Everything but temptation

marzo 2, 2009

Relato: Rutinas, vida

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , — mytemptation @ 10:41 pm

 

Nuestro anónimo personaje baja una escalera gris, de un metro gris, de una línea gris… Es tarde, y la gente ya no se apura por acelerar su llegada al andén, no hay las prisas de la hora punta. Todo lo que tenía que hacerse está hecho o se ha echado a perder hasta el día siguiente… como su vida sin visos de cambio, de evolución.

planta

A nuestro protagonista no le espera nadie en casa, se distrae con la prensa gratuita ya caduca, y su rutina le dirige como un autómata ya en la superficie. Sus pasos se hacen cada vez más cortos, no quiere llegar tan pronto, o no quiere sencillamente llegar. Lo único que le levanta dolor de cabeza son las llaves de casa que suenan en el bolsillo y le recuerdan que el momento está próximo.

Coge el mismo ascensor de todas las noches, pulsa el botón con el mismo dedo y se torna para mirarse al espejo… Ve unas ojeras, las mismas de ayer, unos ojos claros apagados, una desgana absoluta. Se siente vacío.

Cuando llega a casa lo único que le da calor es el microondas sobre la cena del congelador, el paisaje de la casa no es menos desolador… De repente la campanilla de la ¿cena? lista le anuncia… Ahora lo ve claro, sale de casa y huye. Necesita algo con lo que comenzar, ese primer paso. Lo único abierto es una tienda de chinos entra y busca sin ver… Al fin lo encuentra, una planta verde y radiante de la que sale abrazado de la tienda, algo vivo a la que ahora dedica guiños y carantoñas… Necesitaba poner vida en su casa antes de comenzar a poner orden en la suya.

Es curioso, al cabo de las semanas sus ojos se ven cada vez más verdes, con más brillo.

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13 comentarios »

  1. la primera vez que me fui a vivir sola, en mi pequeño apartamento no había aún muebles, estaba completamente vacío. y lo primero que hice, antes que nada, fue comprarme una planta por la que sentí un flechazo, como tú. luego la vida fue pasando, y le fallé a esa pequeña vida verde. pero no hay día que no me arrepienta de haberle fallado, ni que no recuerde la intensidad que trajo a mi vida
    cuídala, maddriz, cuídala mucho
    por todas esas pequeñas verdes que nos alegran la vida
    un beso

    Comentario por ana — marzo 2, 2009 @ 10:52 pm

  2. y, oh, casualidad, otra bloguera se ha subido hoy también al metro…
    que digo yo, que igual es el destino… que quiere que os encontréis…

    Comentario por ana — marzo 2, 2009 @ 10:56 pm

  3. Me gusta como escribes. No sé hacer críticas, pero sí puedo decirte que evocas imágenes, muchas.
    Me alegra leerte antes de acostarme 🙂

    Comentario por kwak — marzo 2, 2009 @ 10:59 pm

  4. A veces, las pequeñas cosas, las que en otro momento nos parecerían insignificantes, son las que aportan algo de luz a nuestras vidas y nos libran de ese vacío del que hablas.

    Me ha encantado tu texto. Cuida esa planta y cuando la mires piensa en algo bueno que te haya pasado en el día. Verás como te ayuda a eliminar lo gris.

    ¡Un besote!

    Comentario por Pueblerino Cool — marzo 2, 2009 @ 11:36 pm

  5. Reconozco que no soy muy de plantas, pero es básicamente porque desde que vivo solo siempre he tenido la compañía de mis gatos aunque no me los traje a Jaca porque me han salido delicaditos y no soportan el frío, así que se los he encasquetado a mis tíos de Torremolinos. Y no hay día que no los eche de menos.

    Besos.

    Comentario por Reikjavik — marzo 3, 2009 @ 12:27 am

  6. Las plantas dan mucha vida a una casa. Acostumbrado como estoy al verde de mi tierra, no podría vivir sin ellas ya. De hecho, si te dijera cuál es mi planta favorita, quizá te asombrarías…

    Comentario por Tarn — marzo 3, 2009 @ 12:46 am

  7. es muy tarde y no estoy como para hacer comentarios, pero decirte, que, como empieza a ser de costumbre, me ha encantado.
    parece una pequeñez cuidar una planta, pero no es tarea facil y siempre dan vida…

    muchos besos y buenas noches

    Comentario por Mercure22 — marzo 3, 2009 @ 1:33 am

  8. Hay plantas que encierran y reciben mucho amor…Es muy bello lo que has escrito.

    Comentario por winnie0 — marzo 3, 2009 @ 7:10 am

  9. No creo que sea precisamente de las plantas de lo que trata el relato… sino más bien sobre como llenar una casa porque uno se siente solo a veces y ya sea una planta, un perro o una perra pueda hacerte compañía ( Yo personalmente la llenaba con algo cibernético hasta hace poco).
    De todas formas yo no soy muy de plantas porque soy muy bruto ( como la Agrado de Almodovar )y no estoy pendiente del cuidado de nada ( me cuesta incluso cuidarme de mi mismo), aunque reconozco que de tener una planta sería un cactus porque son duros y necesitan de poca agua.
    Aunque si de verdad quieres cuidar de algo, lo que más compañía da es un perro aunque eso si que necesita de mucha atención…..

    Comentario por Magyar — marzo 3, 2009 @ 8:27 am

  10. Nuestro anónimo personaje baja una escalera gris. De ahí derivan todos sus males.

    Comentario por Stultifer — marzo 3, 2009 @ 9:28 am

  11. Que bonito,que..¿sentimental quizás?
    Todos necesitamos compañia de vez en cuando.Hay etapas en la vida,en las que notamos que estamos mejor “solos”,pero es cierto,que un poco de compañia en momentos concretos del dia a dia.No nos vendria mal.
    Si hay un hueco que me gustaria tapar ahora mismo en el dia a dia de mi vida.Es ese que se encuentro al acostarme en mi cama.
    Echo de menos el calor de un cuerpo ajeno…
    La solución ante tal problema es clara,tal vez mi remedio no fuera una planta,si no un pequeño ser,que cada mañana me despertase con un maullido…
    bsss

    Comentario por indiyon — marzo 3, 2009 @ 11:28 am

  12. Ains, qué solito que esta nuestra tentación madrileña!

    a ver si otro día salimos y hablamos más, que el otro día apenas tuvimos trato.

    besos, y pasalo bien (o no) con tu plantita ^^

    Comentario por Adrien Evans — marzo 3, 2009 @ 9:36 pm

  13. Hoy me desperté pensando en aquellos momentos vividos, bucando despesradamente el botón de marcha atrás, o una simple palanca que convierta 600 km en un breve paseo.
    Abrí como cada mañana la persiana, en un vago intento de demostrarme a mi mismo que la inmóvil meseta habia sido sustituida por el mar. Pero no, allí estaba la sierra, solitaria, y justo encima, un sol radiante, un cielo azul y despejado que para nada refleja lo que debería ser una mañana otoñal.
    En estos momentos. hasta se echa de menos un paraguas.

    Comentario por knowme — agosto 11, 2010 @ 7:06 pm


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