Everything but temptation

diciembre 13, 2010

noviembre 20, 2010

Tócate los pies…

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Llegadas estas fechas todos buscamos ya con qué calentar los pies fríos. Soluciones muchas, realidades pocas. Uno que ha estado recalentado su cuerpo con esto del verano olvida siempre que luego vendrán los fríos, sí algo de cigarra y hormiga hay. Pasan los días y aquello que parecía tan fácil, eso de juntar dos cuerpos se complica. La gente comienza a abrigarse y a encerrarse en casa en vez de echarse a la calle. Los planes y quedadas cambian de la terrazas y la caña fresquita a la peli y palomitas bajo la mantita en casa. Y cual cigarra me he descuidado en guardar para el duro invierno.

Sucede que me he girado a buscar con qué me podría yo dar calor a estos inicios de otoño y me he dado cuenta que he no aprovisionado nada, ni unas pobres palomitas de microondas. Así que ahora ando a toda prisa intentando resolver lo más mediato, los pies fríos. Me ha tocado tirar de armario con la típica manta, pero no es lo mismo. He intentado hallar solución en el mismísimo catálogo de Ikea, y ná que no hay manera, que lo único que pone solución a esto es que alguien me frote las patitas ¿te apuntas?, (yo pongo la mantita…).

enero 14, 2010

El consolador de mi mesilla…

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , — mytemptation @ 8:37 pm

No sé, no sé qué tiene esto de empezar los años que siempre queremos verlo  acompañado de un halo purificador en forma de promesillas que gustamos de hacer con la boca muy grande: ‘pongo a dios por testigo de que …”. Es ese rito de iniciación que se consuma con las cenizas de fin de año. Una orgía de excesos que ya tenemos olvidado un par de semanas después.

También es cierto que para nuestros adentros nos prometemos cosas menos confesables o directamente nos tiramos el rollo. Como mi amiga: ‘prometo dejar de usar el consolador, éste es va a ser el año de una buena tranca…’. Ya sabéis prometo, y prometo hasta, que otra vez caigo, y me lo meto (el aparato como en este caso).

Hace unos días ayudaba a un amigo en la compra de los muebles para su nuevo piso. El paseo por Ikea nos llevó modernos modelos de mesilla de noche. Mi amigo cubicaba con sus manos sobre el aire e ingenuo yo pensaba que era para hacer idea de los espacios y limitaciones. Algo había de cierto pues en ese instante me confiesa que ese modelo no era los suficientemente grande para que cupiera su consolador…

Abramos pues los ojos porque el qué elijamos para acompañarnos noche tras noche importa. Así que a mí mismo me ha dado por detener la mirada en mi mesilla de noche y qué contiene. Y lo que abunda es una enorme pila de pañuelos de papel a modo de consolador. Elegí eso mismo en su momento y creedme ahí cabe toda mi vida, lo mismo sostiene una lagrimilla que algún fruido corporal…

abril 10, 2009

Manos a la obra

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 5:35 pm

La historia podría empezar como antiguamente con aquellos relojeros cuya prueba de fuego era desmontar un reloj pieza a pieza para volver a componerlo de nuevo (y que funcionara), vamos como los muebles del Ikea en la actualidad pero al revés, que queden como en la foto y no sobren piezas…
Mi reto personal me aguarda en el baño donde, al parecer, la cisterna gotea. Rodeado por este puente de Semana Santa de momentos ociosos opto por echar los restos y hacer uso de mis manos para otra cosa que no sea teclear en el messenger y acariciar extraños aparatos, que pasan por el ratón del portátil a algún otro que también parece cobrar vida a mis toqueteos…

manos-a-la-obra
Al asunto que me distraigo, me lo tomo en serio y decido vestir el uniforme que tantas veces he visto en películas de dudosa calidad argumental, hallo amontonadas en un cajón herramientas cuyo nombre desconozco y un cinto donde calzármelas. Me descubro mirándome al espejo de esa guisa y me gusto, vamos que me pongo yo mismo un montón, el mito del operario mono (o en mono, que ya ni sé) que va a arreglar algo a la casa…
Me sitúo en el baño con todo el aparataje de herramientas, y me lío a desmontar cosas, girar tuercas y demás, todo lo que se resiste lo resuelvo a martillazos como buen macho. El problema está claro bastaba con quitar esta pieza de aquí, componer la de allá y sustituir dos arandelas. Ufano, devuelvo todo a su sitio para comprobar tras dos horas que el goteo de cisterna se ha tornado en catarata del Niágara… Perfecto, mi simple solución al problema es cortar el paso del agua y lo único que me asemeja a un profesional de la cañería es que acabo manchado hasta los güevos…
Total, que mientras me ducho surge la idea genial para la noche del sábado, cambiaré mis preferencias de cuerpos bonitos y centraré mis prioridades: se busca operario cañero que sepa arreglar cañerías. A ver si pillo la oferta dos por uno que me arregle las cañerías por fuera, y por dentro. Deseadme suerte!!!

enero 20, 2009

Día de compras para recordar… en la república independiente de mi casa

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 11:02 pm

 

He cobrado ya la nómina, sí es un poco pronto y a mí también me lo parece pero que sea así hace que en diez días esté finales de mes justo cuando el resto de los mortales está a principios… Como soy rarito pues un poco más, total que siempre voy a desmano.

Hoy era día 20 de enero, según el santoral: san Sebastián (ahora veréis por qué lo digo) y decido acudir a Ikea en San Sebastián de los Reyes (¿lo pilláis?) con cero grados siberianos… lo encuentro igual de desierto. Pasa que es fiesta local y el centro comercial está cerrado, y eso que dan varias pistas en el nombre del municipio… Después de chuparme 15km decido hacerme otros 20km para llegar a otro ***o Ikea.

ikea

Me ahorro comentar el paseillo por el recinto tomando notas de productos impronunciables mientras la clientela compra relajada. Así, una pareja decide tontear un poco en la sección de colchones o una madre le grita a su adolescente hija que 12cm es la medida perfecta!!!

Al pasar por caja pago casi cincuenta euros en cosas que no necesitaba. No logro encontrar la lámpara que buscaba ni los vasos pa’los cubatas que tanto me hacen falta. Eso sí me llevo unas velas aromáticas y unas bombillas de bajo consumo… a la vuelta paro en la gasolinera autoservicio y gasto cuarenta euros.

La casa huele ahora a una extraña mezcla de cera y perfume mientras mis manos apestan a gasolina, el casquillo de la bombilla no es el que necesitaba (soy más de pitorro grande), y echando cuentas me ha salido la vela a más de tres euros la unidad… Decido apagar las luces para ahorrar, y guardar las velas en el fondo del armario donde hasta hace poco yo estaba escondido, es que ahora ha quedado mucho espacio y me retiro a la cama… Mañana será un nuevo día en la república independiente de mi casa.

diciembre 8, 2008

Relato: cajonera

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 11:42 pm

 

Y ahí está, cada mañana es lo primero que encuentran mis manos, tanteando por encontrar y apagar el puto móvil. Tiene tres enormes cajones y acompaña mi vida desde que comparto habitación en un piso de alquiler de una gran capital. Tan grande para que tenga Ikea, tan típico como que me costó horas montarla. Coja y algo desencajada pero importante para lo mío, pues guarda mi vida: mis llaves, mi documentación, mi dinero, mi cartera hasta una foto mía. Sostiene mis vicios: el cenicero, condones, mis porros y de vez en cuando hasta la ceniza mal apagada. Tiene mis huellas, de arrebatos, pasiones y desencuentros. Mi vida siempre se divide en dos: en tu casa o en la mía, el tabaco rubio o los porros, el whisky con cocacola o el whisky solo. Siempre tengo que elegir y lo odio porque algo siempre falla, algo sale mal y el resultado es siempre uno sólo, el mismo, que acabo con las manos vacías.

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Será porque me enfrento a esta dualidad ante personas con las que me relaciono. Aclaración: relacionarse quiere decir sexo. Una es exprés, vamos lo que tardo en meter la caja de condones en la cajonera. Una vez hecho el acto (el de desplazar la caja a su cajonera) la persona, o llamémoslo ansiedad, desaparece de mi mente, así ha sido y supongo que seguirá siendo. Me llenan lo que una noche y ocupan en mi cabeza lo que tardo en poner en mi sitio las cosas que habían quedado en desorden. No quita para que sea pasional y entregado, pero ambos sabemos qué es lo que hay, y mi corazoncillo se autolesiona con facilidad con lo que lo exprés nos ayuda a todos: a la otra persona, a mi corazoncillo y a mí mismo.

La otra manera de relacionarme es cuando llega el amor, o debiera decir ‘eso que llamamos amor’. Y yo lo quiero, se lo digo con palabras y lo demuestro con caricias. Quiero llenar mis brazos y quedarme con eso. Pero es algo que no controlo, mi suerte. Y llega el momento de la despedida, y no quiero. No quiero guardar mis recuerdos en la cajonera, cegar su luz, cegar mi recuerdo. Quizá sea porque pasaba por la ciudad o, tal vez, porque nuestras ocupadas agendas no nos lo permitan pero me quedo sin nada, con los brazos fríos, con mi regazo vacío.

Y lo guardo con cariño, con mi calor. Abro el cajón y lo deposito, en espera de más. Y puede que él regrese porque sí, porque me quería o porque quería repetir. Y una noche más abro cuidadosamente la cajonera, y vuelvo a empujar y meter más, aprieto.

Pero sucede que hoy mi mesilla está llena, de recuerdos, de sentidos. Sucede que hoy, como ayer, tiene el mismo nombre, tiene cara, voz, latidos. Y aprieto. Pero sucede que, de nuevo, se va, se aleja. Y aquí me encuentro, con mis brazos desnudos, perdido en esta tienda. El cartel dice tres o cuatro cajoneras, modelo Kolja o serie Vinstra, y otra vez hay que elegir entre quemar lo mío o seguir acumulando aún más lo que no es sino vacío.

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