Everything but temptation

octubre 23, 2011

Calzoncillos

Filed under: Sin categoría — Etiquetas: , , , , , , , , , , — mytemptation @ 12:17 pm

Creo firmemente que mi última frontera en la adolescencia por superar fue la de poder decidir qué ropa vestía uno mismo, no fue hasta los veinti… (antes la adolescencia se alargaba mucho). Ahora ticket regalo y descambiar son palabras que hasta los más niños saben conjugar.
Recuerdo que en casa me sobretallaban en un par de tallas, todo lo que vestía tenía un cierto aire de saco y no fue hasta mucho más tarde cuando descubrí que mi verdadero tallaje no tenía nada de XL.
Antes la ley no escrita es que las madres nos eligieran al comprar la ropa, si éramos varios hermanos el modelo de los domingos era la misma composición en dos tamaños el mío y el mini (por mi hermano menor), dos gotas de agua que poco entendían de moda y que lo que buscaban nada más salir a la calle era ensuciarse mientras jugábamos. Si la economía familiar no era pudiente los niños pronto aprendían la más terrible de las palabras, una que era de mayores: heredar.
Parece que la última barrera que hemos cruzado sobre la generación anterior es la de la compra de nuestros propios gayumbos, antes “los hombres vestían Abanderado porque las mujeres compraban Abanderado”, y la publicidad nos convencía de ello.

Hemos pasado de la moda íntima para hombre Abanderado a la moda pública del calzón al aire donde formas y colores se airean sin ningún pudor. Claro que la moda siempre consistió (y consistirá) en romper moldes sobre el pasado. Sucede que los límites están cada vez más a flor de piel, vamos que cada vez la cosa consiste en insinuar, qué digo en ver quién enseña un poquito más.

Nuestra silenciosa revolución ha sido para los hombres la compra de su propios calzoncillos y como suele suceder la hemos llevado al extremo, los compramos y lo reivindicamos en público a todas horas. Será que nos hacemos modernos (aún más).

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abril 20, 2009

El espejo

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , — mytemptation @ 11:01 pm

 

Regreso de playas paradisíacas descansado. La arena ha relajado los pies a mi paso y algún grano se ha posado ya en Madrid a modo de recuerdo. El salitre pareciera no haber desaparecido aún y resurge de repente en mis labios.

relax

El sol se ha cruzado por todo mi cuerpo durante cuatro días seguidos y estoy más que bronceado. En este mismo instante visto de blanco para reforzar el contraste. Mañana repetiré en el trabajo, vestiré si cabe más de blanco, hasta los gayumbos serán blancos. Si por mí fuera olvidaría el cinto de oficinista esta semana y dejaría caer el pantalón hasta mis caderas para mostrar que algo tan bonito sólo lo puede ofrecer la naturaleza, sol y piel no he necesitado más.

Como todo lo bueno el bronceado será igual de efímero, así me ha dado por pensar mientras el contraste de unos ojos verdes con una tez morena me sonreían en el espejo. Era yo mismo. Sé que no durará mucho así que intentaré que no sólo mi espejo disfrute con ello. Confío en que me dure hasta el fin de semana…

enero 28, 2009

Cosas que odio del gimnasio: paso a paso

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:56 pm

 

 

         Que el exhibicionista no pare de moverse en bolas por el vestuario. Vale que la tenga grande, o el bíceps, o lo que sea pero recuerdo que aprendí de pequeño que presumir y pavonearse era pecado…

         Que la pijitonta de la cinta de correr seleccione quemar un número justo de calorías, el mismo que disfruta en forma de barrita de chocolate cuando la veo a la salida.

         Que el tío más bueno de todo el gimnasio se ponga a estirar cuando estoy precalentando, es se me sube todo y se me calienta lo que no debe…

vodka

         Que el tío que se pone delante de mi clase de body pump guste de enseñar sus gayumbos a todos los que le acompañamos en el justo momento en que se empieza a sudar… y sigue, y sigue sudando el personaje mientras sufro tirando de pesas y conteniendo las arcadas.

         Que lleve años yendo al gimnasio y que nadie me haya dicho aún: ‘Uhmmmm, ¿tú vas al gimnasio…?’, subrayo el uhmmmm.

         Que la sauna sólo me haya servido para lo que sirven las saunas, no sé si me explico.

         Que me miren el culo cuando tiro para la ducha (pues disimuladamente siempre la dejo caer mi sobre el frente). ¡Que estamos en un gimnasio (¿un sitio decente?), dejemos las miraditas para la discoteca!

         Estar terminando de secarme y que el codo presione el botón temporizado del grifo para que un chorro de agua FRÍA empape mi toalla y hiele todo lo que la contenía (yo mismo y mi mecanismo).

PD. Estoy por darme a la bebida (o a la fotografía)…

diciembre 5, 2008

Relato: tubos fríos

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 12:29 am

 

Llegué en taxi, no sé por qué lo hice pero quería estar allí a la hora, era el inicio de un negocio recompensado con unos buenos euros y quería estar presentable, también recuerdo que me había duchado y que había cambiado de gayumbos. Me había prometido no fumar ese día pero sin éxito, tuve que enjuagarme la boca de Listerine en la ducha para expiar mi culpa, lo hice por dos veces y ni sentía los labios desde entonces por la fuerza del producto, era mi penitencia.

La puerta de la clínica era esmerilada, había que empujar con fuerza, eso lo recordé de la primera vez pero no pudo ser a la primera pues me desinflé en un largo suspiro rememorando lo que me esperaba. A la segunda, tomé aire y entré con fuerza, con energía y con mi sempiterna sonrisa. En recepción había un joven, la otra vez fue una señorita. Me acerqué y dije que tenía una cita con la Dra.Alonso. El recepcionista ensanchó su sonrisa, me agradó pues logró rebajar mi tensión y le respondí con la mía, mostrando mis dientes, casi le echo el aliento para que comprobara cuán limpio estaba. Mientras él apuntaba algo con rotulador en una tarjeta observaba la decoración del lugar: ecléctica o, al menos, eso me lo parecía a mí, a ojos de un daltónico. Mi visión particular sólo iba de los grises al blanco y de vuelta al gris hasta llegar a algo oscuro, sabía que no era negro, era de lo poco que tenía claro respecto al tema. El recepcionista me aclaró: ‘Quedan unos minutos, aguarda en la sala que se abre a tu derecha’. Hice por iniciar un paso pero su voz me detuvo, ‘espera necesitarás esto’ deslizó la tarjeta sobre el mostrador, y cuando confundido la fui a tomar rozó las yemas de sus dedos con las mías, y sentí su calor por un prolongado instante y, aunque parezca extraño, me sirvió para rebajar, de nuevo, tensión.

mujer-manos-frio

Me acomodé en la silla más cercana a la puerta y desde allí el resto de las sillas me observaron, vacías como estaban. Tenía mono de cigarro a pesar de que aún no sentía mis labios que abrasaban a verdor salvaje, o algo así era lo que prometía la etiqueta del enjuague bucal. A falta de poder fumar, y sin saber cómo calmar mis nervios comencé a agitar lo que llevaba en mi mano compulsivamente, y de repente me fijé, hice por observar lo que había en la tarjeta, alcanzaba a leer el nombre de la clínica y a distinguir su logo pero nada más. Al parecer ese rotulador debía de ser rojo, aquél del que yo no lograba ver ni torta. Bonita manera de empezar, me dio por pensar, a saber lo qué coño pone aquí. Y de repente, la sonrisa que yo conocía asomó por la puerta, me atrevería a decir que de complicidad viéndome como estaba tratando de leer lo que ponía en la dichosa notita. ‘La doctora te espera’, me soltó.

Le seguí, señaló una puerta pero me quedé paralizado en el umbral. Un pequeño empujoncito por su parte me ‘ayudó’ a completar la entrada, sentí el calor de su mano sobre mi espalda, la presión sobre mis músculos. ‘Buenos días’, alcancé a decir. La doctora me esperaba con los documentos de los que ya habíamos hablado. En primer lugar estaba el test psicológico, que sobre una portada con mayúsculas anunciaba eso mismo junto a una frasecilla, tiempo máximo 20min. Más abajo estaba el contrato. El tiempo voló, al igual que mis repuestas y mi firma. Tras la rúbrica la doctora me dijo que Jorge me acompañaría a hacer el primer depósito. Intuía una ironía más del mundo de la banca que del banco de esperma, yo prefería llamarlo puesta, bueno paja o puesta, en fino.

Y ahí estaba él, de nuevo, su cara me resultaba cada vez más familiar, su sonrisa más cómplice. Me mostró la sala de puestas, quiero decir, de depósitos. Una butaca, poca luz y varias revistas sobre una mesilla. Sobre el asiento un tubito envuelto en plástico, vamos el continente ya sólo faltaba el contenido. Bueno, aquí estamos, dije para mí. Hala, al asunto, me bajé los pantalones y acomodé mi espalda en el amplio respaldo. Resultó sencillo, como me tenía ganas desde hacía cuatro días no tardé mucho en correrme, hasta me gustó, aunque por prudencia demoré el salir de la sala no fueran a pensar que era un eyaculador precoz de esos… qué horror. La doctora para mi sorpresa  esperaba fuera, tomó el ‘depósito’ y se alejó por el corredor. Yo me quedé quieto sin saber a dónde dirigirme y, de repente recordé ‘¿qué hago con la tarjeta?’ grité mientras la agitaba, ella se giró extrañada y encogió los hombros como si no supiera de lo que hablaba.

Me di la vuelta y tiré hacia la salida, tampoco había nadie en recepción. De mala gana cogí con energía la puerta y la abrí del tirón. Al tiempo pasaba un taxi y no tardé en hacerle una señal, me senté junto al conductor y le indiqué las señas. A los diez minutos estaba el coche a la puerta de casa, tras recibir el cambio me atreví a comentar ‘buen hombre, me podría leer lo que hay aquí escrito que no llevo las gafas…’. El taxista frunció el ceño, ‘qué te leo, el número de móvil…’ me pilló por sorpresa pero reaccioné rápidamente ‘no, no, ¿hay algo más? Aparte de los números…’. ‘Bueno, sí’ comentó el hombre, ‘salvo una palabra que no entiendo, la última: Llámame, te he reconocido y me atraes, y luego la palabreja’, tragué saliva ‘deletréemela’ le dije nervioso. Pues entonces es algo así como ‘llámame, te he reconocido y me atraes M-Y-T-E-M-P-T-A-T-I-O-N’.

diciembre 2, 2008

Qué cojones tienen los calzoncillos del H&M

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , — mytemptation @ 10:25 pm

 

Supongo que la del título es una pregunta que contiene su propia respuesta pero mi vida va por ciclos y últimamente la historia se repite. A ver, es verdad que en esto de los gayumbos es algo por lo que también pasa el tamiz de la moda. Nos hemos vuelto modernos e incluso en invierno tenemos que enseñar un poco más, traspasar esa raya e insinuar lo que otras manos no pueden alcanzar. Sugerir lo que más escondemos pero estamos deseosos de mostrar al primero que se nos ponga por delante. Claro está, siempre que cumpla ciertos requisitos, resumido todo en unas cuantas palabras que acaben en …orro, os ayudo buenorro o calentorro. También es verdad que el alcohol nos lo hace ver de otra manera y pronto nos conformamos con acabarlo en …ín, buenín o calentín.

pantalon-hm-wtf

Pero bueno vayamos al asunto, estaba hablando de ese textil coloreado que envuelve nuestra polla y nuestros huevos. Que qué me pasa, pues que últimamente me encuentro ambas palabras entrelazadas en mis conversaciones, generalmente próximas a mi cama. Las preguntas típicas son dos que si te gustan mis gayumbos para a renglón seguido sin dejarme dar respuesta añadir ‘son del H&M’. Mirad, para que lo tengáis claro conmigo me gustan los calzoncillos: el envoltorio, el estuche, y todo lo que llevan dentro… full equip que dirían en mi pueblo. Pero la pregunta sigue siendo la misma qué cojones tienen los calzoncillos del H&M…

octubre 17, 2008

Mi cumple

Filed under: sentimientos, vida — Etiquetas: , , , , , , , , , — mytemptation @ 11:05 pm

El 16 de octubre nació Oscar Wilde, conocido por sus célebres citas, una de las más famosas es I can resist everything but temptation, ¿os suena?.

Lo puedo resistir todo salvo la tentación, esto es lo que está siendo este blog. Este año me están surgiendo cosas irresistibles y como tales aquí las retrato (casi) a diario. Hoy, 18 de octubre (libra) es mi cumple y he decidido felicitarme yo mismo con un chistecillo…

Dicen que esto de la edad es relativo pero mis años contienen un tres que que no quisiera que significara perder esa parte de cosas que todavía tengo por probar (que son muchas!), necesito de esas tentaciones.

De momento ayer estrenaba unos calzoncillos con ganas de enseñárselos a alguien y no ha habido manera… Mira que son chulos y que ná, pasaban las horas del día y que casi estuve por ofrecerme a cualquiera pero ni por esas, le tenía ganas pero no pudo ser. Como no es cuestión de andar con los mismos gayumbos dos y tres días pues me ha tocado ponerlos en la cesta de la ropa sucia.

Mi deseo: que me lluevan las tentaciones!!! De momento, a ver si me llevo un buen regalo de cumple pa’empezar con buen pie aunque seguro que será con otros calzoncillos…

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