Aquí estamos, superadas las veinte mil visitas. Me ha dado por pensar la cantidad de veces que me gustaría (o no) que algo me sucediera en tal número de ocasiones a lo largo de mi vida, he aquí unos ejemplos:
Me gustaría decir 20.000 veces gracias, y otras 20.000 veces muchas gracias, y tan sólo en un año pues cada día debo mucho a mucha gente. Aunque sólo sean palabras agradezco a ese puñado de gente que me hace un poco más feliz todos y cada uno de los días del año.
Me gustaría me pararan por las calles que recorra a lo largo de mi vida para decirme ¿te acuerdas de mí? Aunque hayan transcurrido 20.000 días…
Me gustaría repartir 20.000 besos de cariño y otros 20.000 en saludos (40.000 si son dos besos…).
Y ya dentro de los imposibles, surfear 20.000 olas desde aquí en Madrid, aunque sólo fuera en sueños a las que seguirían 20.000 sonrisas cada noche al acostarme al pensar que el día que acaba es otro más para recordar.
Y dado que no tengo cámara de fotos, 20.000 recuerdos para elegir en esos días tontorrones en los que la lágrima te llama sin saber el porqué. Ains, creo que de eso cuento con un montón ya, recuerdos, muchos de ellos compartidos en el blog con tod@s de vosotr@s.
Y por empezar con lo primero de la lista, mi primer gracias para vosotr@s, y mi primer muchas gracias también para vosotr@s…. Buen finde!!!
En casa había un par de copas de vino iguales pero cada una distinta, cada una con su encanto… cada una con su recuerdo pegado en forma de labios rosados, labios ardientes; de pulso firme y caricias calientes; en forma de noches prolongadas hasta la madrugada (de la luz de las velas a la luz de la luna); en forma de últimos sorbos y deseo contenido; en forma de deseo más tarde consumado…

Todo iba bien hasta que algo se quebró y quedó sólo una copa de cuerpo entero. Los restos de la otra los envíe a reciclar, tal vez, renaciera algo bueno para otra persona de todo aquello… Me dirigí y a la tienda de chinos, por no derrochar, y compré otro par de copas si cabe más brillantes, más altas, en una palabra más copa por cargarlas de más y más recuerdos…
Sucede que anoche me fijé en ellas, allí siguen sin estrenar y algo cargadas de una fina capa de polvo a la espera, supongo… al igual que yo. Para no comerme mucho la cabeza al momento abrí una botella de vino y brindé por los buenos recuerdos con mi copa desemparejada. Y su recuerdo me dio cierto calor en la garganta, en el estómago y más tarde en mi corazoncito… Apagué las luces y me dirigí a la cama no sin antes dejar junto a las copas un fino paño por si algún día necesitara desempolvarlas con toda urgencia…