Everything but temptation

julio 2, 2009

Que me toque, lo que sea pero que me toque

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , — mytemptation @ 9:24 pm

Intento hacer una escapada nocturna a bares de moda en un lugar de la costa con la intención de llevarme algo para el cuerpo ,y no precisamente la pajita de la que sorbo mi combinado. Pasan las canciones y los minutos cuando ya voy por lo que creo que es la tercera copa de ron. Aún mantengo la cuenta con lo que supongo que voy mejor de lo que creía.

La noche se hace complicada yo que quiero que me toquen y parezco hacerme invisible al resto. Esta noche no sirven de nada las canciones que no animan a arrejuntarse así que me dirijo directamente a la barra. Me parece que unos hielos fríos serán mi única compañía al tacto. Mientras pago la… penúltima copa me dan unas papeletas para un sorteo posterior.

playa

Mi humor va evolucionando al igual que mi contenido etílico en sangre, son las cinco y media de la mañana y ya sólo me rodeo de la sección de oportunidades de un gran almacén. Productos con algún tipo de tara (o muchas taras y tarados) que el alcohol sabe dulcificar. No me dejo engañar por espejismos de luces y alcohol y me encamino a la puerta cuando desde megafonía anuncian que comienza el sorteo.

‘¡Las putas papeletas!’, sobre el fondo de un escenario van cantando números como si fuera el sorteo del gordo de navidad. Yo, mientras, rebusco entre mis bolsillos los números con la promesa que llevaba en la cabeza de que algo me tenía que tocar, aunque no esperaba esto. Veo aparecer el 68 sobreimpresionado en una pantalla. Al tiempo saco mis boletos el 69 y 68 para cuando quiero alzar la voz (que no sale de primeras) han pasado a otro número al no reclamar el mío. Mi compañero de al lado se lleva el premio.

Aguardo a que acaben de sortear el resto de regalos con la esperanza de que el 69 sea definitivamente mi número. Ni pa’trás, el sorteo ha finalizado. Salgo del local al tiempo que lo hace quien me ha robado el regalo, a la luz del día compruebo que es una magnífica… tostadora. ‘Alguien que se lleva algo caliente pa’casa’ me da por pensar con algo de frío, y haciendo eses, mientras tiro para dormirla hasta el día siguiente.

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febrero 7, 2009

Relato: Amy

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 2:51 pm

 

Dicen que recordar es volver a vivir, recupero un viejo relato de mi antiguo blog… 

La historia comienza en un chat. Él le habla a él, y él le responde a él.

Él quiere intimar, y él también.

Pronto acaba el encuentro, pronto quedan para una cita. Frente a frente, en un bar. Se encuentran incómodos y se descubren mirándose de lejos. Se reconocen enseguida no hay presentaciones, no hay besos. Apenas unas palabras balbuceadas.

Un territorio por descubrir, un territorio por conquistar. Al fondo del bar se dan mutua respuesta, hallan su paraíso, bastan dos sillas de madera en mal estado y una mesa llena de los retazos olvidados de otros, de conversaciones, de vida.

Un cigarro mal apagado aún lanza un hilo de humo. Se afanan por limpiar la mesa, dejarla vacía de tazas y copas. El cenicero se queda.

Se impacientan por hacer de ese espacio algo nuevo, algo que será suyo, íntimo, cálido. Tal vez, un inicio que poder dentro de unos años rememorar. Ahora, un par de cañas les separan, adiós a las frías teclas, al hielo digital, a la pantalla muda. Ahora hay vida, movimiento.

Él bebe una sin alcohol. Él abarca una jarra fría, muy fría, y siente cómo traspasa su piel, y congela su sudor, y paraliza su mano. Al parecer le alivia, suspira, llena de aire sus pulmones y en ese instante encuentra tranquilidad.

Él no sabe disimular, y desciende sus manos que traslucen sudor, y la camisa y todo su cuerpo.

Bajo la mesa no hay testigos, él las restriega contra sus jeans, él repiquetea encima. Continúan separados, ahora la frontera es menos. Tan sólo una mesa, un sencillo trozo de madera.

Él anhela estar juntos.

Él bisbesea, pareciera que sigue el ritmo de la música, que los nervios no lo dejan dar voz a su ansiedad, pero vence ese miedo.

La música del bar muere. Tras la pausa Amy resucita, lo inunda con su inconfundible voz.

Ahora sí, el movimiento es parejo. La mano asoma por encima de la mesa, se abre camino y tropieza con el paquete de tabaco. Lo toma, seguro de sí mismo mientras lo mira a él fijamente sin apartar la mirada, sabe lo que se trae entre manos- ¿Fumas? Inmediatamente, él se echa las manos a la cazadora se palpa, y al fin encuentra. Ofrece calor, fuego, y él recoge sus manos para contenerlo. Él recula, se sirve un cigarro y lo enciende.

Al fin, él exhaló quietud. Al fin, él respiró sosiego.

Esa misma noche él descubrió el poder erógeno del cuello, y él el dulce sabor del amor en forma de uno y mil besos.

Buen finde!!!

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