Everything but temptation

mayo 9, 2009

Relato: no-alcohol-no-sex

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , — mytemptation @ 8:41 am

La liturgia era siempre la misma, mullir mis posaderas contra la cómoda butaca, servir la copita de vino (importante, la botella tenía que quedar medio llena después de llenar la primera copa), poner las manos sobre el teclado del portátil y a partir de ahí esperar a Inspiración, mi musa más rebelde.

Y hoy, un día más, en pleno ferragosto, mojaba mis labios con la primera copita de vino. Lo necesitaba, me auto-convencía cada noche para descorchar una botella más. A diferencia de otras personas yo no necesitaba de la química de farmacia (una de mis reglas vitales) para poner mi cabeza en orden, me bastaba con acercarme al Día y comprar una caja de seis botellas, justo lo que duraba la semana pues el finde la resaca del garrafón de los garitos de Madrid me aguantaba todo el domingo, y eso que me ahorraba.

Me podría describir como un chico normal, con escasos complejos. (uno) Mi pelo en recesión, como la economía. (dos) Mi eterna manía de quitarme padrastros incluso donde no los había. (tres) Mi cintura-barriga-flotador que apuntaba los excesos de cerveza y comida basura, aunque ésta no me preocupaba tanto pues en verano la descubría con orgullo como muestra flotante de un proyecto que contaba ya unos cuantos años.

Por lo demás, estaba bien dotado, una polla enorme, sobre todo, en erección, de eso también me auto-convencía. Tan sólo esa ocasión, la última, me había sentido minusvalorado ante un niñato con el que me acosté. Tal vez, fuera que él era menudo (no llegaba al uno sesenta) y puede que tuviera entre las piernas algo normal pero puesto en perspectiva, pues que destacaba y a mí me impresionó esa primera vez, no su polla sino verme superado.

La semana que le siguió estuve dándo vueltas a la cabeza, a mis tres complejos no podía sumar uno más. No podía ser, me debí de equivocar, el alcohol, el alcohol era la respuesta. Todo ese garrafón que llevaba en sangre debió haberme confundido… Estaba decidido tenía que acostarme con él una segunda vez, y sobrio, sólo por re-comprobar si estaba en lo cierto, incumpliendo otra de mis reglas básicas, no-alcohol-no-sex, vamos no hay mamada sino llevas una buena tajada.

Me costó quedar con él, no debí impresionarle tampoco, con lo que el reto creció. La cosa fue así, llamadita de móvil:
(Regla número uno, pide siempre el móvil a todos y cada uno de tus ligues, con o sin penetración, porque nunca sabes qué se te puede cruzar por la cabeza al día siguiente, en mi caso todo un desafío estaba en juego.)
-Hola Ra, soy M nos conocimos el sábado en el Bola Loca, ¿recuerdas?
(Regla número dos, dado que la promiscuidad es incompatible con la memoria de lombriz de muchos, establece referencias claras para que te identifiquen evitando las alusiones sexuales tipo soy el polvazo del sábado, sabadete.)
-¿M? ¿el Bola Loca? Ehhh… (éstos son los eternos instantes del reconocimiento). Ah, sí, dime, dime cosita…
(Regla número tres, respiración profunda, en este tipo de llamadas siempre hay momentos tensos, alusiones como cosita no necesariamente están referidos a lo sexual.)
-Oye que estaba pensando en ti y en una cervecita.
(Regla número cuatro, no centrar la atención sólo en la persona, tú, tú y sólo tú.)
-Pues… es que estoy liado toda la semana, porque no me llamas la semana que viene, o mejor yo te llamo.
(Regla número cinco, sin respuesta o cita postpuesta traducido quiere decir polvo perdido. Tocaba reconducir el temita.)
-Lo cierto es que mañana iba acercarme al centro, recuerdo que hablaste de aquel garito que pone los tubos a un euro, justo mañana.
(Regla número seis, muestra que te interesó, ¿prestaste atención a sus palabras?¿o sólo te fijaste en su culo? y ofrécele oportunidades únicas… sólo mañana, tubos a un euro!!!)
-Ah, sí el Dallas… Oye, me lo pienso, y esta tarde te escribo un mensaje.
-Mira, Ra, mejor quedamos ya directamente allí, ¿qué te parece a las siete?
-Va, venga (con desgana pero es un SÍ).
-Lo dicho, nos vemos mañana!! Un beso.
-().

Tras siete tubos por barba, no tuvimos muchos problemas un par de horas más tarde para dirigirnos a su cama, quiero decir a su casa. Y cierto, no era una ilusión óptica la tenía más grande. Prometí no verle nunca en la vida, me tocó rechazar sus llamadas durante casi un par de semanas, con lo que pensado fríamente algo debí haberle impresionado, tal vez, mi fina cintura.

Lo primero que hice nada más salir de su casa fue ir a una farmacia 24h y comprar un Espidifen. Las reglas de mi vida habían cambiado, sumé un complejo, a partir de entonces no la tenía grande. Más, el Espidifen, y muchos otros, comenzaron a acompañar a la copita de alcohol, con lo que me inicié a toda pastilla en el diccionario de la química de farmacia. Sólo sobrevivió una regla vital no-alcohol-no-sex. Así es la vida.

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6 comentarios »

  1. Complejos..??? no, porque, si la cuestión es saber utilizarla, no?

    Un beso

    Comentario por Alex — mayo 9, 2009 @ 11:13 am

  2. Un momento, esto me huele a deja-vu, no es este un post rescatado de tu antiguo blog? A veces me falla la memoria pero creo recordar que esta fue una de las entradas que más me gustaron de tu anterior blog.

    Besos.

    Comentario por Reikjavik — mayo 9, 2009 @ 3:46 pm

  3. Un complejo que no entendemos las mujeres… bueno, a menos que cuenten aquellas que se acomplejan por el escaso volumen -no a la moda- de sus pectorales, lo cual no es mi caso (el volumen no a la moda, sí, el complejo es lo que no es al caso… :D), será por eso que no lo entiendo.

    Besos

    Comentario por Nanny Ogg — mayo 9, 2009 @ 4:24 pm

  4. Vamos a ver, si tu pilila es bonita, tamaño estándar y graciosa, no tienes por qué acomplejarte porque un niñato la tenga más grande…

    ¿Qué más da?

    ¡Un besote!

    Comentario por Pueblerino Cool — mayo 9, 2009 @ 9:00 pm

  5. Yo he tenido complejos con el clítoris, sobretodo cuando estuve en la cárcel. No hay problema, siempre que esté apetecible para chupar….

    Besos con azúcar glasé en el glande.

    Comentario por Maritoñi — mayo 10, 2009 @ 9:02 am

  6. No nos engañemos, el tamaño importa pero una polla descomunal no sirve de nada. Una vez quedé con uno que la tenía tan grande que no podía ni metermela en la boca… ¿Para qué tanta carne si luego no sirve de nada?

    Comentario por kwak — mayo 11, 2009 @ 8:37 pm


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