Everything but temptation

septiembre 15, 2008

Relato: el móvil y el sexo

Filed under: Relatos, sexo — Etiquetas: , , , , , , , , , , , , — mytemptation @ 10:45 pm

Era festivo y casi la hora de comer, el día acompañaba y a pesar de estar en las postrimerías del verano aún el sol calentaba en el cogote, y a esas alturas del calendario eso estaba muuuuuy bien. Lo primero que dijo nada más sentarnos es que yo estaba muy guapo… cómo iba a poder salir algo mal un día que comenzaba así.

La rutina se había perdido hoy en descubrirle un nuevo sitio para comer o, tal vez, sólo ese detalle en la carta, no lo recuerdo pero al otro lado de mis ojos sólo encontraba sosiego y felicidad. El sitio del café también lo sugerí yo, un local de moda de la zona. El postre y la copita lo reservamos para casa, y de camino se repitieron las paradas y trasbordos, también nuevas confidencias.

Hacía semanas que decidiera desplazar la cama de mi rutina sexual y extenderlo a otros ámbitos domésticos, para empezar el comedor estaría bien… Corrieron los hielos y el vodka, y también las cortinas. Se deslizaron la ropa y el combinado por nuestra garganta. Era perfecto, el moreno de nuestros cuerpos identificaba hasta dónde habíamos dejado correr el sol este verano, y conformaba una curiosa foto de tostados y blancos.

Su móvil interrumpió la escena, el (poli)tono era el de una canción del verano que, por supuesto, desconocía. Se puso a bailar al ritmo, y descubrió para mí toda su esencia, esa que me hacía repetir cada fin de semana, el perfecto retrato de lo que buscaba y que había encontrado.

La segunda parte continuó ya en mi cama, había decidido desplazarla pero no desterrarla! Al recostarme me reencontré mi lugar favorito y placentero, el de las siestas. Y más pronto que tarde llegó el relax, el regusto de lo bien hecho que se mezcla con las palabras en la intimidad.

En algún momento todo cambió. De repente comenzaron los reproches por algo en lo que sin duda me equivocaba, corrió la ropa por sus extremidades y la sombra por detrás de la puerta, imposible ya de alcanzar. Los pensamientos se apelotonaron pero poco había ya que dialogar.

Mi llamada de móvil no estimularía esta vez de la misma manera a la persona que acababa de desear, cómo decirle que para mí el sexo no importaba que lo que de verdad valoraba era su persona y esa intimidad de después, bajo las sábanas…

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