Everything but temptation

octubre 20, 2008

Relato (continuación): betadine

Filed under: Relatos — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 9:30 pm

Basado en hechos reales…

Pues habíamos quedado para probar nuevas experiencias, algo desconocido para mí y mi acompañante que llevaba por nombre hamam… Acababa de pasar a la acción estrenándose en eso de compartir piso, las garras de la familia parecían haber hecho mella y clamaba por un cambio. La solución aparentemente sencilla: pagar un alquiler al ladito de su casa de toda la vida. Mientras nos cambiábamos, la excitación se mezclaba en la conversación con las pequeñas peripecias de su nueva vida.

Un detalle nimio como haber comentado a su casera que necesitaría de las cuatro cosillas básicas de primeras curas había desembocado en un botellón (casi tipo litrona) de Betadine en la nueva casa. Echamos unas risas tratando de poner imagen a semejante betadinón, y es seguro que bromearíamos con la anécdota durante días.

A esa hora, el hamam ya estaba poco frecuentado. Contaba con las típicas parejas, también un trío de amigas, y alguien sólo, joven y de pelo moreno, quien, al principio, parecía temeroso de lo que hacer, de si le mirarían…Y sí, alguien le observaba.

Mientras, las aguas y vapores comenzaron a hacer su efecto, entre brumas comencé a tenerlo claro anhelaba conocer la nueva casa, la nueva habitación, la nueva cama… Y empecé a tirar del hilo a mi acompañante: ‘necesito betadine’, le solté. ‘¿Te pasa algo!’, me bastó mi sonrisa de oreja a oreja para darle respuesta. Creo que lo captó en seguida, en adelante las escasas frases que cruzamos contenían siempre la dichosa palabreja. Mas no lograba una respuesta clara…

Y me dio por mirar a quien había acudido solo, tenía ya relajados sus músculos, las facciones de su cara parecían más suaves, más perfectas. En mi interior sólo pensaba en betadine, confundido, por el momento, por las nuevas sensaciones… Si le sacaba el tema, ¿lograría hacerme entender?. Y es que necesitaba de alguien que sanara mi herida invisible ahora al descubierto. La magia del momento pareció romperse por un instante cuando el encargado voz en grito anunció el turno para el masaje.

No recuerdo más de esa noche, sólo que dormí en mi casa sin compañía, profundamente. Que me desperté con la cabeza tranquila pero con el pecho descubierto. Que un día más nadie había logrado calmar mi dolor. Me llevé la mano al pecho, me atrevería a decir que dolía, ahí muy cerquita, en el corazón…

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8 comentarios »

  1. Me gusta muchísimo el final. Es casi seguro que no hay dolor igual al del corazon…los demás yo los curo con espidifen (con betadine como que no)pero para “este solitario y desgarrado dolor más del alma que de otra cosa” …busca más, seguro que alguien está dispuesto a intentar calmarlo.

    Comentario por Winnie — octubre 21, 2008 @ 5:47 am

  2. Son las nueve y media de la mañana y aquí estoy, tomándome un té mientras leía tu nueva entrada. Señor, es usted un caballero de la redacción y me temo que un galán en toda regla. Así que, si no te importa voy a agregarte a mi blogroll pero ya 🙂

    Comentario por _Blueyes_ — octubre 21, 2008 @ 7:37 am

  3. Me gusto la historia, ¿hay continuacion? porque se ve interesante

    Comentario por Principe azul desteñido — octubre 21, 2008 @ 11:26 am

  4. P.D.: cada vez que veo esa foto que tienes ahí arriba a la derecha, me apetece un platano.
    Pa´ que luego me digan que no como fruta.

    Comentario por Principe azul desteñido — octubre 21, 2008 @ 11:28 am

  5. Hace un rato que he llegado de trabajar y una de las primeras cosas que he hecho ha sido ponerme a leer tu entrada ya que anoche no lo hice, y la verdad es que escribes de una forma fascinante, seguro que eres un tío culto y con mucho mundo interior. Ese tipo de heridas se suelen curar con tiempo y enterrando los recuerdos dolorosos. Ojalá encuentres a quien te dé betadine espiritual. Te lo mereces. Un besazo.

    Comentario por Reikjavik — octubre 21, 2008 @ 11:43 am

  6. Bueno, veo que lo de HAMAM es como el hilo conductor de una introspección sobre las heridas del amor. Lamentablemente, al corazón no hay betedine que llegue. Son heridas que cierran mal, que no cicatrizan, no se infectan pero tienen un dolor seco que no hay que lo calme.

    Tu post está muy bien escrito. Bezos.

    Comentario por Iago — octubre 21, 2008 @ 7:06 pm

  7. Caballero. Debes saber que no hacía falta que me enviases el enlace de esa entrada porque ya la había disfrutado en su momento. ¿La compañía era misteriosa o podemos conocer su identidad? Jejejeje.

    Besos curadores de heridas…

    Comentario por _Blueyes_ — octubre 21, 2008 @ 7:54 pm

  8. Estimado y misterioso desconocido. Me pregunto si, sin ánimo de querer convertir esto en un foro cruzado, usted me está invitando con sus palabras a un desayuno hecho por sus manos o si me está invitando a una noche en compñaía con desayuno incluido…

    Comentario por _Blueyes_ — octubre 21, 2008 @ 8:30 pm


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