Que sí, que me tienen engañaíto’… Todo comenzó con uno de esos anuncios inspirados de la república independiente de mi casa a lo que siguió en mi buzón un catálogo 2010 (sí, el del año pasado). Y así, sin apenas ser consciente, mi coche se deslizaba suavemente sobre un abarrotado aparcamiento a las afueras de una gran ciudad. Ni el tráfico, ni el atasco a la entrada de carritos deseosos de ser cargados hasta las trancas ni tan siquiera las tropecientas mil personas que allí habíamos coincidido impedirían mi fin, dar ese toque especial a mi casa.
Había tanto dónde elegir que elegí de todo un poco, también elegí pagar con tarjeta de crédito porque el cash ya no me llegaba, pero me dio igual.
Yo sólo que buscaba un par de velas, para dar otra luz a mi casa. Sí, sí, como lo oís. Ésas que en la foto del catálogo complementaban con un estupendo juego de cama para dos personas en un dormitorio de ensueño para dos personas, todo lo que allí se veía para dos personas. Es cierto, tal vez me dejé llevar por lo subliminal, puede que mi cabeza y el soñar despierto me hicieran creer que la solución a mi vida estaba allí, encontraría mi pareja (de ensueño) si adquiría las velas.
Así que compré toda una bolsa, la grande para más señas (porque como bien sabéis allí no venden por unidades, es todo a lo grande). Extraje dos de ellas de la bolsa para situarlas estratégicamente en el comedor, para que una cena romántica, llevara a una noche con velas y luego llevara a lo que todos sabemos…
Un año después las velas siguen en el mismo sitio cubiertas de polvo. Está visto que las únicas que han disfrutado de algún tipo de polvo son las velas porque el que suscribe todo esto ha entendido perfectamente el significado de eso mismo, estar a dos velas.

Pues es un pena…. quedarían perfectas cerca del cuadro de Warhol.
FELIZ 2011
Comentario por anonimo — diciembre 29, 2010 @ 2:55 pm