Everything but temptation

agosto 18, 2009

Relato: una gotita de mi corazón

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 9:23 pm

Alguien rompió su corazón la víspera del día de san Valentín. Pensó que sería díficil recomponer los miles de cachitos punzantes que sentía en su pecho. Presionaban por salir y no por volver a su estado original de persona alegre y un poco soñadora.

Campechano y sencillo, no quería más que le pasaran la mano por su espalda en el momento antes del sueño cuando la noche de invierno los juntaba un poquito más bajo la misma sábana. Cada mañana era el primero en despertar, y pronto acostumbró a sus pupilas, y a su corazoncito, a esa primera imagen del día junto a ese alguien.

La noche de camino al catorce de febrero le costó dormir, su espalda estaba fría a pesar del edredón. Su corazón latía pero de otra manera. Su rostro se sentía aún ardiente de rabia y de lágrimas rotas. Las pupilas le delataron esa mañana, no supieron reconstruir esa imagen que ya no se repetiría y a la que estaban tan acostumbradas. Puede que también colaborara una lagrimilla perdida…

donacion-de-organos

Se decidió a renovarse por fuera y por dentro. Una ducha fría en pleno invierno y por qué no un caprichito de camino al hospital donde trabajaba. Era más temprano de lo habitual y no había nada abierto. Hacía frío y aún le quedaba media hora para fichar así que tras una rápida mirada se cobijó en el grupo de hemodonaciones, recién inaugurado.

Le sorprendió una sonrisa cálida a la entrada, la que parecía la única persona en el lugar. ‘Buenos días, sí que hemos madrugado. Estamos recién abiertos’. Balbuceé un ‘…días’ y su gentil mano me condujo a la sala con un ligero toque en mi espalda. En ese instante mi corazón latió con fuerza.

‘Si me vas rellenando este formulario, la doctora vendrá en breve’. No era mi intención donar sangre, pensaba para mis adentros, pero sólo volver a sentir mi corazón tan vivo merecería la pena así que añadí ‘soy médico, trabajo aquí mismo’. ‘Pues entonces túmbate’ añadió junto a un nuevo roce en mi piel…

Desconozco si fue el contacto físico de mi brazo con su mano cubierta de latex. O si fue su semptierna sonrisa en todo el procedimiento. O la mezcla de profesionalidad y cercanía, su calor. No cruzamos más palabras en el proceso, sólo miradas. Al finalizar una palmadita en la espalda: ‘Y recuerda nada de ejercicio físico en el día de hoy (si supiera…). Y lo más importante: Vuelve!’

No supe cómo reaccionar, si acaso se refería a cuando acabara su turno o al cabo de seis meses para la próxima donación…

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1 comentario »

  1. ¿Y qué decía su corazón en aquellos momentos? ¿Qué debía esperar o volver cuanto antes? Tal vez hubiera estado bien que le hubiera hecho caso a él.

    Preciosa historia.

    Un abrazo.

    Comentario por Perséfone — agosto 21, 2009 @ 12:59 am


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