm

Se acabó, se acabó el verano, se acabó. A falta de recuerdos más palpables como las fotos de mi cámara que decidió dejar de funcionar el día antes de comienzo de mis vacaciones, tiro de marcas aún más vivas.

Me miro al espejo con ojos más rojos que de costumbre, entonces y ahora al recordar, será que aún cargan sal. La misma que inundaba mi mirada en largas jornadas de playa a la luz día, la misma que me descubrió esa luna mientras gozábamos de placeres prohibidos en la orilla del mar.

Observo mis manos, también rojas y medio peladas. Al parecer la tabla de surf, ésa que no veré en Madrid, quiso dejar también su huella a modo de esforzado aprendiz en aguas saladas. Es más, aún noto las manos ligeramente calientes, será que se cargaron de energía con el roce otros cuerpos.

A falta de distraerme en quitar la poca ropa que a unos y a otros nos sobraba preferí recorrer cuerpos y pieles ajenas con mis manos, sentir el calor de otros e intentar agarrarme a ello como si fuera a durar siempre. Claro que viendo mis manos ahora vacías está claro que todo quedó en una nube de verano… Así que gracias a los que conocí, a los reencuentre alguna vez en la lejanía y a los que no veré más. Lástima, ya sólo quedan mis manos apenas calientes, pasiones en forma de arañazos que pronto cicatrizarán y unos extraños ojos rojos y llorosos, y no porque carguen sal.

junio 23, 2009

De leyendas y dulces pasiones

Filed under: sentimientos — Etiquetas: , , , , , , , , — mytemptation @ 8:13 pm

Cuenta una vieja historia que en los pueblos de Brasil utilizan en las casas un viejo truco para no echar a perder el azúcar. La teoría es sencilla, en los recipientes para la sal introducen azúcar, y en los del azúcar sal. Cuando las hormigas acechan y leen azúcar allá que van, y se encuentran con el repugnante sabor de la sal en sus bocas por lo que salen huyendo. Con lo que el azúcar siempre se salva de los golosos animales y queda ya sólo para disfrute de los humanos.

cai

A mí me pasa algo parecido en el mundo de la noche, cuando leo (y quiero) dulce voy a por ello. Y pasa que encuentro mi lengua con el sabor de lo que no es otra cosa que un mar de sal. Con razón me atraganto y escupo.

Últimamente encuentro a la gente poco clara respecto a lo que quieren y no quieren. Se etiquetan de lo que no son y uno cae en la trampa. Puede que como en la foto me desenvuelva mal como pez en aguas turbulentas, otros dirán siemplemente que la noche confunde pero unos pocos tenemos claro lo que no queremos así que, por favor, no más sal en mi boca.

Blog de WordPress.com.