Everything but temptation

octubre 23, 2011

Calzoncillos

Filed under: Sin categoría — Etiquetas: , , , , , , , , , , — mytemptation @ 12:17 pm

Creo firmemente que mi última frontera en la adolescencia por superar fue la de poder decidir qué ropa vestía uno mismo, no fue hasta los veinti… (antes la adolescencia se alargaba mucho). Ahora ticket regalo y descambiar son palabras que hasta los más niños saben conjugar.
Recuerdo que en casa me sobretallaban en un par de tallas, todo lo que vestía tenía un cierto aire de saco y no fue hasta mucho más tarde cuando descubrí que mi verdadero tallaje no tenía nada de XL.
Antes la ley no escrita es que las madres nos eligieran al comprar la ropa, si éramos varios hermanos el modelo de los domingos era la misma composición en dos tamaños el mío y el mini (por mi hermano menor), dos gotas de agua que poco entendían de moda y que lo que buscaban nada más salir a la calle era ensuciarse mientras jugábamos. Si la economía familiar no era pudiente los niños pronto aprendían la más terrible de las palabras, una que era de mayores: heredar.
Parece que la última barrera que hemos cruzado sobre la generación anterior es la de la compra de nuestros propios gayumbos, antes “los hombres vestían Abanderado porque las mujeres compraban Abanderado”, y la publicidad nos convencía de ello.

Hemos pasado de la moda íntima para hombre Abanderado a la moda pública del calzón al aire donde formas y colores se airean sin ningún pudor. Claro que la moda siempre consistió (y consistirá) en romper moldes sobre el pasado. Sucede que los límites están cada vez más a flor de piel, vamos que cada vez la cosa consiste en insinuar, qué digo en ver quién enseña un poquito más.

Nuestra silenciosa revolución ha sido para los hombres la compra de su propios calzoncillos y como suele suceder la hemos llevado al extremo, los compramos y lo reivindicamos en público a todas horas. Será que nos hacemos modernos (aún más).

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septiembre 8, 2008

Todo sobre mi madre

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , — mytemptation @ 8:50 pm

Hoy me ha puesto nervioso una actitud muy de madre sin ser la mía. Lo cierto, es que uno va teniendo una edad y si ahora los niños rechazan los besos, cada vez antes, a mí ya me tocó pelear para deshacerme de lo mío, y es que odio que me recompongan la ropa!!!

Atención a la escena, megareunión de lunes a las nueve de la mañana. Mi jefa, otro par de personajes y la que dirigía a reunión (que podría ser mi madre). Acaba la reunión y hacemos un grupito para comentar un par de chasparrillos y dispersarnos.

‘Ay, mira, endereza la solapa del traje (de vestir) que se te ha hecho arruga’, y con su mano al mismo tiempo hala a tirar de la solapa. Yo que me veo invadido por una mano extraña que se coloca al pie de mis narices y empieza a tirar de la solapita.  Mi jefa, ‘será de la mochila del gimnasio’, y ella colaborando en replanchar un poco la dichosa solapa por si lo del tironcito no valía.

Conclusión, cómo quedar como un perfecto inútil delante de todas. Parecerá que ni sé ni vestirme por la mañana, o algo peor que necesito una moza porque estas cosas los tíos no tenéis ni idea…

Cuando no es la espuma del dentífrico que queda por mi cara es mi pelo a medio peinar o una legaña peleona. Lo cierto es que noto que me miran en el Metro, siempre lo he querido achacar a mi tipazo pero cosas como ésas me hacen pensar que pueda estar equivocado. Madrugar me confunde…

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