No me gustaría decir que la historia se repite pero es cierto. Conoces a alguien en la distancia que cada vez se hace más presente, y surge esa cercanía en las sensaciones, en los sentimientos. Será porque idealizamos las cosas cuando no podemos ver la foto completa y deseamos tomar el mejor de los bocados de esa fruta fresca que se nos presenta de repente. Ingenuamente buscamos quedarnos con esa parte que nos atrae… y es entonces cuando surge eso que llaman Tensión Sexual No Resuelta (TSNR):
Tensión porque algo se acelera cuando está esa persona, y cuando no está, incluso se presenta en sueños o en la mejor de nuestras pesadillas.
Sexual por desear que hubiera algo más detrás que un simple polvo, tal vez una bonita historia a la que sólo falta dibujar el inicio.
No, por esa odiosa palabra que nadie quiere oír en boca de otro.
Resuelta, por tener algo claro en esta puta vida que ya suficientemente nos la complicamos.

Es mi caso, el problema de esta enfermedad por muchos bien conocida, es que hay que ponerle cura, hay que actuar o dejar pasar el tren. Y yo estoy ahí en la mismita estación y no sé bien que hacer. La experiencia nos dice que dejar pasar el momento lo convierte en una buena amistad o sencillamente en el olvido. Probar e intentarlo significa desnudarse ante el otro en el afán de no estropear esa foto que cada uno teníamos del otro, de no decepcionar nuestras expectativas.
Ains, es sábado por la tarde y sigo aquí aporreando las teclas de mi portátil, acompañado por una sola moneda. Ésa que ganas me dan de lanzar al aire y que me dé todas las respuestas…







