Everything but temptation

marzo 30, 2009

Recuerdos y el cambio de hora

Antes que el made in china nos invadiera y las tiendas de chinos se multiplicaran, el ‘Made in Japan’ se extendió como signo de modernidad. Así, en los ochenta se comenzó a generalizar el uso de los relojes japoneses. La diferencia es que eran digitales incluso recuerdo que como extra tenían un botón que llenaba de luz la esfera… Había más diferencias, las correas eran de plástico con pocos colores, gris o negro.

casio

Pronto incorporamos a nuestro léxico particular Seiko o Casio como si fueran palabras de toda la vida. Cuando te lo regalaban lo primero que hacíamos era toquetear todos los botones que alcanzaban a poco más que una alarma, los más avanzados tenían hasta cronómetro… Lo siguiente tras acomodar el reloj sobre tu muñeca era sonreír a la espera de que te preguntaran la hora para mostrar tu flamante novedad.

El cambio más radical fue la manera de expresar la hora las 11:50 dejaron de ser las doce menos diez para pasar a ser eso mismo las once cincuenta. Recuerdo que mi abuela fue una de las primeras en preguntarme la recién estrenada hora, y no entendió esos usos modernos. Cuando su vista comenzó a flaquear y la catarata a velar su vista también en ella se produjo el cambio. Por recomendación de mi madre comenzó a vestir un reloj digital por eso de que los números se veían mejor. Yo trataba de acercar la modernidad de otras funciones del reloj, ‘mira, abuela, tiene cronómetro…’ sin éxito alguno.

Con el cambio del uso horario de verano e invierno se hizo obligada una visita a su casa para el adelantar o retrasar la hora. Durante muchos-muchos años me acerqué para cambiarle la hora. En mi recuerdo ella con unos ojos siempre llorosos y tras sus gafas observaban cómo su nieto ajustaba mágicamente el reloj digital.

Hace ya muchos años que dejé de llevar reloj pero por alguna extraña razón un torrente de emociones me despertó ayer justo con el cambio de hora. Me levanté con ganas de decir ‘¿Te cambio la hora, abuela?’…

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10 comentarios »

  1. Ay, cari, es curioso como nos asaltan los mecanismos de la memoria, eh. Un recuerdo muy sentido de tu abuela, que me recuerda a la mía propia. Solo que la mía ya está con el movil y el mando de la tele, que según ella, no le funcionan nunca…Cuando no es capaz de hacer algo, siempre dice lo mismo: “ese cacharro no me funciona”, claro que mi abuela es un fantasma.. jaja

    Eso si, entonces esto de tener un dia con una hora menos es culpa de los japoneses, no? que ya sabemos que los japos tienen la manía de reducir todo por el simple procedimiento de “hacerlo más pequeño” jajaja,

    Bezos.

    Comentario por Iago — marzo 30, 2009 @ 9:21 am

  2. Hay varios objetos con los que no me llevo bien. A saber: zapatos y relojes. Me resulta imposible decidir si son bonitos o feos. Zapatos tengo pero relojes, ni en cajones encerrados.

    Comentario por Stultifer — marzo 30, 2009 @ 11:54 am

  3. Yo tenía un casio cuando era pequeño. Que cosas, ¿verdad? Lo que hacía un casio en la vida de un niño, jajaja y ahora seguro que se quedarían con una cara mirandonos, jejejejej

    besos

    Comentario por Alex — marzo 30, 2009 @ 1:04 pm

  4. Que agradable sorpresa el encontrarme con una historia tan tierna en tu blog, y que recuerdos: yo también un casio, me lo regalaron cuando hice la comunión y recuerdo que para mí era lo más de lo más, jajajajaja.

    Besos evocadores.

    Comentario por Reikjavik — marzo 30, 2009 @ 1:22 pm

  5. ¡Yo tenía uno igualitooo!!!De hecho,creo que sigue por mi casa,y sigue funcionando y todo XD

    Besoo

    Comentario por Phoenix — marzo 30, 2009 @ 7:58 pm

  6. Es impresionante como transcurre el tiempo,da igual que sea Casio o Seiko,pero si es con uno de ellos mucho mejor,yo lo tengo!

    Besos

    Comentario por iñaki — marzo 30, 2009 @ 8:01 pm

  7. Ains, qué recuerdo más bonito.

    Yo de pequeño tuve el Casio de la foto, como media España. Sin embargo siempre anhelé un Swatch que nunca llegó.

    Y a día de hoy hace ya años que ningún reloj viste mi muñeca…

    ¡Cuánto nos cambia el tiempo!

    Comentario por kwak — marzo 31, 2009 @ 1:42 am

  8. A mí no me gusta usar reloj, Tempty.

    Si por alguna razón deseo saber la hora y no hay nadie a mi alcance para preguntarle, veo el del móvil.
    ¿Qué sentiría tu abuela al ver a su nieto ajustando la hora?
    Tal vez sintamos lo mismo dentro de muchos años.

    Besitos.

    Comentario por Juan de Dios Dávila — marzo 31, 2009 @ 4:24 am

  9. precioso el recuerdo de tu abuela
    y gracias por traerme de nuevo a la memoria aquellos relojes que hoy veo horribles pero que tantos deseos despertaban en mí cada vez que veía uno de esos con calculadora que nunca llegué a tener, con tantos botones…
    yo siempre llevo reloj, y sin él me siento desnuda, pero lo llevo todo el año con el horario de verano 🙂

    Comentario por ana — marzo 31, 2009 @ 4:53 am

  10. Que bonito…segun iba leyendo(no me preguntes porqué)te estaba imaginando cambiando el relojito de tu abuela…y te veia ahí,tan mono…tan mono,como ven las abuelas a sus nietos…
    Recuerdo el primer reloj que llego a mi por mi cumpleaños,fue un Casio,con correa de plastico,que dos horas despues,cambie por una de velcro.Poco me duro esa sorpresa…no llegó ni al año.Desde aquel entonces,preferí actualizar mi reloj biologico,ese que siempre se atrasa 10 min antes de levantarse,el que se adelanta otro 15 minutos antes de salir de clase o de trabajar…ese que siempre me acompaña…y al que nunca,debo de cambiar la hora.Un beso^^

    Comentario por indiyon — marzo 31, 2009 @ 9:10 pm


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