Everything but temptation

septiembre 16, 2008

Operación polvorón

Filed under: vida — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:36 pm

Muchos habréis ya reconocido la dichosa operación, sobre todo aquellos que frecuenten el gimnasio. La operación polvorón es la que comienza con el año tras los excesos de las Navidades, le sigue la operación bikini de cara a enseñar chicha con el buen tiempo, y resta la de vuelta a la rutina tras las vacaciones que no me queda claro su nombre oficial y a la que llamaré vuelta al cole/curso.

En fin, que estamos todo el santo año de operación en operación y el michelín continua en el mismo sitio donde lo dejamos, eso sí, un pelín más horondo, la talla+1 del pantalón que empieza a llamar a nuestras caderas con la nueva temporada, y así un suma y sigue.

La rutina se repite en los gimnasios, están esos nuevos socios fácilmente reconocibles. Generalmente ellas se acompañan de una amiga, empiezan apostando fuerte seis meses de prepago (¡hay que dejarse la piel!), ellos no escatiman en medios y les igualan, modelo Nike integrado y deportivas a juego, se han gastado ya una pasta y no han quemado una caloría de grasa, muy mon@s ellos y ellas. Sólo moda, poco sudor.

El resto en la sala somos los de siempre, los que nos llamamos por nuestros nombres, sabemos dónde fue el/la profe de vacaciones y los que echamos en falta a menganita o fulanito. Comienza la música y el cuerpo a trabajar, todo yo soy un torrente de sudor. Extremidades, pesas y músculos se amotinan para hacerme sufrir. Una hora más tarde llegará la ducha y nos sentiremos reconfortados…. ¿seguro? Estos primeros días no siento las piernas (ni el resto del cuerpo), he identificado el esternocleidosmastoideo por su dolor contínuo, y he adoptado un andar que me obliga a cimbrear las piernas, vamos que voy como con el culo escocido. Por lo demás bien, serán apenas cuatro meses de sudor, hasta que empiece la operación polvorón…

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1 comentario »

  1. Ni te cuento lo que es bajar las escaleras de acceso al metro al salir del primer día gimnasio después de una temporada sin ir. No es que no sienta las piernas, es que las invade un tembleque que hace que me agarre a la barandilla, muy digna eso sí, pero agarrada. Y ¿Qué es lo mejor de esa hora de sudar como una bestia? Pues la satisfacción “del deber cumplido” que me invade cuando llega la relajación. Ahí si que digo ¡ay qué bien que he venido!….

    Comentario por Winnie — septiembre 17, 2008 @ 8:27 am


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